14 de septiembre de 2019
14.09.2019

Las escuchas estuvieron justificadas, y los delitos de las dos tramas, conectados

El tribunal estima que no hay pruebas de que no se sirviese el material del centro cultural de San Julián de Bimenes y de varios colegios

14.09.2019 | 01:04
Una de las vistas del juicio de la Audiencia, celebrado en la primavera y el verano de 2016.

La columna vertebral de los recursos de los encausados era la impugnación de las escuchas que destaparon la trama de corrupción. Según las defensas, no había motivos para que se extendiesen a los empresarios y al exconsejero Riopedre y la directora general Otero. El Supremo avala las escuchas, apoyándose en el auto de la sección octava de la Audiencia, con sede en Gijón, que ya las consideró pertinentes. El Supremo incide en que las evidencias de las escuchas a Marta Renedo hacían necesaria su ampliación al empresario Víctor Muñiz, que fue el nexo con el resto de acusados.

El tribunal no pone pega alguna al hecho de que la primera fase de la instrucción hubiese transcurrido en Gijón, pese a que el grueso de los delitos se produjo en Oviedo. Estima que los tres años de instrucción no son excesivos para una causa tan compleja, y quita importancia a las expresiones utilizadas por el magistrado Ángel Sorando en algunos de sus escritos, como el término "omertá" (ley del silencio) o las prácticas mafiosas que achacó a los encausados, indicando que son cuestiones "de redacción".

El fallo, del que ha sido ponente el magistrado Alberto Jorge Barreiro, también rechaza una separación de la causa en dos procesos, separando a Marta Renedo, al entender que Muñiz era el nexo de unión entre dos tramas de corrupción de funcionarios.

Sí rechaza que haya pruebas de que no se sirviese material en el centro cultural de San Julián de Bimenes y varios colegios, cuyos directores no fueron llamados a declarar, pero que no se hayan probado estos supuestos delitos que sí se contemplan en la sentencia de la Audiencia no afecta al tratamiento penológico de los encausados. El fallo es de una extensión cercana a los 500 folios, como corresponde a un sumario que llegó a alcanzar los 200.000.

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