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Muniellos, refugio natural contra el covid

La reserva, que ya tenía limitado el aforo antes de la pandemia, establece un circuito para sus visitantes: "Aquí sabes que vas a estar tranquilo"

Hasta los lugares más apartados deben adaptarse a la "nueva normalidad". Muniellos no es una excepción. El tesoro natural de Cangas del Narcea, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, contiene el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de toda Europa. Las restricciones que pone el Principado de Asturias a la hora de visitar la zona -máximo 20 personas al día- ayudan a la hora de poder cumplir con todas las medidas de seguridad propuestas por el Gobierno para evitar volver a la cuarentena.

La gran novedad que tiene la reserva se encuentra en la entrada, donde los visitantes deben avisar de su llegada y donde la encargada de las visitas, Aida Marcos, les ofrece información para poder disfrutar de la experiencia al completo. "En la caseta solo se puede estar 15 minutos como máximo y únicamente puede entra una familia. Además, la mascarilla es obligatoria y tenemos un circuito marcado para que la gente no se desperdigue", explica. Según ella, "el turista que viene sigue siendo más o menos el mismo, no he notado diferencia entre antes y después del coronavirus. Actualmente tenemos varios meses llenos, creo que, al solo poder entrar 20 visitantes, la gente puede estar más tranquila porque sabe que no va a haber aglomeraciones", agrega.

A pesar de las nuevas medidas, los visitantes siguen encantados con la vista. "A la experiencia le daríamos un 12, ha sido genial. Nos encanta el monte y la situación incita más a esto, sabes que vas a estar tranquilo", comentan Abel Martínez y Sergio Fernández, una pareja procedente de Oviedo. No solo de Asturias son los turistas que se acercan a Muniellos a disfrutar de su magnífico paisaje. Enrique Puch es un sevillano enamorado de Asturias: "Asturias tiene de todo. Su clima, su gente, la comida, es todo perfecto. A Muniellos llevaba queriendo venir desde hace años. Merece la pena venir aquí, a pesar de la espera. Se lo recomiendo a todo el mundo". Aprovechando esta situación, Ángela Angulo y Fernando Marcos han vuelto a Tapia de Casariego, a pesar de que ellos trabajan en Perú. "Con la pandemia estamos teletrabajando desde aquí, y hemos aprovechado para venir. Nos encanta la naturaleza y este era un sitio que todavía no conocíamos. Lo que más nos ha gustado es el estado de conservación del bosque, pero hay que fijarse en los detalles. Hay mucha vida en todos sitios, pero debes saber buscarla", comentan. Muniellos es todo un tesoro a prueba de coronavirus.

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