08 de marzo de 2020
08.03.2020

Los drones se estrenan en Asturias con una multa por un adelantamiento indebido

Los robots de Tráfico que vigilan las carreteras secundarias alcanzan 80 km/h, 120 metros de altitud y hasta 1,5 kilómetros de distancia

08.03.2020 | 00:18

Uno de los dos drones que este fin de semana vigilan las carreteras secundarias asturianas se estrenó con la grabación de una infracción en Campomanes. Un adelantamiento indebido. Es la primera vez que estos robots voladores, que pueden alcanzar los 80 kilómetros por hora y hasta 150 metros de altitud, vuelan en el Principado con carácter sancionador, según explicó la jefa provincial de Tráfico, Raquel Casado. El objetivo es aumentar la seguridad de la circulación y detectar infracciones, como el uso del teléfono móvil o que no se lleve el cinturón de seguridad puesto. Pero además, se trata de incrementar la protección de usuarios vulnerables, como ciclistas, motociclistas y peatones, señaló el comandante de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Asturias, Gerardo Suárez.

La puesta de largo de los drones en el Principado se hizo ayer en Aramil (Siero). Treinta minutos de vuelo durante los que José Antonio Fernández, responsable de operación de los drones y del sistema de captación de medios aéreos, manejaba el dispositivo y Antonio Calvo visionaba la cámara, con unas imágenes tan nítidas que se distingue perfectamente si el conductor lleva las dos manos al volante, si manipula el móvil, y si lleva o no el cinturón puesto. Las pantallas son replicadas, con lo que ambos ven las mismas imágenes.

La cámara de estos drones alcanzan a una distancia de 1,5 kilómetros. Según las condiciones orográficas y climatológicas, los operadores de la Guardia Civil de Tráfico deciden la altura a la que los sitúan. En Aramil era de entre 40 y 50 metros, "para tener un buen ángulo que permita grabar con nitidez", explicaron.

Los controles en Asturias se centran en la N-630 (Oviedo-Puerto de Pajares); N-634 (Unquera-Ribadeo); AS-380 (La Secada-Villaviciosa) y la N-625 (Ribota-Arriondas). Son operados por personal de la Dirección General de Tráfico y por agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y están especialmente destinados a la vigilancia en tramos de riesgo.

De momento no vigilan el cumplimiento de los límites de velocidad. Pero con el tiempo también lo harán, cuando estén homologados.

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