02 de noviembre de 2019
02.11.2019
El "oro blanco" vuelve a las lonjas asturianas

El primer kilo de angula, a 6.260 euros en un inicio de pesca lastrado por la escasez

Las malas condiciones redujeron las posibilidades de captura y solo se reunieron 2.565 gramos del alevín, que se rularon en Ribadesella

01.11.2019 | 23:49
José Ramón Pintado, "Garu", coloca los dos lotes de angulas capturadas en la báscula de la rula de Ribadesella ante una gran expectación.

El primer lote de angulas de la temporada que ayer se ruló en Ribadesella -única lonja que registró entrada de alevines tras la primera noche en la que se permitió su captura- alcanzó el precio de 6.260 euros el kilo. El segundo lote del alevín descendió de forma considerable, hasta los 690 euros. Tanto el primero como el segundo fueron comprados por José Manuel Fernández Mori, "El Marqués", propietario del nuevo restaurante riosellano La Ría del Campanu (para donde irá el primer lote de 1.215 gramos), y de la conocida sidrería El Campanu (para donde destinarán el segundo lote de 1.350 gramos). Lo repartirán entre amigos y clientes, lo cocinarán, seguramente, salteado, y aún no saben qué precio fijar para el público que se anime a degustar el "oro blanco" del Cantábrico.

El inicio de la campaña de la angula -que concluye el 29 de febrero- estuvo marcado por dos datos: el histórico precio y la escasa captura. En el año 2015 se pagaron 6.320 euros por el kilo de angulas, el de ayer es el segundo mayor de la historia, muy por encima de los 4.970 euros que se pagaron el pasado año. Nueve empresarios acudieron a la subasta, que se hace a la baja. La puja comenzó en 6.500 euros. En cuanto a la capturas de la primera jornada, el pesaje registró 2.565 gramos en total.

De los 70 anguleros con licencia para capturar en el Oriente de Asturias (20 en Bustio y 50 en Ribadesella) "tal vez no llegaron a veinte" los que salieron a pescar a distintas zonas de la comarca. Lo decía el secretario de la Cofradía de Pescadores de Ribadesella, José Gutiérrez, que apuntaba las malas condiciones meteorológicas del inicio de esta temporada como el freno para salir a la faena. "Creciendo la luna es difícil pescar, el viento sur no ayuda y la mar en calma menos", lamentó. Aún con todo, los que se aventuraron con su frontal y su cedazo a pescar obtuvieron un buen resultado, al menos, en el precio.

Iván Gutiérrez llegó a la rula con 110 gramos de angulas capturadas después de siete horas y media de trabajo. Él eligió la playa de Santa Marina para la primera noche de campaña. En aquella zona había "otros siete u ocho anguleros, no muchos más", recordó. "Había poca mar, el tiempo no acompañó, las riadas llegaron antes de tiempo y lo único que podemos hacer es echar horas", evidenció. Porque no hay un arte especial para la captura. "A veces las angulas quieren luz, otras no, ellas se arriman a la orilla con la corriente del río y nosotros, metidos hasta la rodilla en el agua, trabajábamos al ritmo de las olas, cuando las olas empujan, nosotros metemos el cedazo con la esperanza de sacar algo", explicó. Y así decenas de veces durante la noche. La mayoría sacando el cedazo vacío.

Tal vez la campaña mejore "a fin de mes" cuando el tiempo haya enfriado. Lo dice Alejandro González, otro angulero que logró reunir entre Colunga y San Antolín un total de 115 gramos. "Cogimos tarde la oscurada", lamentaba este pescador que lleva veinte años saliendo a angulas. Tuvo menos suerte Ricardo Robles, que juntó 55 gramos en la playa de La Espasa de Caravia, junto con "dos ó tres más".

Así, en cantidades pequeñas, se completaron los poco más de dos kilos y medio que cerraron la jornada. "Recuerdo que hace 40 años, cuando iba al instituto y me preguntaban cuánto había pescado, les decía que nada más 5 kilos, porque era una miseria, y ahora mira, si llegamos a los cien gramos damos gracias", subrayaba Gutiérrez. "La angula tuvo años muy buenos, y otros, como los del 90, 95 o 96, flojísimos. Estos últimos cuatro años había mejorado bastante, pero este tiempo, el agua caliente, la mar en calma... No es propicio. Necesitamos mal tiempo", explica el pescador.

Coincide con él Jesús Peñil, de la cofradía de Bustio. Allí, en Ribadedeva, "nadie salió a pescar y si lo hicieron no lo rularon aquí", aseguraba. Porque en la lonja no se registró ni un solo gramo de angula. Y lo mismo pasó en el otro gran centro angulero de la región, en San Juan de la Arena.

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