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LA NUEVA ESPAÑA entrevista al Presidente del Principado en el peor momento de la pandemia

Adrián Barbón: "De la pandemia tenemos que salir más humildes, y empiezo por mí mismo"

"Quiero pinchar el falso globo de que todo cambiará a partir de marzo; posiblemente habrá tercera ola y científicos advierten que una cuarta"

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Adrián Barbón, presidente del Principado, habla con la boca y parlotea con las manos, que no para de mover, como si saliera de un curso de marketing político de lenguaje no verbal. Su vida, como la de tantos asturianos, ha cambiado por culpa de un mal bicho que ha

El miércoles se registraron 605 nuevos positivos, un día después se alcanzaron los 664, con una tasa de positividad del once por ciento. Era una semana clave para atajar los contagios. ¿Qué ha pasado en Asturias en apenas dos meses para que una región señalada como modelo positivo en el control de la pandemia durante el verano se haya convertido ahora en una de las más afectadas?

Pregunta compleja que se hacen precisamente los epidemiólogos, que nos hacemos en Asturias y en casi toda Europa. El patrón asturiano era similar al de los países europeos, fue un control rápido de la situación entre marzo y mayo, un verano extremadamente tranquilo desde el punto de vista del control de la epidemia y desde finales de septiembre un crecimiento exponencial. Hay muchas reflexiones. La primera, que estamos ante una pandemia que responde a cambios cíclicos, al cambio del tiempo. Estamos viviendo lo que hace semanas vivieron otras comunidades autónomas. Hay comunidades que hace semanas estaban francamente mal y han mejorado sus datos. Y por tanto el cambio temporal puede afectar. Otro elemento en el que debemos hacer autocrítica, yo el primero, es que hemos bajado la conciencia social de la gravedad de la situación. El hecho de tener un control de la primera ola bueno y un verano tranquilo nos ha hecho bajar ese sistema de defensa propio de conciencia social y yo lo asumo como presidente porque mi responsabilidad es incidir en la necesidad de la conciencia individual. Se están examinando más cuestiones. He pedido al equipo epidemiológico que determine qué está pasando, dónde se está localizando la peor situación y hacer un análisis crítico de la respuesta que tenemos. Y desde luego no perder de vista que las medidas que hemos adoptado, las más duras de toda España, necesitan tiempo.

Se decidieron los cierres perimetrales de Oviedo, Gijón y Avilés y la medida no ha surtido efecto, a la vista de que los contagios se han disparado primero en Gijón y después en Oviedo. ¿Qué explicación le encuentra?

Le doy la vuelta. En Gijón ya está sirviendo. Efectivamente el cierre perimetral podía generar ciertas dudas pero es una realidad que se ha planteado en multitud de comunidades autónomas. Han sido muchas las que han cerrado perimetralmente sus ciudades. Cuando se hace un cierre perimetral o se cierran básicas zonas de salud lo que se ve es un control de la epidemia. Los datos que llegan de Gijón y Avilés nos dicen que allí se está controlando mejor la situación. Dice siempre nuestro director de Salud Pública que una medida única por sí misma no sirve de nada. De nada sirven los cierres perimetrales de las ciudades si no cerramos perimetralmente toda Asturias; de nada sirve el cierre de Asturias si no reducimos la movilidad interna y los contactos estrechos. Hay que ver más a largo plazo. Yo cuando llegué aquí no había un manual de cómo ser presidente del Principado pero menos aún había un manual de cómo se gestiona una pandemia y es verdad que la ciencia avanza mediante prueba y error. Los políticos debemos dejarnos guiar por la ciencia y en Asturias es lo que estamos haciendo. El comité asesor que hemos constituido es el mejor ejemplo.

Usted pidió a la población autoconfinamiento y burbujas. Los mensajes del Gobierno apelaban sobre todo a la responsabilidad individual, pero hemos seguido viendo multitudes en El Muro y el Naranco. ¿Siente que los ciudadanos no han asumido esos mensajes?

