Desde las doce de la noche de hoy se han ordenado nuevas medidas como el cierre de la actividad comercial a las 10 de la noche (la hostelería llegaría a las 23 horas) y el cierre perimetral de Oviedo, Gijón y Avilés. Esto es: nadie va a poder salir a no ser que sea para trabajar o por una urgencia o imponderable. Además, el toque de queda (la prohibicón de transitar por la calle entre las 00.00 horas y las 6.00 de la mañana), se intentará llevar adelante con una consulta al TSJA que esperan que valide la solicitud, mientras se concede o no el estado de alarma.

Desde por la mañana, agentes de policía realizaban controles en algunas salidas de estas urbes (no en todas), para comprobar la documentación de los conductores y se pertenecían a las zonas cerradas. Es el caso de la salida de Gijón, que desde media mañana ha contado con un dispositivo de policía vigilando el tráfico y los accesos a la ciudad. Una situación que ha provocado retenciones en las incurporaciones a la A-8.

En Avilés también se están realizando controles en los accesos y salidas del núcelo urbano.

Los controles para garantizar que los ciudadanos afectados cumplan la medida se dejan en manos de la Policía Nacional y Local, cuerpos que dependen de la Delegación de Gobierno y los ayuntamientos.

Durante la tarde, los controles continúan en puntos estratégicos, como la entrada a Parque Princiado, el centro comercial situado en Paredes (Siero) al que los ovetenses no podrían ir, a pesar de la cercanía, por el cierre perimetral de la ciudad.

Control policial en los accesos a Parque Principado

Quince días de restricciones

Los asturianos se enfrentan de esta forma a quince días de restricciones; sobre todo, las grandes ciudades de Oviedo, Gijón y Avilés, con sus núcleos urbanos cerrados (no se podrá entrar ni salir salvo por motivos justificados) desde hoy hasta el próximo 7 de noviembre; y con el comercio y la hostelería con horario limitado en toda la región. El toque de queda (que se prevé aplicar desde la medianoche hasta las seis de la mañana) entrará en vigor en cuanto el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) se pronuncie y lo avale.

El objetivo de Asturias es el mismo que el del resto de España y de Europa: doblegar la famosa curva de contagios. Su evolución no deja de asombrar a propios y extraños, tal y como reconoció el Consejero de Salud: "Del fin de semana pasado a este ha habido un cambio cualitativo, la curva se ha hecho más vertical. Algo está sucediendo". Hay pocas certezas sobre el comportamiento de un virus que trae de cabeza a la comunidad científica y a los dirigentes políticos. Pablo Fernández puso el ejemplo de Islandia: "¿Por qué sin tanta vida social como aquí aumentan también los contagios?".