Pese a reconocer que están en una situación “crítica”, las agencias de viajes asturianas quieren poner su capacidad de trabajo en manos de la administración. Su plan es sumarse a los rastreadores de la consejería de Salud. Así se lo trasladaron en una reunión al director general de Salud Pública, Rafael Cofiño. La cuestión es sentirse “útiles” y “hacer algo por la sociedad”.

Con caídas del 95 por ciento en su actividad desde marzo, un verano con “muy poco trabajo” y una campaña de Navidad que dan por perdida a causa de las restricciones de movilidad, desde la asociación OTAVA (agencias de viajes y operadores turísticos de Asturias) se les planteó a los socios la posibilidad de volver a levantar el teléfono y encender los ordenadores. Y la respuesta fue enormemente positiva. De los ochenta asociados, inmediatamente cuarenta y tres dijeron que adelante. Su presidente, Íñigo Fernández, cuenta que son más de cien trabajadores que podrían sumarse a las fuerzas de rastreadores que siempre resultan ser insuficientes por la imparable propagación del virus. “Tenemos capacidad de trabajo bajo presión, experiencia al teléfono y con ordenadores. Y, además, tenemos la infraestructura”, explica Fernández.

La cuestión es “volver a sentirse útiles, no estar parados”. Y, ante una situación incierta, pero sin visos de volver a ser favorable para el sector turístico, desde OTAVA quieren “volver a trabajar por el bien común”. Ayer escribieron una carta oficial dirigida al presidente del Principado, Adrián Barbón; mientras el Servicio de Salud (Sespa) estudia los pormenores legales.

Al estar acogidos al ERTE, en principio no podrían trabajar, pero es algo que, confían, se pueda solucionar a la mayor brevedad. Ellos insisten en que no quieren una contraprestación por ponerse a las ordenes de Salud. Simplemente, quieren “ayudar” en una pandemia que los ha llevado a una situación “límite”. Mientras hablan de echar el cierre definitivamente, no pierden el ánimo. “Solo queremos que nos den unas directrices y volver a levantar los teléfonos”, sentencia un miembro de la asociación. Ahora esperan que las cuestiones administrativas no vuelvan a dejarles de brazos cruzados