Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La cantera de la investigación biomédica

Rocío Fuente, Ronald Sánchez, Leticia González y Rebeca Lorca reciben los premios a las mejores tesis doctorales de 2018 en temática sanitaria

La cantera de la investigación biomédica

La cantera de la investigación biomédica

Una investigación sobre raquitismo, otra acerca de la enfermedad cardiaca, otra referida a la regeneración del ojo y una cuarta sobre la esquizofrenia serán premiadas en la tarde de hoy en Oviedo, en un acto que se celebrará a las 20.00 horas en el salón de actos del Colegio de Médicos de Asturias (plaza de América, 10). La Real Academia de Medicina y Cirugía del Principado entrega las distinciones a las mejores tesis doctorales leídas en la Universidad de Oviedo a lo largo de 2018. Los distinguidos son Rocío Fuente Pérez (ciencias básicas), Rebeca Lorca Gutiérrez (medicina), Ronald Mauricio Sánchez (cirugía) y Leticia González Blanco (otras especialidades médicas).

La tesis de Ronald Mauricio Sánchez Ávila, de 38 años y natural de Algeciras (Colombia) abre la puerta "al concepto de la regeneración tisular en el ojo, en patologías variadas como ojo seco, lesiones crónicas y agudas en la córnea y enfermedades inflamatorias". Para ello, explica el doctor en Ciencias de la Salud por la Universidad de Oviedo, "se utiliza la sangre del propio paciente, que pasa por un proceso estandarizado y seguro, en el que se elaboran diversos productos oftalmológicos (colirio, membrana, inyectable, coágulo), ofreciendo una versatilidad en su uso en la misma consulta, en quirófano y también de forma ambulatoria".

El trabajo de Ronald Sánchez fue elaborado en el Instituto Universitario Fernández-Vega, con el apoyo de la empresa Biotechnology Institute (BTI). Sánchez considera que la investigación que se practica en España es de "excelencia" y demanda "mayor inversión económica y fortalecimiento de los grupos para seguir avanzando en el cambio profundo que se avecina en la medicina".

El objetivo de la tesis de la médico psiquiatra Leticia González Blanco consistía en identificar biomarcadores de estrés oxidativo e inmunoinflamatorios en pacientes con esquizofrenia clínicamente estables en las fases iniciales. Con este enfoque, esta gijonesa de 32 años ha identificado "algunos marcadores en sangre periférica, como un incremento en la actividad de la enzima antioxidante catalasa y mayores niveles de interleucina-6 frente a controles sanos". "Además encontramos un biomarcador específico de los síntomas negativos como la interleucina-2. Y por otro lado, una inflamación periférica de bajo grado evaluada con la proteína C reactiva predecía al año un peor curso clínico de la enfermedad", detalla. Según González -asturiana mejor clasificada en el MIR de 2012, en el puesto 53 a nivel nacional-, "se debería potenciar más la actividad científica dentro del sistema sanitario, optimizando los recursos que permitan conciliar el desempeño de tareas clínico-asistenciales con la consecución de objetivos en investigación".

La cardióloga Rebeca Lorca Gutiérrez (Oviedo, 1988) ha llevado a cabo una investigación traslacional que busca "aportar una visión integradora de las miocardiopatías hereditarias, basándose en la información genética". Por un lado, su trabajo profundiza en el conocimiento de la miocardiopatía no compactada desde una perspectiva clínica, genética e histopatológica. Por otro lado, a través del estudio de una mutación fundadora de origen asturiano en el gen MYBPC3, se analizan las relaciones fenotipo/genotipo en la miocardiopatía hipertrófica.

Como recetas para el desarrollo de las actividades de I+D+i, la doctora Lorca reclama "no desligar la investigación de la práctica clínica, y trabajar con ilusión y con el objetivo siempre de ayudar al paciente". Se necesitan, a juicio de la cardióloga del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), "mentores de la talla de Carlos López Otín y Margarita Salas, recientemente fallecida, que inspiren para trabajar de manera incansable y desinteresada por la ciencia". "Asturias tiene una universidad que permite hacerlo", apostilla la investigadora.

Malformaciones óseas

En el ámbito de las ciencias básicas, la premiada es Rocío Fuente Pérez (Gijón, 1988), licenciada en Biología y doctora en Medicina bajo la dirección del catedrático de Pediatría Fernando Santos. Su tesis se ha centrado en el estudio del crecimiento en la enfermedad hereditaria XLH. Y es que los pacientes incapaces de retener el fósforo, y debido a que éste es un metabolito esencial para el desarrollo del esqueleto, desarrollan malformaciones óseas y fracturas recurrentes, y presentan una estatura baja. Hasta la fecha, los tratamientos tradicionales no conseguían reducir las malformaciones esqueléticas. Sin embargo, los resultados de esta investigación "arrojan luz por primera vez para el desarrollo de un nuevo tratamiento en niños". La nueva estrategia terapéutica se basa en un suplemento de GH (hormona del crecimiento) más un inhibidor del gen FGF23.

Rocío Fuente investiga actualmente en la Universidad de Harvard (Boston, EE UU). "Para desarrollarnos, necesitamos apoyo institucional, más ayudas y apoyo la investigación. Hay calidad científica, pero faltan medios", enfatiza.

Compartir el artículo

stats