El Paleolítico Superior comprende grosso modo cerca de 25.000 años desde los inicios del Auriañaciense (hace 35.000 años) hasta el final del Magdaleniense (11.000 años). Las dataciones son un concepto relativo y, en el caso del arte rupestre, flexible a medida que avanzan las investigaciones y mejoran los sistemas de fechado.

Veinticinco mil años suponen el paso de unas 1.200 generaciones, padres y madres que enseñaron el arte de vivir a hijas e hijos, la habilidad para cazar y sacar partido a la Naturaleza; el oficio de trasladar su mundo a las paredes de las cuevas y abrigos.

Quizá por eso la mano estampada en uno de los rincones de Tito Bustillo es el vivo ejemplo, concentrado y simbólico, de todas y cada una de esas generaciones que habitaron las actuales tierras de Asturias, los clanes que marcaron nuestro camino genético. La mano no es mostrada en la visita convencional a la cueva (no es fácil llegar hasta ella), pero mañana, sábado, llegará a los lectores de LA NUEVA ESPAÑA, explicada, detallada y fotografiada como nunca antes se había hecho, en el libro "Tito Bustillo, sueños en la roca", cuarta entrega del coleccionable "El Legado del Arte Rupestre Asturiano".

A continuación, se reproducen algunos de los textos extraídos del capítulo que se dedica a esa mano singular que nos saluda a través del tiempo:

"La mano de Tito Bustillo es única en sentido literal: única mano documentada en el arte parietal astur.

Los investigadores coinciden en que, por regla general, las impresiones de manos, así como los perfiles de antropomorfos, tienen siempre cronologías muy antiguas. En España no llegan a doscientas las manos identificadas, y casi todas responden a un mismo patrón. De las 197 manos estudiadas, la inmensa mayoría (casi el 98%) son manos en negativo -siluetas con un halo de pintura alrededor rociado con un aerógrafo y a base de soplar pigmento-. Con esa técnica fue realizada la mano de Tito Bustillo, que se encuentra además en un lugar apartado, lejos de la apoteosis del gran panel.

Por otra parte, nueve de cada diez manos "españolas" están pintadas con ocre rojo, y esa es la gran diferencia con las manos estampadas en las cuevas del Paleolítico francés (cerca de 350), de las que un sesenta por ciento están pintadas en negro.

Hay un buen número de siluetas de manos en las que algún dedo es más corto que los demás. Se barajan muchas hipótesis, y la primera y más obvia es la de la amputación, accidental o no. Quizá el artista (o el modelo que "prestaba" su mano al arte) encogiera voluntariamente uno o más dedos en virtud de algún código de lenguaje.

Esos códigos con dedos abiertos o encogidos siguen estando vigentes en nuestros días. Las manos dicen mucho de nosotros, en todos los sentidos. El artista de la mano de Tito Bustillo, con sus cinco dedos extendidos, nos envía un saludo y nos recuerda lo mucho que nos parecemos a él".