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El Principado quiere que todos los sanitarios se involucren por igual en combatir el covid

Asturias rebasa ya los 10.000 contagiados l La asistencia a patologías ajenas al coronavirus se mantendrá al menos una semana más, estima Salud l Los hospitales suman 413 enfermos entre infectados y sospechosos, una cifra que se aproxima a la más alta de la primera ola

Dos enfermeros atienden a un paciente de coronavirus en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). MIKI LÓPEZ

La pandemia galopa. Asturias rebasó ayer los 10.000 contagiados de covid, para alcanzar los 10.104. En los tres últimos días, en los hospitales asturianos han ingresado más de 170 enfermos. El ritmo de crecimiento es muy intenso. Entre infectados y sospechosos, el total de hospitalizados era ayer de 413: de ellos, 364 en planta, y los otros 49 en cuidados intensivos (UCI). Empiezan a estar muy cerca las peores cifras de la primera ola, cuando -en los primeros días de abril- en el Principado llegó a haber 377 enfermos en planta y 74 en las UCI.

Al igual que el pasado marzo, la incertidumbre sobre el futuro -incluso el futuro cercano- es total. Un factor preocupa sobremanera a los sanitarios consultados por este periódico: el creciente incremento de personas mayores que ingresan en los hospitales. Las estancias de los enfermos de covid pueden llegar a ser muy largas; las de los ancianos, más. Y el resultado puede ser un colapso de los recintos hospitalarios.

Según ha podido saber este periódico, las autoridades sanitarias aspiran a mantener al menos durante una semana más la asistencia en los hospitales a los pacientes con patologías ajenas al covid-19. "Hay que monitorizar día a día la situación", indican los equipos directivos de los centros. Además, la Consejería de Salud está trabajando en el diseño de una estrategia organizativa encaminada a que la atención a los enfermos de coronavirus se distribuya de forma equitativa entre los 20.200 trabajadores de la sanidad pública. ¿Qué significa esta estrategia?

En la primera fase de la pandemia, el reparto de la atención de los infectados por coronavirus estuvo marcado por el desequilibrio. Muy al inicio de la subida de la curva, la Consejería de Salud decretó la anulación de toda la actividad que no estuviera dirigida a los infectados y a las situaciones inaplazables, con el objetivo de evitar contagios entre sanitarios y usuarios. ¿Qué sucedió entonces? Que durante varias semanas, la mayor parte del trabajo -y del riesgo de contagio- recayó sobre una porción relativamente pequeña de las plantillas sanitarias. Esto sucedió principalmente en la plantilla de médicos. Entre las enfermeras, hubo más movilidad de las áreas menos sobrecargadas a las más agobiadas.

Estos desequilibrios en las cargas de trabajo generaron, a juicio de los gestores de la sanidad, no solo bolsas de ineficiencia, al tener a numerosos profesionales a bajo o nulo rendimiento, sino sensaciones de agravio comparativo muy agudizadas que no quieren que se repitan. El personal de los servicios más expuestos a contagiarse -UCI, medicina interna, neumología, urgencias...- acabó la primera fase de la pandemia exhausto. En algunos momentos de la crisis sanitaria, médicos de servicios ajenos al covid, por ejemplo los de naturaleza quirúrgica, apoyaron en las áreas de pacientes críticos, pero esta movilidad no llegó a estar organizada.

Algunos sanitarios consultados por LA NUEVA ESPAÑA sostienen que los eventuales movimientos de médicos han de ser articulados "sobre la voluntariedad y no de manera impositiva, sabiendo que los médicos siempre vamos a responder de forma solidaria y generosa". Otros profesionales, en cambio, se muestran menos optimistas sobre la receptividad de algunos colegas. Y aquí toca analizar el estado psicológico de la plantilla de la sanidad pública asturiana.

Si se pregunta al personal sanitario cómo se encuentran ellos mismos y cómo perciben a sus compañeros, las respuestas distan mucho de aquellas sonrisas del final de la primera fase de la pandemia. La segunda oleada ha llegado antes de lo previsto y con una violencia que sólo se consideraba imaginable si el coronavirus se sumaba a la gripe. Sin embargo, no ha sido necesaria la llegada de la gripe para que el coronavirus ponga de nuevo contra las cuerdas a la red sanitaria.

