Enmienda de totalidad de la presidenta del PP asturiano y portavoz en la Junta General, Teresa Mallada, a la gestión del Gobierno autonómico, que desembocó en las restricciones anunciadas ayer por el presidente, Adrián Barbón. "Hace un mes ya saltaron las alarmas y los profesionales sanitarios advirtieron de lo que se venía encima. El Gobierno hizo caso omiso y su pasividad total ha desbordado, por ejemplo, el Hospital de Cabueñes".

Teresa Mallada recordó que su grupo parlamentario ya emplazó el pasado mes de abril al Gobierno regional a reforzar la Atención Primaria "pero no se ha hecho". La portavoz popular en la Junta sostuvo anoche que "el Gobierno solo se dedica a poner parches" y la reprochó la falta de diálogo con los sectores afectados por esta pandemia. "Barbón no dialoga con los sanitarios, no dialoga con los hosteleros, con los comerciantes ni con los responsables educativos y, por supuesto, no dialoga con el principal grupo de la oposición. Solo dialoga con el espejo, solo le interesa contemplarse a sí mismo", cuestionó Teresa Mallada, quien también se mostró muy crítica con las limitaciones horarias a la hostelería. "Es incomprensible que ahogue a este sector, imponiendo las 11 de la noche como hora de cierre en lugar de las 12, como han hecho otras comunidades autónomas".

También censuró la diputada popular la escasa contratación de profesorado. "No se contrató a más profesores para evitar la semi presencialidad, que genera grandes problemas a las familias", apuntó Mallada. "La forma de actuación de este Gobierno es la improvisación", reprochó la presidenta del PP asturiano, que cuestionó "la incapacidad" del Ejecutivo regional para contar con "una base científica contrastable respecto a la adopción de medidas. No hay acceso a informe científicos que deben existir", apostilló Mallada, quien volvió a insistir en la necesidad de "una justa compensación para las actividades económicas que están limitando de manera extrema para preservar un bien como la salud". Para la portavoz popular en la Junta "no se trata de dar una limosna", sino de poner en marcha "un plan de rescate para sectores que lo están pasando mal como la hostelería, la hotelería, el turismo y el comercio, como hacen otras comunidades".