Hago una autocrítica que asumo en primera persona. Pese a que se han dicho muchas cosas que decíamos desde Asturias, nosotros hemos analizado todos los mensajes que desde el verano lleva emitiendo el gobierno del Principado y yo como presidente y todos apelábamos a lo mismo: que no había éxito asturiano, que no había milagro, que la responsabilidad individual era más importante que nunca y que el virus seguía ahí. Cualquier descuido significaba el aumento de los contagios. Ese es el mensaje que lanzamos desde el verano, pero quizás el hecho de que tuviéramos un verano tranquilo hizo que bajáramos las defensas, la guardia alta. Yo quiero asumir mi parte de culpa porque mi obligación como presidente es incidir en este mensaje, en que la gente visualice la gravedad de la situación que no es tanto el número de contagios sino en el nivel de ocupación de UCIS y de ocupación hospitalaria, porque también es verdad, como yo incidía siempre, que Asturias es la región más vulnerable. Somos la más envejecida, con patologías previas que desde el punto de vista de la covid son más peligrosas. No se trata de culpabilizar a nadie sino de asumir en primera persona que tenemos que convencer a la gente de que si no sumamos esfuerzos no ganamos esta batalla.

Adrián Barbón durante la entrevista

¿No cree que han faltado gestos hacia los ciudadanos? El Gobierno central ha sido de los últimos en reducir el IVA de las mascarillas…

En cualquier gestión siempre va a haber errores. Me quedo con una máxima que siempre aplico en la vida, que es que la gente necesita certezas pero es que una pandemia supone la falta absoluta de certezas. A día de hoy todavía se estudia cómo se contagia y por qué hay personas que lo pasan como un catarro y a otras los mata. El Gobierno de España puede haber cometido errores como los puede haber cometido nuestro gobierno y en este tema al Gobierno de España le obliga una autorización europea. Lo importante es que se haya tomado conciencia de que hay que abaratar el precio de las mascarillas y que se fije un precio máximo porque se trata de una barrera de contención que vamos a tener que utilizar durante mucho tiempo.

"Asturias tiene que innovar en su industria y ofrecer calidad de vida para el teletrabajo"

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¿Se sintió desautorizado cuando pidió al Gobierno el confinamiento domiciliario de la población y el ministro de Sanidad lo rechazó de inmediato?

No, de ninguna manera. Ellos tienen sus propios datos y sus propios equipos epidemiológicos y nosotros tenemos los nuestros. Cuando prometí el cargo prometí defender los intereses de Asturias y por eso hice esa petición, porque era lo que el equipo técnico consideraba prioritario.

¿Teníamos una percepción de la sanidad asturiana más optimista que lo que está demostrando ahora la realidad? ¿Faltan camas o falta personal sanitario?

Tenemos una red sanitaria que ya quisieran muchas comunidades autónomas y una inversión sanitaria que ya quisieran otros, somos la segunda que más invierte per cápita en materia sanitaria y una red de hospitales comarcales que no hay en otra parte para un millón de habitantes. Se han apreciado disfunciones, en un sentido muy general que se está viendo en toda España: la falta de profesionales sanitarios. Yo hablo con muchos presidentes autonómicos y todos ellos están como nosotros. Hay carencia de médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, no hay más en las bolsas. No lo hay porque hubo un gobierno de España que tomó la decisión de reducir la especializada, las plazas MIR durante varios años. Y un médico o una médica no se inventa de un día para otro. De las primeras decisiones que adoptó María Luisa Carcedo al llegar al Ministerio de Sanidad fue incrementar el número de plazas MIR porque era consciente de que existía esa falla. Hay que redimensionar esa cuestión y analizar bien. Estamos en una pandemia, esto no es lo ordinario y no va a ser lo habitual, esperemos.

