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Salud vigila las secuelas psicológicas de su personal tras pedir ayuda 50 sanitarios

Cuadros de estrés postraumático, ansiedad y episodios depresivos, síntomas más frecuentes en los trabajadores de hospitales y residencias

La Consejería de Salud ya tiene en marcha un programa de atención psicológica destinado al personal sanitario y sociosanitario de la región que ha estado en primera línea frente a la pandemia de covid-19. Estos trabajadores son considerados un colectivo de "especial riesgo" a causa de la sobrecarga física y emocional que han sufrido en los meses de crisis sanitaria. Se estima que las situaciones vividas "pueden tener unas consecuencias psicológicas negativas", incluso una vez que haya transcurrido bastante tiempo de las mismas.

Así lo expusieron ayer en rueda de prensa la directora general de Planificación y Política Sanitarias, Lidia Clara Rodríguez; la nueva coordinadora del Programa Marco de Salud Mental del Principado, Mar Fernández; y la coordinadora del grupo de trabajo del Atención Psicológica del covid-19, Purificación Saavedra. En su comparecencia presentaron el programa de atención psicológica desarrollado durante el proceso pandémico y las líneas prioritarias del área de Salud Mental en la etapa que comienza, con Mar Fernández al frente.

Las responsables sanitarias no dieron cifras de profesionales de centros de salud, hospitales y residencias de mayores que ya han entrado en alguna intervención derivada de las secuelas del covid. Sin embargo, sí aclararon que, conforme a lo sucedido en experiencias similares descritas en la literatura, se pronostica la aparición de cuadros de estrés y estrés postraumático, ansiedad y "algún episodio depresivo".

El dato numérico que sí se conoce es que unos 50 trabajadores de la salud efectuaron llamadas a la línea telefónica de atención psicológica habilitada por el Principado durante la pandemia. El personal sanitario planteó el 4 por ciento de las 1.231 consultas totales, aunque en el último mes este porcentaje se elevó hasta el 6,3 por ciento. "El miedo al contagio fue el principal motivo de las llamadas de este colectivo", según la Administración.

Los casos de secuelas entre el personal de la sanidad "ya han empezado a abordarse desde las distintas áreas sanitarias", explicó Purificación Saavedra, quien agregó que el programa se centrará de forma especial en la plantilla del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), de Oviedo, y del Hospital de Cabueñes, de Gijón. A los profesionales de la salud "se les facilitará apoyo especializado, a nivel individual o grupal, cuando el malestar supere su capacidad para paliar los efectos nocivos del malestar psíquico".

En términos globales, el programa Psicovid, calificado de "pionero" por sus promotores, aspira a facilitar la detección precoz de los síntomas de malestar psíquico relacionados con la pandemia de coronavirus. Se dirige a profesionales sanitarios, pacientes, familiares y a la ciudadanía en general ante el impacto del covid. Así, la red de salud mental ofrecerá respaldo especialmente a aquellas personas que muestran "dificultades de adaptación por los efectos de la crisis".

Respecto a la asistencia psicológica a personas hospitalizadas y sus familias, serán el equipo médico y el personal de enfermería responsables de su atención los encargados de prestarles apoyo inicialmente. "Si fuera necesaria la intervención de profesionales de salud mental, se ofrecerá mediante sistemas telemáticos", indicaron las diseñadoras del plan.

Lidia Clara Rodríguez, Mar Fernández y Purificación Saavedra apostaron por unas estrategias de salud mental que "eviten la cronificación y el tratamiento farmacológico siempre que sea posible". La intervención implica tanto el abordaje psicológico como el contextual. Asimismo, indicaron que los diversos planes y programas "van a ir evolucionando en función de la situación pandémica y de los problemas que se detecten".

Salud habilitó al inicio de la crisis pandémica una línea telefónica de atención psicológica (900 925 112) con el propósito de mitigar el impacto emocional provocado por la pandemia y el confinamiento. Paralelamente, se elaboraron estrategias y pautas de ayuda y autocuidado encaminadas a favorecer una mejor adaptación a la situación.

El servicio ofertado durante dos meses por la Consejería de Salud recibió 1.231 consultas, con una media de atención de 22 minutos. Dos de cada tres llamadas las realizaron mujeres. Más de la mitad de las personas mayores de 64 años que recurrieron a la línea de atención psicológica -concretamente 6 de cada 10- vivían solas o con familiares o allegados que no les prestaban cuidados.

La población general efectuó la mitad de las consultas, aunque el porcentaje disminuyó con el paso del tiempo desde un 53 por ciento hasta el 41 por ciento del total. Por el contrario, los pacientes de salud mental llamaron más durante el último mes de servicio de la línea, lo que invita a pensar en una actitud de contención en las primeras semanas de confinamiento. Como ya se ha dicho, el 4 por ciento de las consultas fueron destinadas a personal sanitario.

En el 88 por ciento de los casos, los usuarios de la línea expresaron su malestar emocional, mientras que otros refirieron síntomas somáticos, se interesaron por las medidas de prevención frente al coronavirus (especialmente al inicio de la crisis) y trasladaron a los especialistas su miedo al contagio.

El 7 por ciento de las llamadas registradas durante las tres primeras semanas de funcionamiento de la línea procedían de fuera del Principado, un porcentaje que disminuyó paulatinamente cuando el Ministerio de Sanidad y otras comunidades habilitaron también asistencia psicológica telefónica.

El teléfono 900 925 112 operó durante 24 horas, todos los días de la semana, del 25 de marzo al 31 de mayo. Fue atendido por más de medio centenar de facultativos especialistas en Psicología Clínica y psicólogos internos residentes del Sespa.

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