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Me quedo en el pueblo | Muñera

Una buena ristra de emprendimiento

Ángel Iglesias López celebra los 25 años de su empresa dedicada a hacer embutidos en Laviana, con la que empezó junto a su padre

Ángel Iglesias López, en un rincón de su fábrica de embutidos en Muñera (Laviana).

Ángel Iglesias López, en un rincón de su fábrica de embutidos en Muñera (Laviana). / ANA PAZ PAREDES

Muñera (Laviana), Ana Paz PAREDES

Hace apenas dos días se puede decir que Ángel Iglesias López celebró en familia, en 2019, el 25.º aniversario de la puesta en marcha de una fábrica de embutidos en el pueblo de Muñera, en Laviana, un proyecto que inició junto a su padre, Saturnino Iglesias, a quien todo el mundo conoce como Molina, carnicero en Laviana, un oficio que también conoció Ángel ya de niño. "Yo a los 15 años ya echaba una mano en la carnicería. Nosotros teníamos una nave con animales aquí en Los Llerones y decidimos venderlos y poner en marcha una fábrica de embutidos. Fue en 1994. La materia prima la compramos a otros productores tanto de Asturias como de fuera del Principado. La carne de angus la traemos de Estados Unidos", recuerda este emprendedor.

La evolución de su empresa es positiva aun a pesar de todo lo que conlleva ser autónomo, como él señala. "Lo único que queremos es trabajar. No pedimos subvenciones, nada. Solo que nos dejen trabajar. Pero de igual forma no nos podemos quejar porque todo, hasta hoy, ha ido bien. Empezamos trabajando dos personas y llegamos a estar ocho. Hoy somos seis los que estamos empleados aquí. Del mismo modo hemos ido ampliando las instalaciones. Empezamos primero en lo que era la nave y luego fuimos ampliando la fábrica al tiempo que crecía la demanda de nuestros productos", dice.

Una buena ristra de emprendimiento

Una buena ristra de emprendimiento

Con el nombre de Embutidos Alto Nalón, elaboran chorizos de ciervo, de jabalí, chorizo asturiano, morcilla, cecina de angus, lomo curado, picadillo y chorizo criollo, entre sus principales productos. "Más o menos tenemos una producción de entre 8.000 y 10.000 kilos al mes", matiza él, que además de trabajar en la fábrica también distribuye el producto.

"Yo ando por la calle vendiendo, pero también cuento con unos buenos distribuidores porque a veces está claro que tú solo no lo puedes abarcar todo y llegar a todos los sitios. En ese sentido, estoy contento", afirma. Eso sí, hace tiempo que dejó de acudir con su producción a mercados señalados. "Los mercados, aunque no lo parezca, dan mucho trabajo. Y es que estás toda la semana trabajando del día a la noche y cuando llega el fin de semana tienes que estar en el mercado montando a las ocho de la mañana y desmontando a las diez de la noche. Lo cierto es que no me rendía tanto físicamente como a nivel de ganancias, pues, al menos en mi caso, la venta en el mercado ha ido bajando en los últimos tiempos", explica.

Ángel Iglesias es un defensor de vivir y trabajar en el medio rural, pero a su vez, al menos en lo que a su entorno respecta, también es muy realista. "Aquí la gente se va. Muchos están prejubilados de la mina y los campos, buena parte están sin trabajar. Aquí hay ya muy poca gente que tenga ganado, comparado a cómo era hace años. Hoy la juventud no quiere trabajar el monte porque el campo es muy sujeto y no hay horarios ni días festivos. Subes a las montañas y ves fincas abandonadas; es una pena, la verdad. La juventud no lo quiere o no lo puede trabajar porque, claro, hay que tener maquinaria y una buena infraestructura", señala.

No es su caso, pues, además de todo el trabajo de la fábrica, este emprendedor lavianés, que vive en El Condado, también cuenta con una pomarada de reciente creación. "Contamos con 220 manzanos aquí en el monte. Nuestra idea es vender la manzana a los llagareros. Hay que diversificar. Y es que cuando eres autónomo no te queda otra que estar todo el tiempo pensando nuevas ideas, nuevos proyectos. No te puedes estancar en algo mucho tiempo, hay que ir adaptándose a los cambios que vivimos y eso se nota en la demanda del público", explica.

Ángel Iglesias sí cree que es posible vivir en el medio rural, pero dados los tiempos que corren, lo que ve necesario, como él mismo dice, es "que hay que ayudar a la gente cuando empieza. Bien con subvenciones, bien facilitándole el tema del papeleo. A veces piden demasiado para cosas muy sencillas y la gente, a medio camino, se termina cansando de esperar y lo deja. Eso y que además tiene que gustarte lo que haces. Eso es importante también".

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