El presidente del Principado vinculó ayer el gran pacto sobre los fondos europeos de reconstrucción para una Asturias "verde y digital" con la negociación política del Presupuesto para 2021. Adrián Barbón abrió la puerta a incorporar ayudas adicionales para "los sectores más castigados" por el covid-19 en las cuentas del próximo año, se comprometió a defender a la industria asturiana ante el Gobierno de Pedro Sánchez y la Unión Europea y abogó por un "consenso transversal" para sacar adelante la cooficialidad del asturiano en esta legislatura, en su "bautismo de fuego" en un debate sobre el estado de la región.

Un minuto de silencio y el recuerdo, con nombre y apellidos, de Avelino Uña, la primera víctima mortal del covid-19 en Asturias protagonizó el arranque de un discurso de algo más de una hora, muy distinto al que Adrián Barbón ofreció hace ya más de un año, en su investidura como presidente del Principado. Del "optimismo" de aquel estreno al mensaje de "esperanza" de ayer, media la mayor crisis sanitaria global en los últimos cien años. Y se nota. "Estamos en una legislatura rota, quebrada por un virus", admitió Barbón antes de confesar que en los últimos meses "he pasado los peores momentos de mi vida, tan duros que agradezco que mis abuelos no hayan tenido que soportarlos".

Adrián Barbón: "Estos últimos meses han sido los peores de mi vida"

De la confidencia en clave personal a la justificación de la gestión llevada a cabo desde marzo. "Para mi gobierno la primera obligación es salvar vidas", afirmó Barbón quien, antes de entrar en materia, hizo un llamamiento a todos los partidos de la oposición para "hacer política útil" y evitar el ambiente "viciado" de la política nacional, "la trinchera partidista y el regate corto". Hizo un amplio repaso a "la respuesta asturiana" frente al covid-19, que calificó como "un logro colectivo" que no éxito, "porque con más de 400 muertos, arrogarse tal término sería indecente", dijo. Admitió "errores", por ejemplo en Educación, y asumió que las medidas adoptadas esta semana, el cierre de las fronteras de Asturias, los confinamientos perimetrales de Oviedo, Gijón y Avilés y el toque de queda, "son muy duras, pero no tenemos otra opción" para tratar de volver a un escenario semejante al del verano pasado verano cuando, recordó "llegamos a encadenar 25 días sin contagios, un número que no ha alcanzado otra comunidad. A partir de entonces, no hemos dejado de empeorar, hasta los pésimos números de estas semanas".

El formato tradicional del debate de orientación política de Asturias reserva el movimiento inicial al presidente del Principado. Suya es la iniciativa de gobierno y movió ficha. Anunció que la próxima semana comenzarán las conversaciones sobre el Presupuesto de 2021 con los partidos de la oposición, una iniciativa de la que excluirá a los grupos parlamentarios que "no defienden el Estado autonómico", en clara e inequívoca alusión a Vox. Abogó por "dar prioridad al entendimiento de la izquierda" porque "los asturianos han dado mayoría a las fuerzas progresistas y esa voluntad debe respetarse", pero no desdeñó el diálogo con otras fuerzas, aludiendo expresamente a los acuerdos alcanzados el año pasado con Ciudadanos y Foro. Y realizó su primera oferta en clave presupuestaria, tras confirmar que su Ejecutivo trabaja ya "para poner en marcha este mismo año" una línea de apoyo específico al ocio nocturno: "Les adelanto que el proyecto de presupuestos ampliará las ayudas para los sectores y colectivos más afectados, como los autónomos". Todo un guiño a las reivindicaciones mantenidas en los últimos meses por Ciudadanos.

La otra gran palanca para afrontar la reconstrucción de la Asturias que salga de la pandemia serán los proyectos europeos, tanto los destinado a combatir la crisis del covid-19 como los ligados a la transición energética, vitales ambos para el cambio de modelo productivo en Asturias. "A la par que el Presupuesto, negociaremos con los grupos parlamentarios el mapa de estrategias del Gobierno del Principado (...) ¿Se acuerdan de los Pactos de Fruela? Pues ese será el documento base para la estrategia de Asturias ante los fondos europeos", avanzó ayer el presidente del Principado. Barbón ya había lanzado esa iniciativa en las primeras semanas de la pandemia, en abril pasado, como la fórmula para involucrar a partidos, sindicatos, patronal, Universidad y, en definitiva, a actores de toda la sociedad regional en la reconstrucción de Asturias. El Gobierno dará luz verde mañana a "toda la arquitectura institucional" para sacar el máximo provecho de los fondos europeos, con la aprobación de la Oficina de Asuntos Europeos, el Comité Asesor de los fondos, y el mapa de estrategias. Barbón, por otra parte, defendió como "una cuestión de justicia" que Asturias esté a la cabeza en el empleo de los fondos ligados a la transición verde. "Vamos cada vez más rápidos hacia otro paradigma económico que se define con dos palabras: verde y digital (...) Es uno de los grandes escenarios en el que nos jugamos el ser o no ser". Por otra vía, los fondos mineros, Barbón anunció que antes de fin de año espera la firma de convenios de 60 proyectos, que supondrán una inversión de 93 millones de euros.