"Nadie tomó la delantera en los fondos europeos; Euskadi está haciendo igual que nosotros"

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¿Nos ve a los asturianos de nuevo confinados?

El confinamiento que nosotros planteábamos no era el de marzo y abril, era más light, en el sentido que se permitía salir a pasear, habría franjas de horarios, posibilidad de seguir trabajando con más o menos normalidad. Lo que nos dicen los epidemiólogos es que a más movilidad y más interacción, más contagios y por eso tenemos que bajar la presión. Las próximas semanas serán claves, Va a depender de nosotros. Da igual que nosotros adoptemos decisiones durísimas como las que estamos adoptando, que nos cuestan. Alguien puede creer que es fácil para mí levantarme por las mañanas, ver los datos y tener que tomar medidas restrictivas. No hay ningún placer en eso, pero hay que ver la evolución, si estas medidas restrictivas dan los efectos deseados, y por tanto no sería necesario.

­¿Qué enseñanzas ha obtenido Adrián Barbón de este último medio año, en plena crisis sanitaria global?

La vulnerabilidad. Lo reflexionaba estos días que estuve en ese retiro obligado en el apartamento de Presidencia. Tenemos que sacar una lección de humildad. Nos creíamos semidioses y no lo somos, algo tan minúsculo como un virus nos ha puesto en jaque. Creíamos que nuestros sistemas estaban preparados y no lo estaban. Escucho argumentos que me asustan, cuando hay gente que dice que la media de edad de los fallecidos es de 83 -84 años. La esperanza de vida en Asturias es de 86. Las medidas son excesivamente restrictivas teniendo en cuenta ese dato y a mí eso me preocupa. De la pandemia tenemos que salir siendo más humildes, y empiezo por mí mismo, mi aprendizaje es que yo también tengo que serlo, y es relevante la importancia de los cuidados pero no podemos salir de la pandemia menos humanos. Da igual la edad de las personas, hay que luchar por su vida siempre. No podemos perder esa conciencia de humanidad porque lo habríamos perdido todo.

La pandemia pasará, ojalá que más pronto que tarde, y habrá que gobernar de otra manera. ¿Qué Asturias quiere Adrián Barbón para la época post-covid? ¿Cuál es su modelo?

Estamos diseñando los presupuestos de 2021 pensando que la pandemia se prolongue todo año. Quiero pinchar ese falso globo de optimismo que todo va a cambiar a partir de marzo. No va ser así. Después de esta segunda ola durísima posiblemente habrá una tercera y los científicos advierten de la posibilidad de una cuarta. ¿Cuáles son los ejes estratégicos para esa etapa cunado recuperemos la normalidad? Hay que apostar más por la innovación, lo tengo clarísimo. La innovación es el futuro. La transformación de nuestra industria de acuerdo a esa innovación. La industria se tiene que actualizar a la transición ecológica que ya está ahí. La Unión Europea lo ha dejado claro. Los fondos van a ir en esa dirección, pero también Asturias puede ofertar calidad de vida para las personas que pueden teletrabajar. La gente que tiene opción de teletrabajar va a elegir su residencia. Asturias tiene que abrir sus puertas a esa gente. Tenemos que unirlo a una mejor conectividad, especialmente en los núcleos rurales. He hablado con alcaldes que la pandemia ha ocasionado nuevos empadronamientos en sus concejos de manera que en seis meses han recuperado dos tercios de la población que habían perdido en los últimos cinco años. Este es un dato positivo. Significa que el modelo al que tenemos que ir es a una población más dispersa, no tan concentrada.

"En el siglo XXI, un político que quiera mantener una relación de cercanía con los ciudadanos, o está en las redes sociales o no existe"

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Su Gobierno, como los restantes autonómicos, como incluso el Ejecutivo estatal, fía la salida de la grave crisis económica que se avecina a la llegada de los fondos europeos de reconstrucción. Hay regiones de nuestro entorno, como el País Vasco, que han cogido la delantera. ¿Qué planes maneja para el mejor empleo de las partidas procedentes de la UE; qué proyectos novedosos propone la administración regional?

