09 de septiembre de 2019
09.09.2019
La fiesta de Asturias | Los actos religiosos en Covadonga

La familia "está siendo perseguida", dice el Arzobispo, por el aborto y la eutanasia

"Echan la vida anciana o enferma, como residuo, a un cubo de basura", denuncia Sanz Montes, que reclama a los políticos "un saludo sincero"

08.09.2019 | 23:38
El Arzobispo bendice a la Santina, junto al abad de Covadonga, Adolfo Mariño (a la izquierda).

La familia, advirtió ayer el Arzobispo de Oviedo, "está siendo perseguida por quienes no protegen la vida ni la quieren verdaderamente educar". Jesús Sanz Montes cargó, en la homilía por la festividad de Covadonga, contra el aborto, la eutanasia y la "demagogia feminista". "Desmantelan lo que significa la familia", denunció, cuando "por un módico precio no dejan que nazca la vida", cuando "no ayudan a la mujer por prepotencia machista o demagogia feminista", cuando "quitan a los padres su responsabilidad educativa" o cuando "la vida anciana o enferma terminal se le echa, como residuo, a un cubo de basura".

El prelado asturiano entró en la basílica pasadas las doce del mediodía, acompañado por el abad de Covadonga, Adolfo Mariño, y el vicario general, Jorge Juan Fernández Sangrador. Primero lo hicieron el presidente del Principado, Adrián Barbón, el presidente de la Junta General, Marcelino Marcos Líndez, la delegada del Gobierno, Delia Losa y el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro, entre otros rostros de la política. Fuera, pese al buen tiempo, hubo menos fieles que de costumbre. La imagen de ambiente nada tuvo que ver con la de hace un año, cuando los Reyes de España visitaron el Real Sitio con sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, coincidiendo con el triple centenario en Covadonga: los 1.300 años de los orígenes del Reino de Asturias, el centenario de la declaración del Parque Nacional de los Picos de Europa y el siglo de la coronación de la Virgen.

A esa "memorable" celebración se refirió ayer Sanz Montes en una homilía en la que destacaron los guiños al nuevo Presidente. "Estoy seguro de que será un bien para Asturias", le dijo. Adrián Barbón, católico practicante, estuvo sin embargo ausente durante toda la eucaristía, metido en su papel de máximo responsable del Gobierno asturiano (aconfesional). No respondió ni con una mueca a los halagos del Arzobispo ni cantó ni comulgó.

Jesús Sanz Montes alertó del "desmantelamiento" de la familia por "quienes tienen miedo de ella por la fortaleza que entraña, por quienes no protegen la vida ni la quieren verdaderamente educar". Tras poner como ejemplos el aborto y la eutanasia, cuya regulación está de nuevo en debate, señaló que "nos duele enormemente cuando se atenta impunemente contra los más vulnerables, y nos alegra sobremanera que se hagan esfuerzos políticos y sociales para defender a la mujer, al hijo de sus entrañas, a los ancianos y enfermos terminales, sin un rédito aprovechado de interés electoral". "La familia es una planta delicada que hay que proteger e incentivar", añadió.

El Arzobispo reflexionó sobre "cómo nos saludamos al encontrarnos" y pidió hacerlo con "una mirada acogedora, con corazón, con palabras amables que propicien la cordialidad y no puñales". En definitiva, resumió, "un saludo que nos dignifica, nos humaniza y nos hace humanos".

En su opinión, esos saludos "verdaderos y sinceros" también debe haberlos en la política. A los dirigentes reclamó "colaboración mutua" para hacer frente a los problemas de la comunidad. "A veces vemos en algunos escenarios de la cosa pública cómo hay palabras vacías, intereses inconfesables, objetivos cortoplacistas y un uso y abuso del servicio político, trocándolo en un manejo de las cosas, los tiempos y los recursos a disposición para un simple aprovechamiento de la propia vanidad o del mantenimiento o conquista del poder por el poder", manifestó. A lo que añadió a renglón seguido: "El ombligo de nuestra mezquindad nos acorrala egoístamente empujándonos a mentir, a calumniar, a socavar la convivencia levantando muros o volviendo a reabrir trincheras con tantos pretextos que hacen que la colaboración sea una quimera".

El prelado asturiano tuvo palabras para los 111 trabajadores de la factoría langreana Vesuvius, en Riaño, tras conocerse esta semana los planes de la multinacional de presentar un ERE de extinción de empleo. Jesús Sanz Montes comparó a Vesuvius "con un volcán Vesubio (Italia) malhadado que arrasa la esperanza con insolidaria lava". "Vaya mi cercanía hacia todas esas familias y mi oración para que quien puede mediar y remediar, acierte a negociar con eficacia".

Entre los asistentes a la eucaristía estuvieron la portavoz del PP en la Junta, Teresa Mallada; la diputada popular Paloma Gázquez; la portavoz de Ciudadanos, Laura Pérez; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Ignacio Vidau; el director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Ramón Rodríguez; el presidente de OTEA, José Luis Álvarez Almeida; el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres; el director general del Banco Sabadell-Herrero, Pablo Juceda; y el presidente del Banco de Alimentos de Asturias, Bernardo Sopeña.

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