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Catedrático de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco

Francisco Llera Ramo: "En el País Vasco el terrorismo es un muerto mal enterrado, un 'walking dead' "

"Creo que me niegan ser profesor emérito por odio y venganza" l "Defendí la libertad, no me callé ni me fui, esa resistencia es la que no me perdonan"

Francisco Llera, en una visita a Asturias. Ricardo Solís

Francisco Llera, en una visita a Asturias. Ricardo Solís

Después de 45 años en la Universidad, de vivir diez con escolta y pasar los "años de plomo" del terrorismo etarra en el punto de mira, después de un atentado frustrado en la facultad, de un "exilio" y un retorno, Francisco Llera Ramo (Caravia l'Alta, 1950) tiene recién cumplidos los setenta y ha solicitado seguir como profesor emérito en la Universidad del País Vasco. Al catedrático asturiano de Ciencia Política, fundador y director del "Euskobarómetro", el rectorado le ha cerrado el paso esgrimiendo la votación en su departamento, el que fundó y del que es el único catedrático en activo: dos votos contra uno y doce en blanco. La Junta de su facultad lo apoya por unanimidad, pero no llega al quórum preceptivo para revocar la decisión y Llera ve asomar la zarpa conocida de la venganza política.

ETA no pudo callarle y ahora, esa es su teoría, el rencor acumulado de las viejas heridas mal cerradas en la sociedad vasca es la respuesta oculta que atisba en una resolución que ni cuestiona su proyecto ni da razones académicas, resalta. Para la lucha que promete hasta el final, la Rectora, Nekane Balluerka, ha recibido una carta de apoyo con más de doscientas firmas de profesores de todo el país, algunos asturianos entre ellos. Llera, estudioso de la lengua asturiana, recibió ayer también el respaldo de la Academia de la Llingua, institución de la que forma parte como miembro de número y que reclamó a la Universidad que haga "justicia académica" nombrándole emérito.

- ¿Se explica lo que le ha pasado?

-Mi departamento vota en contra por dos contra uno y doce en blanco y la Junta de Facultad apoya mi solicitud por unanimidad, pero le falta un voto para llegar al listón exigido de la mitad de sus miembros. Lo primero no tiene explicación desde el punto de vista académico. Lo segundo era previsible, es normal que el quórum de la Junta de Facultad sea muy bajo.

- ¿Conoce precedentes?

-Yo mismo, siendo director de este departamento, tuve que rescatar como profesora emérita a la catedrática de Lingüística y miembro de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca) Karmele Rotaetxe.

- En ausencia de argumentación académica, su tesis apunta a la motivación política. ¿A la venganza?

-Si no se ha cuestionado mi proyecto, ni se ha dado ninguna razón académica, solo quedan las otras razones que no se quieren o se pueden explicitar y que no constan ni en el acta ni en la resolución. Que cada uno interprete. Yo creo que el odio y la venganza es lo más plausible.

- ¿Quedan muchas heridas sin cerrar en la Universidad y en la sociedad vasca?

-Desgraciadamente, casi todas. Nadie ha pedido perdón, ni se ha arrepentido de nada. Estoy convencido de que en los contenidos de nuestras guías docentes de Ciencias Políticas, Sociología, Periodismo, Comunicación Audiovisual, etc. "el terrorismo no ha existido". Estoy esperando que algún rector, autoridad académica o colega, que no sea amigo, me pregunte cómo me ha ido la vida, qué tal mis hijos y mi familia, si he necesitado algo en esos diez años que viví con escolta y estuve apartado de la docencia en el País Vasco. En la sociedad vasca, el terrorismo es un muerto sin enterrar, mal enterrado o, mejor, un "walking dead".

- Ha dicho que se sintió durante mucho tiempo aislado en la Universidad. ¿Esperaba que le pudiera suceder algo así?

-Me lo temía, pero quise creer en la buena voluntad de mi director de departamento y en la independencia de criterio de muchos de mis colegas, si bien es verdad que no conozco a una parte importante del profesorado reclutado en las últimas décadas.

- ¿Dirá que se ha sentido excluido, mal visto, por defender las libertades en la región?

-Por supuesto, y por ser crítico con algunas artimañas del nacionalismo, no ser equidistante e interpretar y visualizar el pluralismo de la sociedad vasca, dando voz a los silenciados. Por esa misma razón sigo teniendo la obligación y el compromiso de visibilizar y dar voz a quienes sufren injusticias y silencios por la intolerancia, el cinismo y la soberbia de una parte de esta sociedad.

- Más de doscientos profesores de todo el país reconocen su trayectoria y piden a la rectora que reconsidere su decisión mientras se le niega el apoyo del departamento que usted fundó. ¿Qué piensa?

-Siento en primer lugar un agradecimiento sin límites a los promotores, a los miembros del Foro de Profesores y a todos y cada uno de los firmantes, así como a otros muchos que, desde todos los lugares de España, me están haciendo llegar su solidaridad y escándalo y que se están dirigiendo al Rectorado de mi Universidad en el mismo sentido. Pero ellos son académicos que defienden el valor de lo académico e interpretan, como yo, que hay algo rechazable en la "sin razón" de la negativa de mi departamento. Me dan fuerza y me ayudan a seguir adelante en esta última batalla.

- ¿Le van a quedar recursos si el Rectorado rechaza definitivamente su solicitud?

-Los que haya, los utilizaré hasta donde haga falta. La libertad se ejercita y la justicia se defiende.

- ¿Qué pasará con el "Euskobarómetro" si usted deja la Universidad? ¿Piensa buscar acomodo en alguna otra institución, pública o privada?

-Lo primero no lo sé. En lo segundo no he pensado.

- Haga balance de sus 45 años de trayectoria académica. ¿Cómo era la Universidad en los años más duros del terrorismo y cuánto han cambiado la institución y la sociedad vasca desde que han desaparecido las amenazas?

-Mi balance académico es positivo, como no puede ser de otra manera: he podido desarrollar mi vocación y he disfrutado con ella, aunque me hayan cortado las alas. He defendido la libertad y el pluralismo de todos y no me he callado. Me he podido ir y no me fui, porque entendí que mi compromiso estaba aquí. Esa resistencia es la que no me han perdonado. En los años de plomo vivíamos en peligro por la violencia terrorista, pero muerto el perro no se ha acabado la rabia. Ahora, el peligro es sucumbir a los efectos secundarios de la subcultura o el negocio de la violencia posterrorista.

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