Lo primero es que no es así que haya cogido nadie la delantera. En Moncloa, que es quien va a canalizar la gestión de los fondos, no existe una oficina de proyectos europeos ni se están recogiendo proyectos. En Euskadi está haciendo un trabajo muy parecido al que estamos haciendo nosotros con la oficina de proyectos europeos y con el trabajo del comité asesor, en el que está la FADE, las Cámaras de Comercios, la FAC, la Universidad, los sindicatos… Hemos presentado un mapa de estrategia que hemos pasado a los grupos políticos. Los fondos son importantes para la transformación económica de Asturias. Para la recuperación lo importante es que a mayor control de la salud pública automáticamente hay una reanimación de la economía y Nueva Zelanda es un ejemplo. La crisis no es una crisis económica al uso sino derivada de una crisis de salud pública. Cuando la gente habla de economía y salud y digo que el mejor camino para reanimar la economía y se acelere el consumo y volvamos a crecer es claramente el control de la salud pública. Por muchos fondos europeos, si no controlamos la salud pública no va a haber reanimación. Los fondos tienen que ser para transformación y hay polos importantes en los que hay que trabajar, por ejemplo el hidrógeno. Asturias tiene que estar en vanguardia de seguir produciendo energía, pero otro tipo de energía porque nuestras fuentes tradicionales ya han muerto.

Adrián Barbón durante la entrevista Julián Rus

La oposición afea su habitual presencia en las redes sociales, su afición a ese modo de comunicarse con un sector muy determinado de la población. Seguramente se trate de un modelo que aporta réditos políticos pero que facilita la crítica si se reconoce que el tiempo que se emplea en ese desempeño se resta de gobernar. ¿Usted usa o abusa de las redes?

En el siglo XXI un político que quiera mantener una relación de cercanía con la ciudadanía o está en las redes sociales o no existe. El contacto con las redes es fundamental si uno quiere mantener una situación de cercanía. A mí me gusta ser un político cercano, que le voy a hacer. Yo no soy un político al uso y no lo pienso ser en mi vida, es marca de la casa. A mí me gusta el contacto con la gente, que me pueda criticar en la calle y en las redes, donde por cierto se mueven cientos de miles de asturianos y asturianas todos los días que están viendo y buscando información y que quieren interactuar conmigo. En mis redes sociales no solo estoy yo, yo no tengo tiempo para gestionarlas por mí mismo. Hay gente del equipo de redes de la FSA que me ayuda a gestionar las mismas. Pero la información que se extrae y la capacidad de interactuar es muy importante. Me preocupan mucho los políticos que creen que estar en las redes sociales es poner un mensaje y no interactuar y no recibir las críticas, no escuchar. Yo siempre pido a mi equipo de colaboradores que extraigamos siempre los mensajes críticos para aprender de ellos.

Cuando habilitamos la cuenta de correo del presidente nos sirvió para tener referencias directas de situaciones que más allá de los informes oficiales hay que bajar al terreno. Sinceramente creo que la política necesita hoy no convertir las redes en un estercolero, eso no me gusta, yo jamás insulto, pero es un plus de cercanía. Cada vez que la oposición lo afea, multiplico el número de seguidores, con lo cual lo agradezco enormemente.

También critican que su peso en Madrid, pese a la antena de Adriana Lastra en Ferraz y en el Congreso, no tiene refrendo en la práctica. ¿En qué ha beneficiado hasta ahora el Gobierno de España a Asturias?

