Los economistas lanzaron hace un decenio un augurio: "Nada será igual tras la crisis". Y casi a diario se conocen datos que vienen a demostrar que estaban acertados. La autopista del Huerna (León-Campomanes, AP-66), como casi todas las de la red estatal de pago, no acaba de remontar la crisis. Y aunque el año pasado tuvo un ligero incremento en el número de usuarios, aún registra casi 2.000 vehículos menos al día que en 2007, cuando anotó el récord histórico.

Los datos: la autopista del Huerna tuvo el año pasado una intensidad media diaria (IMD) de 8.476 vehículos, lo que supone un 0,62 por ciento más que el año anterior, según datos oficiales de la empresa concesionaria, Aucalsa. Pero esa cifra se queda por detrás, incluso, de la de 2017, cuando la AP-66 era utilizada por una media de 8.523 vehículos al día. Los efectos de la recesión se hacen aún más evidente al comparar con los datos de 2007, cuando circulaban por término medio por la autopista 10.288 vehículos cada día.

Traducido a tráficos anuales significa que mientras el año pasado circularon por la autopista del Huerna 3.093.740 vehículos, en 2007 lo hicieron 3.754.755, lo que significa unos 640.000 usuarios menos. La IMD sigue técnicamente estancada desde 2016, muy lejos de las previsiones de la concesionaria antes de que estallara la crisis. Y el número de usuarios está aún muy por debajo, incluso, del de 2004.

Por lo que se refiere a los tipos de transporte, en 2019 circularon por la León-Campomanes 7.203 vehículos ligeros al día, o lo que es lo mismo, 2,63 millones a lo largo del año. Fueron muchos menos los vehículos pesados: 1.273 de media cada día, lo que implica menos de 465.000 en todo el año. No obstante, en ambos casos se registró un incremento con respecto a 2018, del 0,61 por ciento en el caso de vehículos ligeros y del 0,71 por ciento en el caso de los de gran tonelaje.

Otra cuenta que revela los efectos de la última recesión económica: el número de vehículos que utilizó la AP-66 el año pasado fue un 17,16 por ciento menor que en 2007. En el caso de vehículos ligeros cayó desde entonces un 16,55 por ciento, mientras que hubo un 23,08 por ciento menos de vehículos pesados desde que estalló la burbuja inmobiliaria, hace 13 años.

Los transportistas han achacado en varias ocasiones el bajón de los usuarios de vehículos de gran tonelaje a los elevados precios de la autopista del Huerna, la segunda más cara de la red estatal, solo superada por la del Guadarrama (tramo Villalba-Adanero). Y aún lo es más desde el pasado 1 de enero, cuando los peajes subieron un 1,12 por ciento, por encima de la media en la red estatal, del 0,84 por ciento.

De tal manera que para realizar el recorrido completo de la AP-66, que suma 86,8 kilómetros, los vehículos ligeros deben pagar 13,50 euros; los de dos o tres ejes, 17,15 euros, y los de cuatro o más ejes, 21,95 euros. No obstante, existen descuentos del 50 por ciento para vehículos ligeros con el uso del telepeaje a partir del tercer paso. También hay descuentos para los transportistas.

Pero para viajar a Madrid desde Asturias hay que pagar también el peaje del Guadarrama: 12,90 los vehículos ligeros, 25,85 euros los pesados de dos o tres ejes y 29,05 euros los de cuatro o más ejes. Así que para ir a Madrid los asturianos se ven obligados a desembolsar 26,40 euros si van en coche, motocicleta o furgoneta de dos ejes y cuatro ruedas; 43,80 euros sin viajan en vehículos pesados de dos o tres ejes, y 51 euros si avanzan en vehículos pesados de cuatro o más ejes. Un gasto que se une al que supone el combustible más caro de España, si se reposta en Asturias.

La única vía rápida que une Asturias con la Meseta abrió al tráfico en 1983, aunque entonces con algunos tramos sin desdoblar. La apertura de la doble calzada en todo el recorrido ocurrió en 1997. Desde su apertura, la AP-66 vio como se incrementaba paulatinamente el número de usuarios, desde los 2.049 de media al día en 1984, hasta los citados 10.288 del año 2007.

Después llegó el "frenazo" provocado por la crisis, que generó un descenso progresivo de los usuarios hasta los 7.506 vehículos diarios anotados en 2014. La IMD fue aumentando en 2015, 2016 y 2017, hasta alcanzar los 8.523 vehículos al día, pero cuando parecía que la recuperación continuaría, llegó un nuevo desplome, en 2018, cuando la intensidad media diaria se quedó en 8424 vehículos.