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La “angustia” de los médicos: “Retrasamos cirugías tumorales porque todo lo ocupa el covid”

La escasez creciente de camas de reanimación y UCI obliga a establecer prioridades entre pacientes graves: “Necesitamos criterios claros”

Un paciente, en uno de los boxes de la UCI del HUCA. | Miki López

Un paciente, en uno de los boxes de la UCI del HUCA. | Miki López

Estamos retrasando operaciones de tumores porque se diagnostican tarde y después no disponemos de camas de reanimación y de UCI para las fases posteriores a las intervenciones. Eso nos genera angustia, porque vemos que no podemos dar la asistencia de calidad que debemos dar.

Así resumía ayer un cirujano de un hospital público de Asturias lo que seguramente sea la consecuencia indirecta más dramática de la pandemia de covid-19: las dificultades, que crecen de día en día, para atender las patologías graves que no son infecciones por coronavirus. Según ha podido constatar este periódico, la situación expresada por este especialista con galones no es ni mucho menos aislada:

–En las reuniones de los jefes de servicio de los bloques quirúrgicos se habla mucho de este problema. Es una cuestión muy delicada, muy compleja y muy variable –corroboró un jefe de servicio del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) con una dilatada experiencia.

Un jefe de servicio de otro hospital, que compatibiliza el ejercicio público con el privado, destaca que “ha aumentado mucho el número de pacientes que acuden a la sanidad privada porque ven que su operación se demora”. Y puntualiza: “Hablo sobre todo de cirugías oncológicas”.

La situación de partida es bien conocida. El sistema sanitario público está volcado principalmente en el covid. En Asturias, en España y en muchos países. Como consecuencia, a cualquier paciente que refiere dolor de cabeza, fiebre y tos, aunque todo ello sea leve, se le atiende de modo inmediato, y se pone a su disposición una cama de hospital. El resto de los problemas de salud están supeditados a la evolución de la pandemia. Y la dramática realidad, que ahora aqueja de manera muy especial al Principado, es que el coronavirus cada vez absorbe más personal, más espacios y más recursos.

“Ha aumentado mucho el número de pacientes que acuden a la sanidad privada porque ven que su operación se demora”

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La situación descrita se reproduce en todos los eslabones de la cadena sanitaria. “En primer lugar, a los pacientes les cuesta contactar con el centro de salud. Después, las pruebas diagnósticas se retrasan. El paciente llega tarde a los cirujanos. Y ahora no resulta fácil que acceda al quirófano con la celeridad debida”, enumera un facultativo de hospital.

Si hay menos camas disponibles en planta y en UCI, resulta inviable llevar a cabo todas las intervenciones quirúrgicas que habitualmente se programan. Porque esos pacientes ocupan camas antes y después, y ocupan UCI o salas de reanimación en los momentos posteriores a la intervención.

Estudios muy recientes corroboran que, cuando el tratamiento de una patología tumoral se demora más de cuatro semanas, su pronóstico empeora de forma notable. En algunos hospitales de la región, “tumores que se aconseja operar en un mes después del diagnóstico se está tardando tres meses. Estamos operando ahora los diagnosticados en agosto”.

“Esto no es aún Madrid”

Los panoramas son desiguales. Hay cirujanos que sostienen que en su área aún se está operando todo lo que son situaciones de urgencia y de emergencia. Pero son conscientes de que esto puede dejar de ser así en un plazo relativamente breve. “La situación de Asturias es muy preocupante, pero aún no es comparable a la de abril en Madrid, donde había hospitales de más de mil camas en los que todos los pacientes eran covid y en la UCI había 200 enfermos covid. Pero podemos llegar a eso”, argumenta un cirujano del HUCA.

“Es fundamental que se establezcan criterios claros y racionales para priorizar unas situaciones y demorar otras”, explica un especialista veterano. ¿Y quién debe establecerlos? A medida que la pandemia conquista espacios y recursos, emergen preguntas que seguramente serán objeto de numerosos debates. Aquí va otra: ¿Debe ser el covid la prioridad absoluta? “A mi modo de ver, esa respuesta no pueden darla ni los médicos ni las enfermeras ni los gestores sanitarios ni siquiera los políticos, sino que solo está al alcance de la sociedad en su conjunto, a la que corresponde establecer consensos de gran alcance”, señala un especialista que ha desempeñado cargos de gestión. Así de sencillo, así de complejo.

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