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Habilitan 52 camas de UCI en zonas de oftalmología, quirófanos y gimnasio del HUCA

El incremento de pacientes jóvenes y obesos preocupa a los médicos l La cifra de ingresados en unidades de enfermos críticos pasó de 73 a 106 durante el pasado fin de semana

Uci del Huca.

La pandemia de coronavirus obliga a arañar huecos para enfermos críticos. El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) empezará a utilizar hoy miércoles una nueva unidad de cuidados intensivos (UCI) de 22 camas emplazada en una zona que venían ocupando el hospital de día de oftalmología (destinado, entre otros, a los recién operados de cataratas) y los quirófanos de cirugía mayor ambulatoria (sin ingreso hospitalario). Este equipamiento se destinará a pacientes no infectados por coronavirus. Asimismo, en unos día estarán disponibles otras 30 camas de enfermos críticos que serán instaladas en el actual gimnasio de Rehabilitación del complejo sanitario ovetense. Estas ampliaciones se suman a las 25 plazas de UCI habilitadas en el antiguo vestuario del área de docencia del HUCA que ya habían sido montadas la pasada primavera pero que entonces no llegaron a entrar en servicio. Ahora están a punto de llenarse.

Estos incrementos de dotación implican que los anestesistas se sumen a los intensivistas en “cuadrillas” –esta es la palabra empleada por la gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa), Conchita Saavedra– en la atención a pacientes que requieren cuidados especiales.

El Hospital Valle del Nalón aumenta su zona de intensivos de seis a diez camas, ya casi completas

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En el Hospital Valle del Nalón, de Riaño (Langreo) se han instalado recientemente cuatro nuevas camas de UCI, con lo que la dotación pasa a ser de diez. De ellas, solo una estaba libre a media tarde de ayer.

Las unidades de cuidados intensivos (UCI) de Asturias acogían 73 infectados de coronavirus el pasado viernes y ayer, martes, la cifra había aumentado hasta 106. Este rápido incremento preocupa muy notablemente a las autoridades sanitarias de la región. No en vano, los datos actuales ya superan de forma sustancial los peores datos de la primera fase de la pandemia, registrados a finales de marzo y principios de abril de este año. Por otra parte, los epidemiólogos y los médicos dan por sentado que los números actuales empeorarán en los próximos días. Un factor que agudiza la preocupación es la presencia relativamente elevada de personas jóvenes –menores de 60 años– entre los infectados de coronavirus que llegan a la UCI.

El Servicio de Salud del Principado (Sespa) se ha comprometido con el Ministerio de Sanidad ha habilitar hasta 240 camas de UCI en los cuatro mayores hospitales de Asturias: HUCA (Oviedo), Cabueñes (Gijón), San Agustín (Avilés) y Valle del Nalón. Esta cifra contrasta fuertemente con las 93 plazas de críticos con los que la sanidad regional afrontó la primera fase de la pandemia el pasado mes de febrero.

En este movimiento expansivo, la mayor dificultad a la que se enfrentan los gestores sanitarios es la búsqueda de enfermeras que atiendan los nuevos dispositivos asistenciales.

Cabueñes construye despachos prefabricados para liberar más espacios de ingreso

Con enfermos hasta en los despachos. El Hospital de Cabueñes sigue reformándose casi sobre la marcha ante una pandemia que, por las elevadas tasas de contagios en Gijón, ha amenazado varias veces con desbordar a su complejo sanitario de referencia. En los últimos días el centro ha activado un nuevo plan de contingencia con un par de reformas “exprés” que servirán para ganar nuevos espacios. En concreto, se ha reacondicionado una zona de despachos de la quinta planta del ala impar como área de hospitalización y, a cambio, el complejo está montando un módulo de despachos prefabricados para trasladar esa labor administrativa.

Explican desde Cabueñes que el momento crítico del centro llegó en el puente del Pilar, cuando el repunte de casos de coronavirus pilló al hospital casi repleto de pacientes no relacionados con el virus y con la imposibilidad de derivar enfermos (aunque se logró a los pocos días) a Jove –ayer tenía menos de media docena de camas libres en sus dos plantas covid– y Cruz Roja, que suele rozar el lleno también en sus dos plantas. Después, ya en estos últimos días y superado en parte el colapso de Urgencias –aunque sigue saturándose por las esperas de resultados de PCR y faltas puntuales de camas libres–, la dirección del centro ha empezado a lanzar medidas más imaginativas. La última ha sido la de los despachos prefabricados, que estarán listos esta semana, pero también se ha duplicado recientemente la UCI de covid gracias a una reforma del área de Despertar que se hizo en verano y que funciona ahora como UCI “limpia”. También se instaló un hospital de día en 14 boxes de rehabilitación para liberar su espacio habitual en la planta -1 –cedida a Urgencias– y despejar la unidad de cuidados sin ingreso, que ahora deja 29 nuevas camas libres.

Más cambios. La escasez general de médicos y enfermeras se suplirá, como ya había adelantado la gerencia del Sespa, reorganizando a la plantilla actual. La UCI, por ejemplo, se engrosará con médicos de Anestesia, y en Interna habrá equipos multidisciplinares con neurólogos, cardiólogos y expertos en digestivo. Urgencias recibirá apoyos de residentes del MIR y, Primaria, a facultativos sin actividad en su servicio o mayores de 55 años que puedan colaborar en las consultas telemáticas. Ayer, en el área de positivos había 10 camas libres en planta y otras 10 en UCI, pero no quedaban huecos en planta para no infectados ni en el área de sospechosos. También ayer los sindicatos sanitarios recurrieron al Sespa para presentar varias quejas, como la evolución del brote en la cuarta planta impar (hay una media docena de empleados infectados y varios pacientes, y la planta sigue en “cuarentena”, sin aceptar ingresos), las dudas sobre los equipos de protección –según los que protestan “se zurcen cuando se rompen y salen mojados de lavandería”– y la falta de uniformes. “Los sanitarios ya se ponen a veces los pijamas de los pacientes”, criticaron.

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