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"Pedimos que se valoren nuestros ERTE como de fuerza mayor", resaltan los empresarios sidreros

Las empresas que elaboran sidra en Asturias, al igual que el resto de los sectores productivos, están preocupadas por la salud de todos los miembros de la familia sidrera asturiana y por las repercusiones económicas que esta crisis va a tener para el sector. "La cifra de ventas se está resintiendo, el riesgo de impagados aumenta, se precisará circulante adicional por parte de las empresas para relanzar el consumo cuando se normalice la situación y todo ello va a traer como consecuencia una tensión muy importante en las tesorerías de las empresas", indica María Cardín, presidenta de la Asociación de Sidra Asturiana (ASSA), que agrupa a las grandes empresas del sector.

"El principal desafío ahora es asegurar la viabilidad de compañías que hasta ahora eran viables y a las que esta situación pone en peligro", añade la empresaria, directora comercial y de marketing del Grupo El Gaitero.

Las empresas, sin apenas facturación, reducen todos los gastos posibles y plantean ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), para que no haya que cerrar definitivamente, explica. "Esta disminución del consumo se va a trasladar a toda la cadena de producción, llegando al sector primario", señala. María Cardín también reclama a la Administración que los ERTE que pueda presentar el sector sidrero sean considerados "como de fuerza mayor" ya que están ocasionados por el cierre del sector hostelero. "Esta declaración de fuerza mayor es, a fecha de hoy, la ayuda más importante que necesitamos porque evitará los despidos en el sector y una ágil resolución de los expedientes temporales de regulación de empleo. También confiamos en que la línea de créditos y avales, aprobada por el Gobierno de España, sea de verdad efectiva y ágil. Que esas cantidades de dinero publicadas lleguen de verdad a las empresas sin dilación ni trabas burocráticas", reclama la presidenta de ASSA.

A su juicio, el posible aumento de ventas en alimentación no compensará, ni de lejos, la absoluta carencia de ventas en hostelería, motivada por el cierre de los establecimientos. "En nuestros productos el efecto de sustitución de lugar de consumo, casa por hostelería, es débil", reconoce.

En cuanto a las exportaciones, María Cardín señala que dependen del país de destino. Uno de los problemas que se están encontrando las empresas es tener contenedores disponibles, porque están parados en China.

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