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Los reyes de paseo por Gijón: con los olímpicos y bajo un fuerte calor

Felipe VI recorre la exposición del "Elogio del Horizonte" y saluda a unos sanitarios de Cabueñes y a unos deportistas del Grupo Covadonga

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El mediodía más caluroso del verano más extraño controló la distancia de los Reyes con la gente en su breve caminata por Gijón. Felipe y Letizia, él en mangas de camisa, ella vestido veraniego y alpargatas, tuvieron su dosis de sociedad civil en grupos reducidos: uno de profesionales sanitarios del

Bajo el potente sol de las horas centrales del último día de su ruta para "tomar la temperatura" de España, caminaron por el Cerro acordonado, se retrataron con la bahía de Gijón y el Cantábrico al fondo y se extendieron en su propio elogio al prodigarse en expresiones de gratitud hacia los trabajadores de Cabueñes. Bajo el "Elogio" esperaban dos campeones olímpicos, el piragüista Saúl Craviotto y la regatista Ángela Pumariega, la jugadora olímpica de hockey sobre hierba María López, otros 22 competidores del Grupo y el presidente y la vicepresidenta de la entidad, Antonio Corripio y Beatriz Coto.

Los Reyes se fueron además de con el solaz de las vistas y el calor con una respetuosa propuesta de que vuelvan a aceptar un cargo, una sugerencia para que visiten las instalaciones del Grupo el próximo otoño y otra para que Felipe VI acceda a ser investido presidente de honor de la más que octogenaria sociedad cultural y deportiva.

Al enfilar y abandonar la subida al Cerro, división de opiniones. Estaban los fans monárquicos que en Cimadevilla esperaban en la calle el paso fugaz de la comitiva hacia el parque acordonado, "emocionados" aun a sabiendas de que esta vez no tendrían posibilidad de aproximarse a los Reyes, y la bandera republicana estratégicamente colocada en la ventana de uno de los edificios a pie de Cerro. "Es una pena que no se bajaran a saludar pero con la situación actual es normal que no lo hagan", justificaba Isabel Álvarez, resignada. "Puxa la república", gritaron desde una ventana a la llegada y la partida de cualquier vehículo lo que pareciese similar a un séquito real.

Gijón, 30 años esperando a los Reyes

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