01 de noviembre de 2019
01.11.2019

Rubiera: "El área central necesita líderes visionarios, que vean más allá de lo local"

"Cada día que pasa disminuye el potencial del proyecto", afirma el economista en una charla tras la que se puso en evidencia la discrepancia política que lo frena

31.10.2019 | 23:40
Fernando Rubiera, a la derecha, junto al presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres.

Después de una hora de encendida defensa del proyecto de articulación institucional del centro de Asturias en un área metropolitana integrada, Fernando Rubiera proyectó ante los asistentes a su conferencia una página de LA NUEVA ESPAÑA que desmenuzaba un estudio suyo al respecto. El titular retrata la potencialidad de "la Asturias central" de convertirse en "una metrópoli a la altura de Bilbao", pero lo relevante del recorte, dijo el economista, es la fecha de publicación: 14 de enero de 2007. Doce años después, y subiendo, tal vez ha llegado "el momento de hacerlo o dejarlo", de que sea ya o no sea nunca y de que "los técnicos demos un paso atrás" y el protagonismo sea todo de los políticos.

El profesor e investigador de la Universidad de Oviedo, reputado teórico de la economía regional y urbana y ardoroso valedor del proyecto, hablaba invitado por la Cámara de Comercio de Oviedo delante de un auditorio con responsables políticos a los que terminó diciendo, durante el coloquio posterior a su charla, que el propósito de integración iniciado en la pasada legislatura autonómica y enredado en algunas reticencias municipales necesita "líderes políticos visionarios, capaces de ver más allá de los pequeños problemas locales". Hace 30 años, defender como ayer hizo él que el área ordenada es el futuro, o que bien organizada captará fondos europeos y elevará la productividad era "visionario"; hace 20 el potencial era "enorme" y hace diez, "interesante". Hoy, "cada día que pasa es menor"...

Escuchaban algunos de los políticos a los que concierne poner a caminar el armazón institucional del área metropolitana central de Asturias (AMCA) y dos intervenciones bastaron para que saltara a la vista cuánto va a costar el consenso. A favor, el alcalde de Siero, el socialista Ángel García, "Cepi", invitó a "ser más atrevidos desde el punto de vista político" e incluso garantizó que Siero apoyará el proyecto "aunque suponga ceder competencias y poder". En posición de recelo, el concejal del Ayuntamiento de Oviedo Javier Cuesta (PP) intervino para asegurar que "la gran institución metropolitana ya existe, es el Principado", o que "habríamos avanzado" si Principado y ayuntamientos "hubiéramos empezado hablando de en qué iniciativas concretas podríamos cooperar en lugar de partir del mecanismo de gobernanza". Ese espacio de debate, le respondió Rubiera, mostrando un esquema del mecanismo de gobierno previsto, figura en el modelo que rechazó Oviedo y que precisamente tiene prevista una "mesa de cooperación" para abordar la movilidad y otros asuntos de posible coordinación interinstitucional. El tono del edil ovetense, representante del municipio más reticente, difería del más abierto y conciliador que su colega de corporación Ignacio Cuesta (Cs) empleó en otro acto público de difusión del proyecto hace dos semanas. Entre la concurrencia estaba también ayer el exconsejero de Infraestructuras que quiso impulsar el sistema: Fernando Lastra terció a su pesar para defenderlo en los términos conocidos como un modelo "inédito" en el que "lo de menos es quién manda, porque no es una estructura de poder, sino de cooperación".

Eso fue el final. Antes de tener evidencia directa de lo difícil que será el acuerdo político sobre el AMCA, el técnico se había extendido en un sistematizado esfuerzo didáctico. Explicó su teoría de que la existencia de facto de un área urbana en el centro de Asturias, con su complejidad policéntrica, "no es debatible desde un punto de vista científico". Habló de la falta de "integración institucional" como una oportunidad perdida, lamentó que el promedio de desplazamientos en vehículo privado haya alcanzado el 80 por ciento y enseñó un plano ficticio del "metro de Asturias" como un efecto "posible" de la integración. Volvió a plantear el potencial captador de ayudas europeas que tendría el AMCA, ahora volviendo el argumento del revés. "El riesgo es quedar fuera de la agenda urbana europea", que canaliza el grueso de las ayudas hacia las grandes aglomeraciones urbanas, pero ya no es que haya que constituir el área porque allegará recursos de Europa. "La pregunta es ¿por qué Europa da dinero a las áreas metropolitanas? La respuesta, porque son el futuro".

Nos perdemos, dijo, o repitió, un modelo de movilidad más útil y menos contaminante, un entramado urbano sin equipamientos duplicados y con una oferta cultural integrada y un mercado "bien integrado que sirva de apoyo" a los sectores que ahora tienen en Asturias su productividad por debajo de la nacional, los "servicios avanzados y tecnológicos", aquellos por los que "se nos escapa el talento". Rubiera, convencido de que las infraestructuras ayudan y de que "ya no somos tan periféricos", ve en el área la palanca del "proyecto ilusionante que cambie radicalmente el discurso" pesimista en la región... Vuelve al "famoso diez por ciento" en que calculó en su día el incremento de la productividad gracias al AMCA y termina: "No podemos ser Madrid o Barcelona, pero a lo mejor podemos ser Bilbao".

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