Una de las consecuencias es que buena parte del personal sanitario se muestra fatigado, tenso, cansado, desalentado... Lo de ser héroes estuvo bien en la pasada primavera, pero esta segunda edición no hace mucha gracia. Con todo, hay gente motivada. "Eso siempre. Como dijo el doctor Guerrero Sanz en los Premios Princesa, rendirse no es una opción", declaró ayer a este periódico un médico que trabaja en un servicio de alto riesgo. "Otros sectores de la sociedad también están sufriendo. Nunca hemos pretendido ser héroes, y nuestro trabajo es nuestra vocación", precisó un jefe de servicio.

El cansancio y el malestar de los profesionales sanitarios es desigual. En el momento actual, la peor parte se la lleva el Hospital de Cabueñes, de Gijón, que parte con la desventaja de una infradotación de espacios -y también de profesionales, según subraya parte de su plantilla- en relación con la población a la que da cobertura, lo que se traduce desde hace días en una saturación del recinto hospitalario. Fuertemente criticado por los profesionales, el equipo directivo tendrá que trabajar duro para apaciguar al personal y levantar su estado de ánimo.

En el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el nivel de ocupación es mucho más llevadero y el ambiente entre la plantilla más respirable. Sin embargo, también se percibe cansancio, en particular entre el personal más directamente implicado en la atención a la pandemia. Hay que tener en cuenta que el HUCA no ha dejado de ser "hospital covid" en ningún momento. En el complejo ovetense están ingresando un promedio diario de 18 infectados, y a la UCI acaban llegando una cuarta parte. En la mañana de ayer, estaban hospitalizados 24 pacientes con coronavirus en UCI y 105 en planta, a los que hay que sumar 24 en el Hospital Monte Naranco.

La situación del personal de enfermería también induce preocupación. Como ya informó este periódico, se trata de un colectivo que escasea, que con frecuencia está doblando turnos y que en bastantes casos tiene un contacto directo con pacientes contagiados o con sospecha, lo que aumenta el estrés y obliga a trabajar con unas medidas de seguridad que incrementan la tensión y la incomodidad. Algunas enfermeras han optado por darse de baja en la bolsa de demandantes de empleo, lo que agudiza el déficit de profesionales.

Por si todo esto fuera poco, los médicos están muy irritados con un real decreto-ley aprobado por el Gobierno central, que permite la contratación de titulados en medicina que carezcan del título de especialista reconocido en España o de extracomunitarios que tengan pendiente la homologación de su título. Toda la sanidad pública española vivirá a partir de mañana una huelga de médicos convocada con carácter indefinido para los últimos martes de cada mes. Da la impresión de que, debido a los elevados servicios mínimos impuestos por el Servicio de Salud Principado (Sespa) -que no han sido impugnados por el Sindicato Médico (SIMPA)-, la repercusión será escasa. Pero la polémica contribuye a perturbar más el ambiente, a pesar de que el Sespa ha asegurado que su intención es que en Asturias "no sea necesario aplicar esas medidas".

Ocho muertos en un día elevan a 410 el total de víctimas

Ocho muertos en un día elevan a 410 el total de víctimasLa Consejería de Salud notificó ayer 288 nuevos casos de covid-19 diagnosticados el sábado en Asturias. Asimismo, se registraron 55 ingresos por coronavirus en planta y 7 en cuidados intensivos (UCI). En total, en el conjunto de la región hay 364 enfermos de covid hospitalizados en planta -entre confirmados y sospechosos- y otros 49 en UCI.

El Principado comunicó ocho fallecimientos: cuatro mujeres de 80, 89, 95 y 101 años, y cuatro hombres de 45, 62, 73 y 93. La cifra total de víctimas asciende a 410, según los criterios del Ministerio de Sanidad. Esta cifra corrobora la tendencia al alza del ritmo de fallecimientos.

Los servicios sanitarios realizaron el sábado 4.670 pruebas PCR, por lo que la tasa de positividad se sitúa en el 6,16 por ciento, por encima del 5 por ciento que la Organización Mundial de la Salud (OMS) fija como tope para considerar controlada la pandemia.

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