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TINO FERNÁNDEZ | Periodista, redactor jefe del diario económico "Expansión", el lunes presenta en el Club Prensa Asturiana "El futuro del trabajo"

"En un futuro no iremos a la oficina porque las empresas no las tendrán"

"Los robots no van a quitar empleos a los humanos, propiciarán nuevas tareas para hacerles pensar y hablar"

El periodista y escritor Tino Fernández.

El periodista y escritor Tino Fernández.

El mundo del trabajo está cambiando a pasos agigantados y el periodista Tino Fernández Arias (Avilés, 1966), redactor jefe del diario "Expansión", habla de ello en su libro "El futuro del trabajo", en el que analiza cómo será el mercado laboral en los próximos años y cómo prepararse para acceder a él. Fernández, consultor del Innovation International Media Consulting Group, en el que ha trabajado en varios diarios y revistas, en procesos de reorganización y transformación digital y multimedia, entre otras cosas, presenta su libro el lunes a las ocho de la tarde en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA.

- Hablar del futuro del trabajo está de moda. ¿Es posible hacer previsiones en un escenario tan cambiante e incierto como el actual?

-Podemos hacer análisis en función de las cosas que estamos viendo día a día. Básicamente escribí este libro porque ahora estoy muy involucrado en todas esas cuestiones por asuntos vinculados a mi trabajo diario en el periódico. Estudio cosas que tienen que ver con las profesiones del futuro y en un momento dado pensé que podía juntar en un libro todo lo que estoy haciendo.

- ¿Y cuáles son las profesiones que tendrán éxito?

-El problema es que estamos hablando de cosas que están vivas; las profesiones cambian a menudo, no es un fenómeno exclusivo de la actualidad, aunque nunca como hasta ahora las cosas han ido tan rápido. Muchas profesiones que tenían éxito hace unos años ya no existen y las que van a triunfar aún no han aparecido, esa es la realidad. Lo que sí me parece superimportante es tratar de saber a qué podrán dedicarse nuestros hijos.

- ¿Y por dónde van las tendencias?

-No cabe la menor duda de que las tecnologías se llevan buena parte del protagonismo, pero también harán falta filósofos y filólogos. No hay nada más importante que dedicarse a los temas que están en el centro de la vida de las personas. Es muy difícil que hoy alguien pueda aconsejar acerca de la carrera que hay que estudiar.

- ¿Qué lugar ocupa el trabajo en su vida?

-Un lugar importante, no cabe duda. Nos pasamos ocho horas en un trabajo. Tampoco es bueno obsesionarte con el trabajo y no puede ser lo único que tengas en la vida, pero es una dimensión fundamental para todo.

- ¿Las relaciones laborales, tal como se entienden, están condenadas a extinguirse?

-En el futuro no sabemos si habrá trabajo o habrá profesionales, Las relaciones laborales de toda la vida están cambiando y los modos de trabajo van a cambiar más todavía. Por ejemplo, el teletrabajo no está plenamente desarrollado pero suena casi a viejo.

- ¿Qué pasará con esa cultura presencial tan española?

-En España hay todavía una manía por el estar físicamente en el trabajo más que por el hacer. Es curioso el debate que se ha abierto con los registros horarios. Centrar las cosas en los horarios va contra las nuevas formas de trabajo. Ahora las cosas se mueven por proyectos, trabajar sin ir al trabajo.

- ¿Quiere decir que no habrá centros de trabajo?

-Exacto. Nadie necesitará ir a la oficina, porque la empresa no las tendrá; no habrá un lugar físico al que acudir. También cambiará la forma de recompensarte y valorarte. De hecho, el sueldo está dejando de ser lo principal. A la gente cada vez le interesa menos. Las empresas recompensarán con tiempo libre, la gestión del tiempo será lo importante. Son cambios que afectarán a la vida cotidiana.

- Todo esto vendrá acompañado de una revolución académica...

-Existe una profunda brecha entre el tipo de conocimientos que se imparten en las escuelas y lo que necesitan los empleadores. No es nada nuevo, lo sé, pero el caso es que no conseguimos arreglarlo. El mundo académico va a 20 por hora y el mercado va a 200. La proporción es más o menos esa.

- ¿Será posible corregir esos desequilibrios, con un sector educativo cada vez más atomizado?

-El mercado laboral depende de la educación y de la formación. Ahora observamos una gran desadecuación entre las capacidades que se necesitan adquirir y lo que te están enseñando. Probablemente las escuelas de negocios sean la parte más avanzada del sistema. Están muy conectadas con el mundo de la empresa. El escenario ya está cambiando.

- Habrá que hacer algo para reciclar a las personas que ya forman parte del mercado...

-Los expertos suelen hablar de la reinvención profesional y la empleabilidad. Cada uno deberá sacar a relucir su capacidad para desarrollar sus habilidades. También hay que tener en cuenta que no es lo mismo reinventarse a los 20 que a los 40. Será prioritario ver qué habilidades profesionales están obsoletas.

- ¿Asistiremos al final del valor de la experiencia a la hora de afrontar un objetivo laboral?

-Quizás. Habrá gente con mucha experiencia a la que le va a costar más reinventarse. La inteligencia artificial, el internet de las cosas, la realidad virtual, la impresión en 3D, la robótica... generarán nuevos perfiles y negocios. A la vez, también hay profesiones de toda la vida que se están reciclando. El "big data" es otro campo abonado y la ingeniería es un valor seguro, siguen siendo muy demandados. La ciencia es como el patito feo, pero también está generando perfiles nuevos.

- ¿Los robots suplantarán a los humanos?

-Harán falta humanos que creen lenguajes para hablar con los robots, para hacerles que entiendan y puedan pensar. Hay mucho campo para filósofos y psicólogos. Todo esto guarda relación con disciplinas como la neurociencia, que se encuentran en pleno auge. Los robots no van a quitarnos el trabajo, que nadie lo dude. Harán tareas que no tienen ningún valor añadido. Al final será siempre un humano el que diseñe la conversación entre el robot y el candidato a un trabajo.

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