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Los Pou abren una nueva vía, de extrema dificultad, en la cara sur de la Peña Santa: "Hemos acabado destrozados"

Los hermanos vitorianos, acompañados por Kiko Cerdá, bautizan con el nombre de "Rayu" la ruta que han seguido en escalada libre, tras cinco semanas de "duro esfuerzo físico, técnico y psicológico"

Los Pou abren una nueva vía, de extrema dificultad, en la cara sur de la Peña Santa: "Hemos acabado destrozados"

Los Pou abren una nueva vía, de extrema dificultad, en la cara sur de la Peña Santa: "Hemos acabado destrozados"

"Los Picos de Europa nos siguen dando satisfacciones. Son nuestras montañas, nuestra segunda casa", señaló ayer el escalador vitoriano Eneko Pou, que junto a su hermano menor Iker y al argentino Kiko Cerdá, ha abierto una vía de extrema dificultad, bautizada como "Rayu", en la imponente cara sur de la Torre Santa, también conocida como Peña Santa de Castilla, en los Picos de Europa. Fueron cinco semanas de duro trabajo, con "jornadas maratonianas de hasta dieciocho horas consecutivas. Hemos acabado destrozados", relató el mayor de los Pou, pese a lo cual manifestó su alegría: "Lo hemos dado todo, y cuando te esfuerzas al cien por ciento te queda muy buen sabor de boca".

No fue fácil conquistar la Sur de la Torre Santa. "La paliza fue tan importante y el desgaste tan grande, que a medida que pasaban los días, íbamos perdiendo peso y energía de una manera irremediable", señaló Eneko Pou. La ruta, que discurre por un enorme murallón calizo vertical de 600 metros de altura, con zonas extraplomadas (con más de 90 grados de inclinación), tiene una dificultad 8c, "muy alta a nivel internacional".

Los Pou, que han hecho gran parte de su carrera en los Picos, y en especial en el Urriellu, afirman que aún hay "muchas cosas por hacer" en los tras macizos que comparten Cantabria, Asturias y Castilla y León. "Los escaladores extranjeros, cuando vienen a los Picos, se sorprenden de que todavía haya huecos sin abrir en estas paredes tan grandes, y nosotros lo que hacemos es aprovecharlos", apuntó Eneko Pou.

La conquista de la Sur de la Torre Santa es el último conejo que los Pou se han sacado de la chistera, como le gusta decir a Eneko, pero prometen que no será el último. De hecho, el mayor de los Pou acometerá en los próximos días otro proyecto junto a la alpinista y "ultra runner" brasileña Fernanda Maciel.

Para hollar la cima de la Torre Santa, a 2.596 metros de altitud, los Pou y Cerdá tuvieron que superar múltiples escollos. El principal, un enorme muro liso con más de 150 metros desplomados y prácticamente sin agarres (hay varios en los que los escaladores solo puede asirse a la montaña con un único dedo), que lograron superar "in extremis". Fue el momento clave de la ascensión: les costó varios días de trabajo y llegó a poner en jaque la aventura. "En algún momento llegamos a pensar que no lo conseguiríamos", reconoció Iker Pou. Los tres escaladores hallaron también varias zonas en las que el riesgo de caída peligrosa era elevada.

La enorme dimensión de la montaña les obligó asimismo a pasar la noche al raso. Vivaquearon en una repisa existente a mitad de pared, teniendo además que acarrear en sus petates, sacos, esterillas, comida, hornillo, agua, y, material de escalada, que suman más de 100 kilos de peso, que izaron durante 300 metros a través de un complejo sistema de poleas. De tal manera que tuvieron que aunar grandes dosis de fuerza y técnica, pero también jugo un papel determinante el "componente psicológico".

Superada la prueba, destacaron la calidad de la roca, "una caliza gris excepcional", que, según los Pou, "solo puede ser comparable a nivel mundial, con la de su vecino, el Picu Urriellu", por lo que creen que "Rayu", nombre elegido por un dibujo natural existente en el trayecto que hace recordar a un rayo, se convertirá "en un clásico que perseguirán las mejores cordadas del mundo". Eneko Pou resaltó que desde que estalló la pandemia de coronavirus, tuvieron claro que este año escalarían "en casa" para colaborar en la medida de sus posibilidades con la "economía local".

Los alpinistas vascos han protagonizado auténticas hazañas, sobre todo en el Urriellu, como la apertura de la vía más difícil del mundo en escalada libre, "Orbayu", en 2006; la primera escalada en libre de la mítica "Marejada Fuerza 6", en 2016; las primeras ascensiones en libre y en el día de "El Pilar del Cantábrico", "Quinto Imperio" y "Lugorri", o la "liberación", tras pasar tres días suspendidos en la pared del Picu, de "Zunbeltz".

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