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"Bafi", la mula ambulancia de Ponga

"Cuando dije que el animal llevaría a la herida, me miraron asombrados, pero no quedaba otra", cuenta el ganadero del rescate en el Pierzu

La médica Elba García, la herida (a lomos de la mula "Bafi"), Emilio González Suárez y el rescatador Íñigo Sánchez, junto al helicóptero, en Ponga.

La médica Elba García, la herida (a lomos de la mula "Bafi"), Emilio González Suárez y el rescatador Íñigo Sánchez, junto al helicóptero, en Ponga. E. G. S.

Lleva "Bafi" 28 años de vida tranquila y anónima en los montes del suroriente asturiano, pastando sin mayores sobresaltos por el entorno del camino al pico Pierzu. Pero esa paz y ese anonimato se le han acabado a la mula, propiedad del ganadero Emilio González. Ambos son, por decirlo de alguna manera, el orgullo de Ponga y una sorpresa para toda Asturias.

Todo, gracias a su reciente gesta: colaborar, y de forma muy decisiva, en el rescate y traslado de una montañera francesa de 36 años que cayó y se hizo un esguince en el tobillo en la majada de Cerboes.

Emilio González está bastante acostumbrado a socorrer a caminantes en apuros, atender sus preguntas y saciar su sed. Pero con "Bafi" -el nombre fue puesto por sus hijas- ha sido la primera vez que ha llevado a cabo un rescate de tales dimensiones. "No quedaba otra", explica este administrativo del Hospital Central de Asturias jubilado y que ahora, a sus 69 años, se dedica a "disfrutar de la vida" en la cabaña que posee en los montes ponguetos, cerca de Viegu y San Juan de Beleño.

Allí estaba el martes después de comer cuando de repente apareció un hombre, bastante agitado: "Me contó que su acompañante se había caído a unos 200 metros". Ni corto ni perezoso, el ganadero cogió sus guantes, la mascarilla y un palo y salió en su búsqueda. "La mujer estaba en un sitio muy escabroso, en mal lugar. Ella gritaba, lloraba, estaban ambos muy asustados". González bajó hasta la herida y con la ayuda del hombre la trasladaron -"cogiéndola por los brazos, como pudimos"- hasta el sendero.

"Yo no soy experto, pero cuando vi el pie supe que era un esguince", resume. "Le di un ibuprofeno y le acerqué una manta". Inmovilizado el pie con una tablilla de madera (de una caja de fruta) y venda elástica, allí los dejó y corrió a la cabaña a llamar al servicio de emergencias.

El helicóptero pudo acercar al lugar a la médica rescatadora Elba García con su equipo, pero tuvo que irse al meterse de repente la niebla.

Una vez que la doctora atendió a la mujer, llegó el primer problema: cómo trasladarla hasta una zona donde el helicóptero pudiera recogerla. "Fue muy complicado y difícil portar la camilla, pero entre todos allá lo hicimos. Los de emergencias están fuertes y saben bien", relata González.

Al llegar a la cabaña, tras una hora y media de duro trabajo, un nuevo frente: llegar hasta el helicóptero, sin posibilidad de acercarse hasta allí por la niebla. Hubo una llamada a Cangas de Onís, al grupo de rescate especial de intervención en montaña (GREIM) de la Guardia Civil.

Todo eran dudas. Entonces, Emilio González se plantó. "Aquí mando yo", espetó. "Les dije que ellos sabrían mucho de emergencias, pero que del lugar, humildemente, algo más sé yo". Así que entró en escena "Bafi" para sorpresa de todos: "Cuando les dije que llevaríamos a la mujer en mula todos me miraron con cara de asombro".

Pero no había mucha más alternativa, así que "Bafi" fue solución: "Le aconsejé a la montañera que se cogiera con fuerza a la mula; a la médica, que le asegurara bien la pierna. Cuando alguien va encima de un animal es mejor no atarle, porque si se cae no se quedará colgando".

Con todo listo, el grupo se puso en marcha. Hacia las siete de la tarde el equipo del 112 informó de que en diez minutos llegarían al helicóptero y que ya no era necesaria la ayuda del GREIM.

A estas alturas, la montañera y su acompañante ya estaban más tranquilos, al igual que el resto. "Bafi" hizo su trabajo sin inmutarse y Emilio González regresó con ella a su cabaña tras más de tres horas de un exigente rescate. "Son ya muchos años aquí y siempre que se puede ayudar, pues se hace", concluye el ganadero.

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