01 de septiembre de 2020
01.09.2020
La Nueva España

El alojamiento rural bate récords y afianza a Asturias como líder turístico de la pandemia

El Principado fue la región española con la ocupación más alta en el mes de julio con más pernoctaciones de la historia en las casas de aldea

31.08.2020 | 23:40
Alojamiento rural en Asturias.

El éxito insospechado del veraneo cantábrico y del turismo asturiano en el verano raro de la pandemia ha hinchado las cifras de clientes de los alojamientos rurales hasta un punto casi nunca visto en la región. La actualización de julio del recuento del Instituto Nacional de Estadística (INE) adjudican al Principado la tasa de ocupación más alta de España, con casi el 48 por ciento de las plazas cubiertas de media, y el mejor balance de noches vendidas desde que hay memoria estadística: 218.504. Sólo una vez, en 2017, un primer mes de verano registró más viajeros que los casi 50.000 de este año y nunca hubo tantos españoles, 47.287. Queda demostrado, ahora también a los ojos de la estadística, que la preferencia del huésped español por las vacaciones del Norte y por los destinos percibidos como seguros y ajenos a las grandes aglomeraciones ha fortalecido la oferta turística asturiana en este estío que ha deshecho las negras perspectivas de la primavera y el confinamiento para ayudar a amortiguar las pérdidas del sector.

El Principado, que ya lideró junto a Cantabria la ocupación de los hoteles en julio, redondea el éxito con un balance que en el año de las restricciones le otorga en solitario el liderazgo absoluto del turismo rural, sacando rédito de las características de su oferta y convirtiendo en fuerza una flaqueza histórica: el escaso peso tradicional del viajero extranjero, completamente borrado del mapa turístico de este verano extraño, se ha vuelto de pronto una bendición. Por eso, en un año de decrecimiento generalizado del turismo en España, también en el rural, Asturias contradice la tendencia y tiene la tasa de habitaciones cubiertas más elevada de España en los alojamientos agrarios y la mejor de su serie desde 2005. Es la primera provincia y la segunda autonomía por número total de noches vendidas y viajeros recibidos -solo tras Castilla y León- y hasta registra la estancia media más larga del país: 4,45 noches de promedio.

La alta cifra de ocupación cobra mayor dimensión si se considera el notable volumen que ha alcanzado el sector en la región -la cuarta de España con más plazas abiertas tras comunidades mucho más grandes como Castilla y León, Andalucía y Cataluña- y confirma a Asturias como una de las grandes beneficiadas del éxito del turismo rural en este verano raro que en el conjunto del país se ha salvado de la atonía total gracias a que las pernoctaciones de españoles en establecimientos rurales crecieron en julio un 18,7 por ciento.

Visto en bruto, el número de clientes de hotel descendió en el Principado, según la misma fuente, en algo más de 50.000 respecto al julio de 2019, y con ellos también el recuento total de visitantes del mes si se observan en conjunto todas las modalidades de alojamiento -de los 348.492 contados en 2019 pasaron a casi 298.000 este año-, pero ese recorte se compensa con el interés creciente que han despertado las otras fórmulas de hospedaje vacacional. Asturias ha visto crecer sin excepción los resultados de todos los modos de turismo extrahotelero: un 3,8 por ciento en su conjunto, con un quince por ciento más de pernoctaciones y casi mil viajeros más en alojamientos rurales, un cuatro por ciento y por encima de 3.000 clientes de ganancia para los campings y un ligero incremento adicional en los apartamentos? Pero el saldo a favor del turismo asturiano es particularmente visible, fuera del hotel, en el desglose según la procedencia del turista, toda vez que frente a la caída de 15.400 viajeros extranjeros -para un recorte de casi siete de cada diez respecto a las cifras de 2019- la hinchazón del visitante nacional es de casi 20.000 más y del 21,3 por ciento.

Por zonas, las preferencias de la clientela quedan claras a la luz del dato que hace de la Costa Verde y los Picos de Europa el primer y tercer destino más elegido por los alojados en establecimientos de turismo rural. El contacto con la naturaleza y la sensación de libertad del camping también han generado un notable incremento de la clientela que en Asturias contradice igualmente la tendencia nacional al decrecimiento. Ramón Álvarez Valle, presidente de la asociación que agrupa a los empresarios del sector en Asturias, vio muchos visitantes de primera vez, tanto en la región como en el camping, así como un apreciable número de gente joven y un dato que se refleja en la estadística de julio: ha bajado la estancia media. La cifra total de alojados es la más alta desde 2006 en un mes de julio -56.700-, pero no la de noches vendidas. El promedio de estancia de cuatro días es el más bajo desde 2004, según la interpretación de Álvarez Valle por el auge de las autocaravanas, que por definición pasan menos tiempo en los campings.

La percepción sobre el rejuvenecimiento de la clientela encuentra eco también en la valoración de Jaime García, presidente de ARCA, Alojamientos Rurales de Asturias. Él vio a mucha gente joven con ganas de seguridad sanitaria y contacto con el aire libre y la naturaleza y relaciona el éxito con la garantía de destino seguro que ofrecían los datos de la evolución de la pandemia en Asturias y en el escrúpulo de los empresarios en el respeto a su propio plan de contingencia.

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