04 de septiembre de 2019
04.09.2019

Las misiones de la Brilat: "Dos soldados de 20 años evitaron la tragedia en Mali"

El coronel Pérez y los tenientes coroneles Cuesta y Armada, sobre los despliegues en el exterior: "Hemos cumplido, garantizamos la seguridad"

04.09.2019 | 00:17

El nuevo curso del Club Prensa Asturiana no pudo tener mejor comienzo, con la presencia de tres mandos de la Brilat que explicaron los pormenores de los últimos despliegues de la unidad en el exterior, en Líbano y Mali, dos misiones de alto riesgo, pero "muy satisfactorias". El coronel jefe del Regimiento "Príncipe", con base en Siero, Manuel Pérez López, y los tenientes coroneles David Cuesta, jefe del batallón "Toledo", perteneciente a la misma unidad y núcleo de la misión española en Líbano, e Ignacio Armada, que mandó el Grupo Táctico "Zamora", desplegado en Mali, ofrecieron detalles de lo comprometidas que llegaron a ser las misiones.

"El 24 de febrero, en Koulikoro, el centro de entrenamiento de Mali, dos soldados de apenas veinte años evitaron una tragedia", contó Armada. Y en Líbano no fue menos. "En alguna ocasión hubo que quitar el fusil de la espalda e pegar algún tiro al aire", rememoró el langreano Cuesta. "Estamos cumpliendo con nuestro cometido. En Líbano, por ejemplo, no ha habido grandes incidentes desde 2006. Estamos garantizando la libertad y la seguridad de los españoles", resumió el coronel Pérez, quien colocó el horizonte para una nueva operación en 2021, "si no surge algo".

El acto contó con mucho público, entre el que se contaba la Delegada del Gobierno, Delia Losa, la vicepresidenta de la Junta General, Celia Fernández, la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, el Jefe Superior de Policía, Juan Jesús Herranz, o el teniente coronel jefe del V Batallón de UME, el castropolense Álvaro Díaz, entre otros.

"Es más importante lo que hacemos aquí, la preparación de las misiones, que lo que hacemos allí. Nos preparamos durante seis meses, muy duros y exigentes, con el fin de adaptarnos al escenario más demandante. En Mali llegó haber acciones de combate; en Líbano, la situación es muy volátil", explicó el coronel Pérez.

El teniente coronel Cuesta, que aparte de los soldados del "Toledo", incorporó en Líbano a una compañía serbia y una sección salvadoreña, comenzó por describir el entrenamiento, que incluyó marchas por el Aramo y Cangas de Onís: "Hay que estar preparado para lo peor". Las prácticas en malas condiciones meteorológicas les permitieron encarar los primeros obstáculos en enero y febrero: "Tuvimos inundaciones".

Los soldados del "Cabo Noval" estuvieron desplegados en tres posiciones, dos de ellas pegadas a la frontera con Israel, y una a poca distancia de Al Ghajar, un pueblo alauita en territorio sirio ocupado por Israel. "Es el punto más caliente, el que históricamente ha sufrido más incidentes", explicó. Las patrullas por la frontera eran importantes, pero tanto o más la relación con la población, "que está en el centro de las misiones". Había que "mostrar imparcialidad" entre las diferentes etnias y religiones. "Si tardabas un tiempo en visitar a los chiíes, se enfadaban. Nos dedicamos a asistir a los siete u ocho ritos que había de jueves a domingo, se ve con simpatía entre la población", añadió.

El momento más tenso fue la finalización por parte de los israelíes de un muro, que soliviantó a la población árabe. "Hubo que hacer de escudo y tranquilizar. Los agradecimientos vinieron tanto del lado libanés como del israelí", dijo con cierto orgullo.

Un país destruido

El análisis que hizo de la situación en Mali el teniente coronel Armada fue mucho más pesimista, hasta el punto de advertir que hay riesgo de que la misión de la UE finalice, pese a que es importante para detener la inmigración ilegal, el terrorismo y otras lacras que afectan a Europa. Pintó un país destruido política y socialmente desde el golpe de 2012, con unas fuerzas armadas en formación y una miríada de grupos terroristas que ejercen cada vez más presión.

La misión en Mali ha formado a unos 13.000 soldados, desde lo más básico, comenzando por disparar. Hay un centenar de formadores, de los que 11 son españoles. La misión del "Zamora" era garantizar su seguridad, también la del equipo médico, que "estaba implicado de forma permanente", al ser los únicos que sabían tratar heridas de combate. Pero también se volcaron con la población civil, con campañas sanitarias, construcción de escuelas y hospitales y apertura de pozos, hasta diez.

Los soldados de Armada, a los que se sumaron 71 checos, tenían que controlar los accesos a Koulikoro, custodiar los entrenamientos, patrullar para evitar ataques con mortero, desplegar a 800 kilómetros de la base..., "y lo que pasó el 24 de febrero", el ataque yihadista. "Los dormitorios de 50 soldados españoles quedaron destrozados por la explosión, murieron tres civiles y dos soldados malienses resultaron heridos. Dos soldados españoles con menos de veinte años lograron inutilizar el vehículo. Si llegan a pasar hubiesen causado numerosas bajas. Había 200 soldados españoles en la base, y otros 200 de Mali, con sus familias", relató. Armada se emocionó al recordar la postal de un escolar, enviada por Navidad: "Ojalá paséis una buena navidad. No estás solo. Luchamos junto a ti".

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