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GUIDO TOMASINI | Experto en bioconstrucción, imparte un curso en Vegadeo

"El problema en España es que la conciencia ecológica es muy escasa"

"No hablamos de experimentos de unos 'hippies' que hacen cabañas en el monte: la bioconstrucción es real"

Guido Tomasini, ayer, en Vegadeo.

Guido Tomasini, ayer, en Vegadeo. T. CASCUDO

Vegadeo inauguró ayer un curso de técnicas de bioconstrucción que se enmarca en el programa Empleaverde "Construyendo Economía Circular" de la Fundación Biodiversidad. La iniciativa, cofinanciada con fondos europeos, con cien horas formativas y ocho alumnos, correrá a cargo del prestigioso bioconstructor Guido Tomasini, alemán afincado en Galicia desde hace dos décadas, que busca concienciar sobre una forma de construir más saludable y respetuosa con el medio ambiente.

- Para no iniciados, ¿qué es la bioconstrucción?

-Hay que entenderla como una especialización dentro de la construcción. Usamos otros materiales y sistemas, pero estamos construyendo igual. Se diferencia en que empleamos materiales naturales, biodegradables y de cercanía, motivado por una necesidad de contaminar menos y no generar basura. Se emplea paja, barro, cal, madera? y apenas se usan materiales sintéticos, aunque hay sitios en los que no hay alternativa.

- ¿A qué responde este movimiento?

-Es un cambio muy radical de conceptos y, a la vez, muy necesario. Debería ser el futuro de la construcción. Se logra un nivel de aislamiento muy por encima de lo que exige el código técnico de la edificación y menos consumo energético en la casa cuando está habitada.

- En cierto modo es volver a la construcción de nuestros antepasados, ¿no?

-La construcción antigua, la tradicional, ya era bioconstrucción. Las casas de piedra que se hacían en Asturias y Galicia, donde cada pueblo tenía una cantera, ya eran así y esto nos permite tener una referencia bastante clara de su durabilidad. Lo que pasa es que las casas de hace cien años ya no cumplen las necesidades de las personas de hoy y tampoco cumplirían el código técnico.

- ¿Cómo está España en materia de construcción ecológica?

-La bioconstrucción nació en el norte y centro de Europa. En España se puede decir que estamos en los primeros pasos. Nos queda bastante, pero podemos avanzar mucho más rápido gracias a los cincuenta años de experiencia en Europa. Si hay voluntad e interés, con independencia de que haya leyes que lo acompañen, se podría avanzar rápidamente.

- ¿De qué depende?

-Depende de la demanda de la gente y, si no reaccionan, de que alguien tenga valor y sea obligatorio por decisión política. Cumplir los límites de velocidad en carretera no es una opción. El problema de España es que la conciencia ecológica brilla por su ausencia; es muy escasa.

- ¿Para qué servirá este curso de bioconstrucción que comienza en Vegadeo?

-Les va a abrir los ojos a un mundo completamente nuevo; servirá para romper el hielo y que vean que es factible, técnicamente válido. No estamos hablando de los experimentos de unos 'hippies' que hacen cabañas en el monte. No es una utopía, es algo real, pero que existe a pequeña escala. Llevo veinte años trabajando en esto en Galicia y la demanda ha crecido muchísimo. Al principio llegabas a un posible cliente y le hablabas del barro en la construcción y tenías que darle una charla completa. Ahora la gente ya sabe bastante y no le extraña tanto. El cuento de los tres cerditos hizo mucho daño. Todo el mundo se quedó con que la casa de cemento es la mejor, pero nadie dice que igual el que hizo la casa de paja era un chapuzas. La casa de paja más antigua de Europa tiene unos cien años. En consumo energético y sostenibilidad, la casa de ladrillo es la que pierde.

- ¿Hay trabas legales para hacer una casa ecológica?

-No hay ningún problema para cumplir con el código técnico. Si hay trabas son municipales, pero tiene que ver con cuestiones relacionadas con el aspecto de las viviendas. Hay que dejar claro que la bioconstrucción no define un aspecto, puedes hacer una casa normal y corriente, pero que por dentro es otra cosa.

- ¿Son más caras que las convencionales?

-Podemos decir en términos generales que una construcción ecológica tiene que salir un poco más cara que una convencional, pero no es comparable con una casa de mala calidad y mal comportamiento. Buscamos un nivel alto y hay que comparar la calidad de después, lo que tiene de confort, de consumo y de menos mantenimiento. La durabilidad por ejemplo de una pintura ecológica es mucho más alta. A la larga ahorras dinero; es una inversión que hay que ver a medio y largo plazo.

- Otro factor no menor es lo que aporta a la salud, ¿no?

-Es un motivo por el que mucha gente se decide a construir una casa ecológica. Los compuestos orgánicos volátiles son sustancias que se encuentran en pinturas, aglomerados? en muchos productos de nuestras casas y que respiramos a diario y se acumulan en nuestro cuerpo. Muchos de ellos están en listas como sospechosos cancerígenos. En cambio, si usamos materiales naturales tendremos un ambiente más sano o, por lo menos, no tóxico. En una casa ecológica por ejemplo no se producen condensaciones, hacen proliferar los hongos.

- Como bioconstructor, ¿qué le pediría al nuevo Gobierno?

-Lo primero, que se incluyan los sistemas de bioconstrucción en la formación. En segundo lugar, estaría bien que la obra pública respete los sistemas alternativos. Si queremos que la gente cambie, hace falta un ejemplo a seguir y eso es responsabilidad del sector público. Además, se puede favorecer la rehabilitación en ecológico y dar facilidades a gente que quiere hacer una casa ecológica.

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