El Gobierno regional cierra Asturias respecto al resto del país, confirma los confinamientos perimetrales de las tres grandes ciudades, Oviedo, Gijón y Avilés, acuerda el toque de queda para prohibir la movilidad entre las 12 de la noche y las seis de la mañana y limita a seis personas el máximo de los grupos ya sea en casas, siempre que no se trate de convivientes, o en las calles. Este paquete de medidas supone "el último paso antes de tener que confinarnos otra vez en nuestras casas", según advirtió ayer el presidente del Principado, Adrián Barbón, tras reunirse con el comité de crisis del covid-19, al que además de los responsables de los cuerpos y fuerzas de seguridad asistieron los alcaldes de las tres cabeceras de la Asturias, Alfredo Canteli, Ana González y Mariví Monteserín.

El presidente autonómico, Adrián Barbón, justificó la necesidad de esas medidas, que reconoció como "drásticas", tras una jornada que confirmó la situación, calificada de "mala en Asturias y en España" por el consejero de Salud, Pablo Fernández. Se notificaron ayer 247 casos positivos confirmados por PCR (a los que se sumaron 19 más de otros días), seis nuevos ingresos en la UCI y tres fallecidos de 67, 74 y 86 años. Cifras que afianzan el negativo "cambio de rumbo en muy poco tiempo" al que el director general de Salud Pública puso una comparación definitiva: "En la pasada semana, la 42", desde el estado de la pandemia, "hemos tenido 45 muertos, los mismos que habría en los meses de marzo y abril". En apenas cuatro semanas la incidencia de contagios se ha multiplicado por tres: a finales de septiembre la media en Asturias estaba por debajo de 100 por cada cien mil habitantes en los catorce días previos, mientras que ahora está en 320, llegando a un pico máximo en Gijón, con 461, una media de 358 en Avilés y de 256 en Oviedo.

El cierre entre Asturias y el resto de comunidades autónomas entrará en vigor a las doce de la noche del martes al miércoles, salvo en las excepciones previstas en el estado de alarma. "Hay que dar tiempo a establecer los operativos necesarios", precisó Barbón, quien pidió "grandeza de miras" al resto de partidos, "también a los de mi tribu ideológica", para apoyar el estado de alarma, como base jurídica de todas las restricciones que conlleven la limitación de la movilidad. Esta restricción no impedirá la llegada de la Vuelta Ciclista a España, el próximo sábado día 31, porque, como matizó el propio Barbón, se trata "de una prueba deportiva profesional, autorizada por el Gobierno de España". El presidente del Principado, eso sí, precisó que se celebrará "sin público", como ya ocurre en el resto de etapas.

El toque de queda entró en vigor tras su publicación en el "Boletín Oficial del Principado" (BOPA) ayer y se retrasa de 12 de la noche a las 6 de la mañana, mientras que el cierre perimetral de los núcleos urbanos de Oviedo, Gijón y Avilés, que ya se aplicó el pasado fin de semana, se mantiene a espera de una concreción definitiva sobre su alcance después de que el regidor ovetense, Alfredo Canteli, y la alcaldesa gijonesa, Ana González, pidieran ayer que alcance a todo el concejo y no solo al ámbito urbano. La resolución del BOPA también fija en seis personas el máximo de los grupos, tanto en las casas como en la calle, siempre y cuando no sean convivientes.

Adrián Barbón habla sobre cuánto durarán las restricciones en Asturias

El objetivo de este paquete de medidas es "doblegar la curva, contener los contagios, evitar que el sistema sanitario colapse, salvar vidas y, hablando claro, evitar tener que confinarnos en las casas", según resumió Barbón que, como ya hiciera en la primavera pasada, apeló "a la complicidad". El presidente del Principado dijo entender el "hartazgo y el cansancio" de los asturianos por las restricciones. "Hay gente cabreada, gente que lo está pasando mal y que ha perdido hasta su empleo", admitió Barbón. "Estamos todos hasta el gorro, también nosotros estamos agotados y muy cansados", indicó Barbón, quien admitió que después de la contundencia de estas medidas "quedará poco margen" antes de volver al confinamiento total. El presidente del Principado avisó, no obstante, de que "no hay un margen temporal para estas medidas, porque ni siquiera el estado de alarma lo tiene". Es decir, el levantamiento de estas nuevas restricciones dependerá de la situación epidemiológica, de que baje la incidencia del covid-19 en Asturias.