Sabino Quirós Baragaño y Estela Fernández Cuadriello, médicos especializados en Radiodiagnóstico, de Policlínicas Oviedo y Hospital Begoña de Gijón, hablan de los avances actuales en su especialidad y el cáncer de mama.

- ¿Cuál fue el factor determinante para elegir la especialidad de Radiología?

-Estela Cuadriello (EC): Al principio de mi carrera en la Facultad elegí pasar unas prácticas de verano en el Servicio de Radiología del HUCA y me enamoré de la especialidad. Me di cuenta de lo desconocida que era la figura del radiólogo y de la importancia y del peso que tenemos en el curso clínico del paciente.

- ¿Y en su caso?

-Sabino Quirós (SQ): Cursé estudios de Medicina un poco por casualidad y de la misma forma me especialicé en radiología, en principio no fue una decisión puramente vocacional. Llevo muchos años de profesión, 18 de los cuales en el área de mama.

- ¿Considera que existe un exceso de realización de pruebas diagnósticas?

-EC: Los radiólogos intentamos que se practiquen sólo las pruebas estrictamente necesarias y que supongan un beneficio para el paciente, si bien los grandes avances en el diagnóstico por imagen en los últimos años han hecho que cada vez los clínicos se apoyen más en las pruebas de imagen y, por tanto, en nuestro trabajo. La demanda ha aumentado considerablemente.

- Durante los últimos años la radiología ha experimentado grandes y significativos cambios, ¿cuáles han sido los avances más destacados desde que usted empezó?

-SQ: El gran salto en informática y tecnología. Los actuales medios de diagnóstico ofrecen una gran calidad de imagen y alta sensibilidad en la detección de lesiones.

- ¿A partir de qué edad es fundamental hacerse pruebas diagnósticas relacionadas con el cáncer de mama y con qué frecuencia?

-EC: En los últimos años las principales sociedades nacionales e internacionales han consensuado iniciar estudios mamográficos a los 40 años, incluso antes si existen factores de riesgo personales o familiares. Estos últimos años, además, el cáncer de mama nos está mostrando cada vez un comportamiento más heterogéneo y complejo, apareciendo a edades más tempranas y con mayor agresividad, que hace necesario estudiar a la población por debajo de los 50 años de forma más rigurosa.

- ¿Cuáles son las pruebas específicas para detectar cualquier anomalía que pueda desarrollar en un cáncer de mama?

-SQ: Mamografía/Tomosíntesis, Ecografía, RM y biopsia percutánea. En la actualidad existen algunos test como el BRECAN RISK que permite estratificar de manera individualizada la susceptibilidad de desarrollo de cáncer de mama, diferenciando tres categorías: alto riesgo, riesgo poblacional y bajo riesgo y así hacer un seguimiento personalizado según el grupo de riesgo.

- ¿Son todas igual de necesarias?, ¿qué pueden aportar una u otra?

-EC: A día de hoy, la mamografía es el Gold standard en cuanto al diagnóstico puesto que con esta técnica y más aún, desde la llegada de la mamografía 3D o tomosíntesis diagnosticamos lesiones tumorales en fases muy iniciales, con una disminución considerable en la radiación aplicada. La mamografía es hoy la única técnica de imagen que ha demostrado un importante descenso de la mortalidad por cáncer de mama de aproximadamente un 40%. La mamografía es la herramienta más importante que tenemos en el diagnóstico precoz del cáncer. No obstante, en muchas ocasiones en función de las características y la densidad de la mama de la mujer es necesario completar el estudio con una ecografía, que es una técnica que nos permite caracterizar más adecuadamente el tejido mamario. También practicamos una Resonancia Magnética para una valoración más profunda, en familias de alto riesgo o portadoras del gen BRCA, principalmente.

- ¿Qué perspectivas existen para este tipo de cáncer?

-SQ: Las perspectivas de mejora vienen dadas por el avance, desarrollo y potenciación de la investigación de Biomarcadores, Genómica y Nanotecnología. La mamografía digital directa ha mejorado mucho la sensibilidad diagnóstica reduciendo las pruebas complementarias. Aunque no hay unanimidad, como regla general de cribado se acepta la primera mamografía a los 40 años y periódicamente anual hasta los 75. En mujeres de mayor riesgo se inicia a los 35 años con periodicidad también anual. En la actualidad existen algunos test como el BRECAN RISK que permite estratificar de manera individualizada la susceptibilidad de desarrollo de cáncer de mama, diferenciando tres categorías: alto riesgo, riesgo poblacional y bajo riesgo y así hacer un seguimiento personalizado.

- Los radiólogos de mama han adquirido un gran protagonismo en los últimos años.

-EC: Hemos ido adquiriendo un gran protagonismo porque ya no sólo diagnosticamos por imagen, sino que también biopsiamos y extirpamos lesiones benignas de forma percutánea y sencilla con anestesia local. A corto plazo veremos a los radiólogos extirpando lesiones malignas en estadios iniciales, anticipando el desarrollo de lesiones y evitando cirugías. Además, el pronóstico del cáncer de mama ha ido mejorando gracias a la investigación, nuevos fármacos, y paneles genómicos que permiten personalizar los tratamientos quimioterápicos. Se han ido optimizando las estrategias terapéuticas logrando beneficios además en la calidad de vida de las pacientes. En definitiva, queremos curar a las pacientes y en casos con enfermedad metastásica frenar su progresión y/o cronificarla.

- ¿Qué perspectivas existen para este tipo de cáncer?

-SQ: Las perspectivas de mejora vienen dadas por el avance, desarrollo y potenciación de la investigación de Biomarcadores, Genómica y Nanotecnología. La mamografía digital directa ha mejorado mucho la sensibilidad diagnóstica reduciendo las pruebas complementarias.

- ¿Qué porcentaje de éxito puede tener realizar correcta y periódicamente las pruebas?

-EC: Se estima que la mamografía permite detectar el 90% de los tumores y el examen físico menos de un 50%, diagnosticando lesiones en la mama años antes de que puedan palparse y cuando aún no presentan signos de invasión local ni a distancia. Cuando el tumor se detecta en estos estados precoces es posible aplicar tratamientos menos agresivos con menos secuelas.