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La Junta se altera con el discurso de Vox, el asturiano y la violencia machista

Los grupos reprueban el bloqueo de los de Abascal a la declaración contra el maltrato y la polémica lingüística rebrota tras usar Queipo (PP) la fala

La Junta se altera con el discurso de Vox, el asturiano y la violencia machista

La Junta se altera con el discurso de Vox, el asturiano y la violencia machista

El clima previo ya barruntaba tormenta. Vox había bloqueado la unanimidad necesaria para que la Junta emitiese una declaración institucional contra la violencia machista y su oposición había quebrado un consenso parlamentario hasta ayer habitual, una concordia de años alrededor de un asunto sensible. Ese ambiente pretempestuoso, extraño, cuando

Esa presencia disgustó al resto de la cámara y la reanudación de la función en el interior del hemiciclo terminó de ensuciar lo que quedaba de un debate parlamentario que había comenzado con Adrián Barbón reafirmándose en su decisión de excluir a Vox de las reuniones en las que el PSOE y el Gobierno buscan apoyos para aprobar el presupuesto de 2020. "Después de que hayan bloqueado la declaración institucional, me reafirmo", respondió el Presidente a la queja del portavoz, Ignacio Blanco. "No puedo sentarme con quien niega la violencia machista, cuestiona la igualdad o agrede al colectivo LGTBI", remachó.

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La sesión, el último pleno ordinario de este periodo de sesiones, se enturbió más a partir de que el diputado del PP Álvaro Queipo quiso hablar en gallego-asturiano y no pudo. Llovió sobre mojado. Blanco lo frenó haciendo uso de la prerrogativa reglamentaria que impide el uso de la llingua en la cámara si alguien aduce que no entiende y la podemista Nuria Rodríguez reutilizó la fala, Vox volvió a protestar y ella siguió, prometiendo al discrepante una autotraducción que luego adujo no poder hacer porque había improvisado su intervención sin leerla. Hacía más o menos una hora que Rafael Palacios había expuesto la posición de Podemos en asturiano en otro punto sin que nadie se quejase de nada... La nueva Junta empezaba a experimentar los efectos de la presencia del único grupo que estrena esta legislatura el parlamento.

Se entregaron los intervinientes a una marea creciente de recriminaciones cruzadas. Desordenaron el orden del día, usando los turnos para un reproche de casi todos contra Vox y de Vox contra casi todos en el que se escuchó quejarse a Ignacio Blanco -"ponen unos ojos que nos comen", "tómese la tensión" dijo tras un duro alegato de Daniel Ripa (Podemos)- y rebatir a Nuria Rodríguez asegurando que "los que piden respeto vienen a provocar cuando ocupamos el espacio público para reivindicar". También se escuchó a Blanco presumir de querer "lo mejor", sin distinciones, para su hijo y su hija o a Rafael Palacios redirigir la diatriba hacia el PSOE: "Ustedes son los responsables de blanquear y normalizar a la extrema derecha en este parlamento", en referencia a su voto decisivo para que Vox tenga grupo propio en la cámara, lo que le permitió bloquear la declaración institucional. "Ustedes votan con Vox en la Junta de Portavoces", recriminó Gloria García (PP) mirando esta vez a la bancada de Podemos?

"Teatro malo", resumió el diputado de Ciudadanos Armando Fernández Bartolomé. Tanto que después de un par de amonestaciones desatendidas, el presidente de la Junta, Marcelino Marcos Líndez, levantó la sesión prometiendo que hará cumplir "a rajatabla" el artículo 131 del reglamento, que parece haber sido escrito expresamente para parar el desorden de ayer: "Los oradores serán llamados a la cuestión siempre que estuvieren fuera de ella, ya por digresiones extrañas al punto de que se trate, ya por volver sobre lo que estuviere discutido o votado".

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El PP y la llingua

Por si fuera poco, rebrotó la polémica del asturiano, curiosamente esta vez con un hablante del PP, grupo de fuertes convicciones contrarias a la oficialidad. Álvaro Queipo quiso defender en gallego-asturiano su propuesta para la oficialización de "Ría del Eo" como topónimo de la desembocadura fronteriza y cambió de lengua sin rechistar -"sin problema"- cuando al grito de "no sé lo que está hablando" de Ignacio Blanco le reconvino el presidente de la cámara. A la concurrencia tampoco se le escapó que había sido una diputada del PP -Gloria García- la primera que protestó en esta legislatura cuando el mes pasado la consejera de Cultura, Berta Piñán, quiso exponer su programa en asturiano. Por eso, por si las dudas, el diputado Pablo González se apresuró a aclarar que la postura de su partido sobre la oficialidad no ha cambiado y el propio Queipo quiso justificar a posteriori su elección lingüística. Para defender "una propuesta del ámbito cultural y de la tradición", adujo, "he querido hacerlo utilizando el gallego-asturiano, la que tras el castellano es la lengua más utilizada en la zona. Lo he hecho para reforzar la propuesta y defender nuestros valores tradicionales", pero "siempre dentro de la ley de uso y promoción del asturiano".

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