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La cuarentena hará perder mil tránsitos en puertos deportivos

"¿Quién va a venir? Nadie, si no lo revisan", lamenta Flor Guardado, gerente de la instalación portuaria recreativa de Gijón

Embarcaciones amarradas en el puerto deportivo de Gijón.

Embarcaciones amarradas en el puerto deportivo de Gijón. JULIÁN RUS

La entrada en vigor el pasado viernes de la orden del Ministerio de Sanidad que obliga a permanecer 14 días en cuarentena a los extranjeros que quieran venir a España, se llevará previsiblemente por delante la temporada veraniega de los dos puertos deportivos de Gijón -los principales de Asturias- si

"¿Quién va a venir? Nadie, si no lo revisan", lamenta Flor Guardado, gerente del puerto deportivo de Gijón, a donde cada año llegan unos mil veleros fundamentalmente de Francia, Reino Unido y Alemania, con una media de tres tripulantes y que pasan en la ciudad unos tres días. Ochocientos de esos barcos vienen en la campaña de verano. La obligación de permanecer 14 días encerrado en un velero para visitar otros tres la ciudad no parece que sea una posibilidad que se vaya a dar. Sólo en lo que respecta al puerto deportivo ubicado en el centro de Gijón, Asturias va a perder "unas 7.200 pernoctaciones", explica Flor Guardado. La única posibilidad de que estos turistas lleguen, pasaría por un cambio de criterio sobre la cuarentena obligatoria.

La gerente del puerto deportivo de Gijón explica que se trata de "un porcentaje muy importante de nuestra cifra de negocio; en la vertiente turística nos vamos a ver muy perjudicados" y considera que debiera de ser la medida sanitaria más flexible con los turistas que llegan en embarcaciones de recreo, ya que "no es lo mismo un barco en el que vienen sólo personas de la misma familia que un avión en el que se aterriza después de un vuelo con 200 personas que no conoces de nada".

De igual manera piensa Carlos Piñera, responsable de Marina Yates, el puerto deportivo que hay en el Muelle de la Osa, en El Musel: "¿quién va a pasar 14 días viviendo en un velero? Eso lo hacen los que cruzan el océano, pero no estando amarrado en puerto", apunta. A esa dársena llegan entre 40 y 50 embarcaciones extranjeras en tránsito cada año, fundamentalmente en verano, con unos cuatro tripulantes de media y dos días de estancia de promedio.

El peso de esta actividad en su cifra de negocio no es relevante si se la compara con los clientes que optarán por no dejar a resguardo durante el invierno sus embarcaciones en la marina seca que tiene este puerto deportivo. Un servicio de varada que cada año contrata alrededor de una decena de veleros de 12 a 14 metros, que permanecen en la marina seca de La Osa unos diez meses, hasta que sus dueños, franceses, ingleses, belgas y alemanes, vuelven al inicio del verano siguiente para ponerlos a flote. Pero ahora tendrían que aguardar 14 días encerrados en un hotel antes de poder recoger sus barcos.

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