Los 4.300 estudiantes matriculados en las 192 clases de segundo curso de Bachillerato recibirán enseñanza presencial diaria, cumpliendo con todos los requisitos exigidos por la Consejería de Salud. De los 72 institutos públicos que imparten este curso en Asturias, apenas una docena había iniciado las clases con un modelo semipresencial.

Este avance es valorado positivamente, pero resulta insuficiente para los docentes de los centros no universitarios, que se resisten a continuar en la situación actual de semipresencialidad en las aulas de aquellos centros donde no se puede asegurar los 1,5 metros de distancia. Ayer la junta de personal docente convocó una concentración ante la sede de la Presidencia del Gobierno para exigir que todos los alumnos vuelvan a las aulas, y para ello reclamaron que se realicen inversiones en infraestructuras, en equipos de protección para los profesores y que aumenten las contrataciones.

Marta Mori de Arriba, presidenta de la Junta de personal docente no universitario, explicó que “la enseñanza personal segura debería ser extensiva a todas las etapas, y no solo hasta segundo curso de la ESO”. Según explicó, salvo a algunos centros a los que la Consejería de Educación concedió la autorización, los alumnos de tercer y cuarto curso de la ESO tienen docencia semipresencial.

“Los alumnos que tienen dificultades de aprendizaje o no tienen familias que les apoyen en la realización de las tareas quedan en una clara desventaja. Por eso no hay un solo profesor que esté de acuerdo con estas medidas”, señaló Mori de Arriba.

Al repartir a los alumnos en grupos, sería necesario contratar a más profesores. “Según los cálculos de los sindicatos, harían falta entre 1.000 y 3.000 más de lo habitual, y la Consejería ha contratado 800. Así es imposible”, señaló la presidenta de la junta docente.

Los profesores también exigen contar con equipos de protección individual, porque “hay algunos que son personal de riesgo altamente sensible, y se les está exponiendo” a un posible contagio, añadió Marta Mori de Arriba.

Los responsables de la patronal Escuelas Católicas, que agrupa a los centros privados y concertados, también trasladaron ayer a la consejera de Educación, Carmen Suárez, los gastos extraordinarios que están realizando los centros en limpieza, calefacción o adquisición de otros materiales necesarios para la aplicación de los protocolos de la covid-19. La consejera, por su parte, les indicó que accederán al plan de digitalización de Red.es.

Los padres recogen firmas para que se vuelva a los centros

Los docentes no son los únicos que reclaman la enseñanza presencial. Un padre del IES de La Ería, en Oviedo, Vicente Endrino, puso en marcha junto con otros padres una recogida de firmas en internet para exigir que todos los alumnos vuelvan a clase. A última hora de la tarde de ayer se acercaban a las 700 firmas en solo cuatro días. El objetivo es alcanzar el millar y enviarlas al Gobierno regional. “Empezamos en el instituto de La Ería, pero ahora ya se van sumando a la iniciativa padres de centros de toda Asturias”, asegura. “Los chavales también quieren volver a clase. Es una locura para ellos, cuando ya es difícil la organización en esta situación”, afirmó Endrino.