Barbón vincula las nuevas ayudas del Covid a la negociación presupuestaria en Asturias

Adrián Barbón se puso ayer la venda preventiva antes los ataques que, a buen seguro, le llegarán hoy de la oposición sobre los escasos avances en materia industrial, en cuestiones tan relevantes como los apoyos a la industria electrointensiva. El gobierno regional, aseguró el presidente del Principado, "continuará alzando la voz en favor de los intereses regionales" como, por ejemplo, "la exigencia de la aprobación inmediata del Estatuto de las electrointensivas", la gran promesa electoral del PSOE de Pedro Sánchez y Adriana Lastra en los mítines que se sucedieron en 2019 en Asturias. Barbón también se comprometió a mantener ante el Gobierno central reivindicaciones como "el aumento de las compensaciones por dióxido de carbono o la petición de que "se revierta la venta" de la antigua Alcoa al Grupo Riesgo". También hizo hincapié en su pelea ante las instituciones de la Unión Europea, este lunes mismo ante la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para la creación de aranceles que "graven al acero sucio", importado de países que no respetan los estándares medio ambientales.

Barbón también aseguró que la reforma de la Administración, objetivo anunciado en junio pasado, avanza. "Había que poner el cascabel al gato", afirmó. En seis meses pretende regular el teletrabajo en el Principado y en esta legislatura reducir el porcentaje de temporalidad y sacar une nueva ley de Función Pública. También pretende extender la red de banda ancha a 42.800 viviendas y empresas, el 97 por ciento del territorio para cumplir una demanda de la Asturias rural y de los concejos abocados a la despoblación, suturar la brecha digital.

La legislatura del “consenso transversal” de la cooficialdad

La cooficialidad del asturiano fue uno de los asuntos que abordó de manera clara, sin rodeos, Adrián Barbón en su estreno en un debate de orientación política en la Junta General. Y lo hizo hablando en llingua, después de haber pasado previamente la traducción del texto a los diputados autonómicos que pudiera tener alguna dificultad en la comprensión del discurso, gesto que agradeció expresamente luego, en la sala de prensa, el portavoz de Vox, Ignacio Blanco. Sostuvo que esta tiene que ser la legislatura en la que se alcance “un consenso transversal sobre el modelo de oficialidad” que luego se pueda incorporar al Estatuto de Autonomía.

El Presidente empezó por pedir seriedad ante “los episodios insólitos de diputados que marchan del hemiciclo, protestando porque no entienden el asturiano”. Pidió que no se utilice la llingua “para dividir” e instó a todos los partidos “a dejarse de esparabanes y sobreactuaciones” a cuenta del debate sobre la cooficialidad del asturiano y del gallego-asturiano. “Mi gobierno quiere lo contrario, propiciar un entendimiento amplio que haga posible evitar la desaparición de uno de los elementos más preciosos de nuestro patrimonio cultural”, afirmó Barbón que definió, como nunca había hecho con tanta rotundidad, los objetivos en un debate que siempre es fuente de controversia: “En esta legislatura tenemos la oportunidad de que se logre ese entendimiento. Debemos escapar de las provocaciones y buscar un consenso transversal sobre el modelo de oficialidad que más adelante se pueda trasladar al Estatuto”.

A un solo escaño

La cooficialidad del asturiano requiere una mayoría reforzada de tres quintos de la Cámara, es decir el voto favorable de, al menos, 27 de los 45 diputados autonómicos porque supondría un cambio en el Estatuto de Autonomía. Dentro del actual arco parlamentario, hay tres partidos que se han decantado a favor de la cooficialidad: el PSOE, Podemos e IU. Estas tres fuerzas suman 26 escaños, por lo que están a solo uno de la consecución de esa mayoría reforzada.

Foro, que tiene dos diputados, se ha venido manteniendo favorable a un reconocimiento del asturiano que logre un amplio consenso social pero la actual situación, de fractura interna en la organización forista entre la dirección y el sector casquista, abona todo tipo de rumores acerca de un supuesto apoyo en una votación sobre la cooficialidad. Adrián Pumares volvió a abogar ayer, en sala de prensa, por “la necesidad de consenso” y criticó “algunas posiciones como las de Podemos”.