07 de septiembre de 2019
07.09.2019

Sube el suicidio de jóvenes, pero quienes más ayuda piden son las mujeres de 56 a 65 años

El Teléfono de la Esperanza lanza la campaña "Yo también soy vulnerable", para invitar a las personas en riesgo a "romper el silencio"

07.09.2019 | 01:03

El próximo martes es el Día Internacional de la Prevención del Suicidio y el Teléfono de la Esperanza presentó ayer la campaña "Yo también soy vulnerable", en el Pavo Real del parque San Francisco de Oviedo, con la que se pretende "romper el silencio" en torno a un fenómeno que en Asturias deja datos abrumadores: 8,23 suicidios por cada 10.000 jóvenes de entre 15 y 29 años en 2017, la tasa más alta del país, por encima de la media europea; 143 muertes autoinfligidas durante 2018, frente a las 136 del año anterior, según el Instituto de Medicina Legal. "Queremos poner el acento en la prevención y hacer ver a las personas que pueden tener una ideación suicida que todos somos vulnerables y debemos hablar de ello y pedir ayuda", indicó el sacerdote Hilario Paz García, presidente del Teléfono de la Esperanza.

Paz llamó a no dejar de lado los síntomas, las llamadas de atención que, en ocasiones, sin quererlo, lanzan las personas que pueden terminar quitándose la vida. "La no visibilidad, el silencio, son los grandes enemigos. Creemos que el suicidio es un acto puntual, y en realidad viene de una conducta de atrás", añadió. Según Hilario Paz, "no hay una causa directa para el suicidio, influye la historia familiar, el estado psicológico, el mundo de relación". Y añadió: "En el mundo actual estamos cosificados, somos una estadística, nos sentimos un cero a la izquierda. Es un mundo muy individual, de una soledad increíble. Estamos obligados a ser felices y hay pánico a las emociones dolorosas, que no son ni buenas ni malas. Cuando muere un familiar, enseguida nos dan pastillas. Pero, en realidad, si no lloro, si no vivo el momento de duelo, eso queda estancado".

El sacerdote indicó además que el suicidio está creciendo entre los jóvenes. "Algo tiene que ver el abuso patológico de internet, que nos aísla, determinados consumos que nos atan, dormimos poco y si a eso se suma la falta de futuro...", especuló. Sin embargo, los jóvenes no están entre las personas que más recurren al Teléfono de la Esperanza. El año pasado atendieron 158 llamadas de ideación suicida y otras 21 por crisis suicidas, y el mayor porcentaje, el 38 por ciento, correspondió a mujeres de entre 56 y 65 años. Un 20 por ciento fueron hombres de entre 35 y 46, y otro tanto, hombres de 56 a 65.

A la presentación de la campaña acudió el nuevo director de Salud Pública del Principado, Rafael Cofiño, en su primer acto oficial. Calificó la prevención del suicidio como "una de las prioridades en Asturias". Más que por los números del suicidio, Cofiño se mostró preocupado por lo que suponen de síntoma de una necesidad de intervención. Y no dudó en relacionar ese alto número de muertes con las desigualdades y el problema de la soledad no deseada, que aumenta en las sociedades envejecidas.

Por su parte, el Alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, calificó la estadística de suicidios de "aterradora". "La mitad no se publicitan y es importante que se sepa, porque pueden prevenirse otros". Y llamó a solidarizarnos "con quienes sufren una enfermedad mental".

Dentro de la campaña, se desarrollarán microtalleres con el fin de afrontar problemas como la depresión, el duelo o la ansiedad. Diversos paneles en el Pavo Real ofrecen información sobre cómo afrontar las emociones dolorosas, y hay una sección dedicada al poder terapéutico del deporte.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Lo último Lo más leído