06 de septiembre de 2019
06.09.2019

Su seguro de vida, en el congelador

Una empresa asturiana ofrece desde ayer a pacientes sanos almacenar su flora intestinal durante años para curar las enfermedades del futuro

06.09.2019 | 01:47
Noelia Martínez en el laboratorio de Oviedo.

A partir de ahora, su seguro de vida también estará en un congelador. Científicos asturianos ofrecen desde ayer a pacientes sanos de todo el mundo la posibilidad de almacenar durante años su flora intestinal para curar las enfermedades del futuro. Lo hacen desde una "startup" del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA- CSIC), Microviable Therapeutics, con sede en Gijón y laboratorio en Oviedo, de la que es socio el nuevo consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez.

Cada vez más estudios internacionales demuestran el enorme poder que los microorganismos del intestino tienen en la salud. Uno de los últimos, el firmado por el equipo de Carlos López Otín, que concluyó que las alteraciones en la flora intestinal contribuyen a un envejecimiento acelerado. Rafael Martínez Permuy, director ejecutivo de la empresa asturiana Microviable Therapeutics, explica que otras muchas investigaciones relacionan el estado de estos microbios -fundamentalmente bacterias y virus- con enfermedades digestivas, respiratorias y dermatológicas e incluso con el autismo. "Ahora van a poder implantarte microbiota sana, y además tuya, para curarte en el caso de que padecieras una patología", aclara Martínez.

Eliminación de heces

Además, con la tecnología desarrollada en Asturias, los trasplantes no se tendrán que hacer a través de heces, como hasta ahora, sino directamente con muestras de flora intestinal. Para ello, el equipo del CSIC, entre ellos el Consejero Borja Sánchez, ha necesitado cinco años, ya que detrás de ello hay "un proceso muy complejo", según asegura Rafael Martínez.

Un paso clave lo dieron hace menos de dos años con la concesión de una patente, consistente en un dispositivo -se llama "Gutalive"- que permite obtener "microbiota perdurable" y que hoy emplean laboratorios de todo el mundo; desde Estados Unidos a Singapur. Uno de los principales problemas que hay en este ámbito es que los microorganismos pierden sus "superpoderes" terapéuticos al salir del intestino a través de las heces y entrar en contacto con el oxígeno. ¿Cómo lo solucionaron los científicos? Aislándolos del ambiente.

Pero el trabajo no acabó ahí y la "startup" del Instituto de Productos Lácteos de Asturias consiguió abrir ayer la primera "biblioteca" en el mundo de microbiotas intestinales. "Guardamos en el tiempo tu flora intestinal. ¿Para qué? Para salvar vidas. Nadie en el mundo lo hace", recalca el director de Microviable Therapeutics, una empresa con cuatro trabajadores y tres años de andadura. "En la actualidad se están haciendo trasplantes fecales en pacientes infectados por la bacteria Clostridium difficile. Es multirresistente a los antibióticos y, por tanto, quienes la sufren, mueren. La potencia terapéutica de la flora intestinal es enorme y lo novedoso ahora es que ya no vas a necesitar los microorganismos de los demás, sino que pueden implantarte los tuyos propios", abundan.

Precio: desde 400 euros

¿Y cuánto cuesta tener un salvavidas en el congelador? Menos de 400 euros la primera vez y 100 más por año para garantizar su conservación. El precio, defiende Rafael Martínez, es "bajo", porque el objetivo es "almacenar mucha microbiota". Cuanta más, mejor. A partir de la muestra de un particular, los científicos realizarán en el laboratorio copias de ella para venderlas a terceros. "Imagínate que una persona, que no almacenó su microbiota, enferma. Nosotros vamos a poder ofrecerle una flora intestinal parecida a la suya si conseguimos reunir muestras de muchas personas", señala Martínez. Hay una línea más de negocio: la explotación de millones de datos; los que aportan nuestro intestino.

"Ahora mismo somos cuatro trabajadores, pero pronto contrataremos a otro más. Con ese personal tendremos capacidad para almacenar entre 1.000 y 2.000 muestras. Si conseguimos más, que ojalá, tendremos que incorporar a más científicos", indica Rafael Martínez. Hasta la fecha, y a nivel "interno", en el laboratorio del edificio Severo Ochoa de la Universidad de Oviedo hay conservados a 80 grados bajo cero unas 50 muestras de micriobiota intestinal. La compañía realiza sus investigaciones en el campus del Cristo de Oviedo, aunque también tiene sede en el Parque Científico Tecnológico de Gijón.

En números redondos, la microbiota está formada por unos 100 billones de microorganismos, que incluyen como mínimo 6.000 especies diferentes de bacterias, que comprenden a su vez más de 3 millones de genes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook