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Los pescadores, sin compradores y con temor a un fiasco en la campaña navideña

Las cofradías prevén una caída en picado del precio de las especies más cotizadas habitualmente y reclaman ayudas a la Administración

Juan Manuel Ferrera, despachando en su pescadería de Avilés. | Ricardo Solís

Juan Manuel Ferrera, despachando en su pescadería de Avilés. | Ricardo Solís

Negros nubarrones se ciernen sobre los pescadores asturianos, que temen la caída de precios de las capturas por el cierre de la hostelería y cruzan los dedos para que la crisis sanitaria amaine a tiempo de salvar la campaña navideña, la más importante del año. Las cofradías son comprensivas con la decisión de las autoridades de parar la actividad no esencial, pero solicitan compensaciones que palien el daño económico que sufren.

El patrón mayor de la Cofradía San Pedro de Tapia, Rodrigo Maseda, muestra su preocupación por la clausura de sidrerías y restaurantes, aunque cree que sería mucho peor si esta situación se viviese en diciembre. “En Navidad es cuando se hace el dinero, del 15 de diciembre al 2 de enero es la época más importante del año, así que si logramos que se salve diciembre...”, reflexiona.

Por su parte, José Manuel García, patrón mayor de la Cofradía Santo Ángel de la Guarda de Viavélez (El Franco), considera que este cierre repercutirá, ya que en estas fechas están trabajando “pescado caro”, como la lubina o el sargo, que se vende principalmente para la hostelería. “Está claro que en las casas no se compra tanto, lo paga más la hostelería, así que esta situación nos provoca incertidumbre”, argumenta el portavoz de los pescadores franquinos, que reconoce la preocupación del sector en el momento de “las campañas que te levantan el año”.

“En Navidad es cuando se hace el dinero, es la época más importante del año”

Rodrigo Maseda - Patrón mayor de Tapia

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En la cofradía Nuestra Señora de La Atalaya de Puerto de Vega la preocupación por el cierre de la restauración es “máxima”. El patrón mayor y también presidente de la federación asturiana de cofradías, Adolfo García, destaca que el sector “va de la mano de la restauración, y si cierran bares y restaurantes no tenemos apenas opciones para el producto de más valor”, destaca. García profundiza en el daño que esta situación hace a los marineros, pero también a las pequeñas cofradías de las alas. En lo que va de año y si se compara con el año pasado, la de Puerto de Vega dejó de ingresar 600.000 euros. “De media, vendimos la mitad”, añade.

Además, esta época es una de las mejores del año por las campañas que están activas, como la del percebe o pescados finos como la lubina o el sargo. “Son meses en los que ingresamos más y así equilibramos un poco el año, pero ni podemos parar y solicitar un Expediente de Regulación Temporal por ser sector primario, ni vendemos", advierte. García señala que el futuro, pensando especialmente en la Navidad, cuando más se venden mariscos de alto valor gastronómico, no es halagüeño. Al ser también presidente de la federación de cofradías asturianas esta misma semana enviará una carta al director general de Pesca y al propio presidente del Principado para explicar la situación del sector “y la necesidad de disponer ya de alguna ayuda”. García señala que “todavía están pendientes de cobro” las compensaciones para paliar la crisis del covid que tramitó la Dirección General de Pesca la pasada primavera. “Nos preguntamos cómo vamos a sobrevivir”, lamenta.

En Luarca también están “preocupados”. El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario, Manuel Jesús Iglesias, subraya que en el sector “hay mucha incertidumbre porque el marisco se vende solo para restauración, es casi su única salida”. Iglesias asegura que en una cofradía como la luarquesa tiene mucho peso el pescado que se consume a diario en los hogares, pero en todo caso “no sabemos qué va a pasar ni si estas ventas serán suficientes para tener algo de beneficio. Con los restaurantes se cierra una salida para el marisco y eso hace que sature el mercado de otros pescados y baje su precio”, explica.

“Nos preguntamos cómo vamos a sobrevivir, hace falta ayuda ya”

Adolfo García - Patrón mayor de Puerto de Vega

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En Cudillero, el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Carmen, Salvador Marqués, subraya que el cierre de los bares y restaurantes afecta “mucho” al sector, si bien destaca que apoya las medidas restrictivas “porque salvan vidas, y sin salud no hay economía. Prefiero parar ahora quince días, con contundencia, que estar mal hasta la primavera”. El patrón mayor pixueto entiende, además, que, una vez salvada la crisis, “solo se puede pedir ayuda a la administración”.

Parar la faena

En el Oriente, los pescadores ven con “temor y recelo” el cierre de la hostelería. En Bustio, según cuenta el patrón mayor de la cofradía, Jesús Peñil, “ya veníamos notando el cierre en Barcelona, tal vez un 50% de nuestro producto lo consuman allí, así que esto nuestro ahora lo único que hace es contribuir a esta incertidumbre”. Tanto es así que en el sector más oriental asturiano se plantean incluso no salir a faenar: “O nos paran o paramos nosotros”, apunta Peñil. “¿Qué hacemos con el pescado la semana que viene? ¿Lo regalamos? La merluza puede ser que lo consuman las familias, pero el resto del pescado no vamos a tener quién nos lo compre”, augura.

El cierre de la hostelería “otra vez nos repercute a todos”, subraya el patrón mayor de Llanes, Ángel Batalla. “Los precios en la rula ya estaban bajos, y la semana que viene van a caer en picado. Será entonces cuando podamos hacer un balance, pero no pinta bien”, lamenta. Le secunda Manuel Buenaga, patrón mayor de la cofradía de Ribadesella: “¿Cómo no van a bajar los precios si no tenemos donde venderlo? Habrá que aguantar, pero no sé si esto tendrá solución. Tal vez tengamos que pedir alguna ayuda, como hacen en otros gremios”. “Nosotros ya paramos en la primera ola, aunque ni cobramos ni sabemos lo que vamos a cobrar”, critica el patrón riosellano.

“O nos paran o paramos nosotros, ¿qué hacemos con el pescado la próxima semana?”

Jesús Peñil - Patrón mayor de Bustio

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La angula preocupa también, “y mucho”. Peñil y Buenaga auguran una mala campaña para los que cada noche salen a por el manjar que otro años se solían disputar los mejores restaurantes. “Nuestro principal comprador –dicen en Bustio– no se compromete este año a comprar lo que se traiga de angula porque sus principales clientes están en Madrid, y el panorama ya sabemos todos el que es”. Así las cosas, “no compensa estar allí cuatro o seis horas” para conseguir “unos gramos” que otros años se pagaban bien, matiza Buenaga. “¿A cómo vas a poner un pez que vale 400 euros? La angula se cuenta por gramos, no por kilos. El pescador de angula que en la campaña pasada facturó 12.000 euros pasará a facturar este año 3.000, si llega”, prevé el pescador riosellano.

Los pescaderos se ven arrastrados por la marea de la incertidumbre. Por ejemplo Juan Manuel Ferrera, alma de Pescados Juanín, en el puesto número 5 de la plaza de abastos “Hermanos Orbón” de Avilés. Ofrece servicios a domicilio y reparto a restaurantes. Ahora, ante los cambios de consumo derivados de la crisis sanitaria y las restricciones en hostelería, está seguro de que los precios de algunas especies comerciales caerán. “Subirá el consumo a domicilio y bajará el de hostelería, y cada uno gastará en función de lo que pueda”, señala este pescadero con más de 35 años de carrera a sus espaldas.

En el puesto número 4 del mercado avilesino está Vicente Rodríguez al frente de Pescaderías Vicente, una empresa dedicada a la venta de pescado y mariscos frescos que empezó su andadura en el año 1992. Su análisis: “La caída de precios no será muy importante, más o menos como con el confinamiento de primavera. Entonces sí cayó el consumo de hostelería, pero aumentó el de los domicilios: vendimos más marisco que en toda nuestra vida a clientes que se daban pequeños caprichos en casa”, recalcó. Rodríguez manifiesta, no obstante, que desde hace ya meses se nota el recorte de pedidos de hostelería para grandes banquetes como, por ejemplo, una boda: “Y esos es difícil compensarlos”.

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