Ahí están los datos de los Presupuestos Generales del Estado. Ha habido un incremento. Somos la tercera comunidad donde más se incrementa el porcentaje de inversión por detrás de Murcia y Cataluña. No es un dato menor. Hay muchas medidas que compartimos. Por ejemplo, la subida de las pensiones por encima de la congelación ridícula que se venía planteando. Los pensionistas saben que tienen en este presidente un defensor a ultranza de sus derechos. Le pongo otro ejemplo, el ingreso mínimo vital. Hay muchas medidas que se están tomando, ahora ¿se puede decir que todo es resultado satisfactorio? No. Soy muy sincero, hay cuestiones en las que va a haber diferencias y eso no afecta en absoluto porque las posiciones políticas del gobierno de Asturias son claras: nuestra obligación es la defensa de los intereses de Asturias, pero nuestras conexiones con Madrid muchas veces hacen que mejore. Por ejemplo, seguimos reclamando las compensaciones por emisiones de CO2 para que sena mayores que las previstas pero hemos dado un salto cualitativo. No podemos perder de vista que los siete años de Rajoy supusieron 16 millones de euros de compensaciones y los dos que lleva Pedro Sánchez ya van 232 millones. No son suficientes, nosotros queremos más, pero es obvio que ha habido un cambio cualitativo.

"Contra el estatuto electrointensivo, una reclamación judicial tiene difícil encaje, salvo que hubiera una discriminación en términos objetivos"

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Pero el ministro Ábalos ha anunciado casi dos mil millones para el corredor ferroviario mediterráneo, ninguneando de alguna forma las aspiraciones de la franja atlántica…

Yo no creo que tengamos que valorarlo en términos de que allí se invierta y nos parezca mal, lo que tenemos que reclamar es que se invierta aquí también. Los presidentes del noroeste hemos sido muy claro en la defensa del corredor atlántico y vamos a defenderlo como una obra fundamental para nuestro futuro.

Usted apostó muy fuerte, junto con la patronal asturiana, por un trato ventajoso para Asturias en el estatuto de las empresas electrointensivas, que sigue en el limbo, planteando prácticamente una enmienda a la totalidad del borrador anunciado por el Gobierno. El corazón industrial de Asturias se juega su futuro en ese envite. ¿Va a ser más belicoso?

Estamos siendo muy belicosos. Creo recordar que las alegaciones que presentó Asturias las presentamos nosotros y las pactamos con los Galicia y Cantabria. De hecho hubo un reconocimiento del PP gallego a la posición que yo mantenía en esa defensa. Lo hemos dicho ya por activa y por pasiva. Queremos que se apruebe ya y que tenga en cuenta las alegaciones que nosotros hemos hecho porque mejoran sustancialmente el estatuto de las empresas electrointensivas.

"No soy un político al uso, me gusta el contacto con la gente, es marca de la casa"

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¿Creen que se van a tomar en cuenta sus reclamaciones?

El Gobierno todavía no ha resuelto, esperemos que las escuche. Yo tengo la esperanza de que incorpore nuestras alegaciones. Y si no lo incorpora diremos que no estamos satisfechos.

¿Hasta dónde se atrevería a llegar, si no ocurre así?

-He escuchado cosas que no entiendo. Cuando se alude a la vía jurídica, un estatuto se puede recurrir si hay infracción de la ley. Difícilmente se puede recurrir una norma que no nos guste. Esto es como cuando se aprueba una ley en el Congreso, uno puede recurrirla solo por un motivo, por una cuestión de constitucionalidad, no porque a un grupo no le guste. Sinceramente, nuestros servicios jurídicos no aprecian salvo que hubiera un elemento de discriminación. Si a la industria asturiana se la discrimina en términos objetivos que se pudiera demostrar respecto a la industria de otra comunidad autónoma por ser industrias ubicadas en dos comunidades diferentes entonces sí podría haber una reclamación. El planteamiento del Estado no es discriminar por diferencia de territorios sino por niveles de consumo. Ahí, una reclamación judicial tiene difícil encaje.

Existe unanimidad política y social en la región sobre la necesidad de reflotar Duro Felguera. ¿Qué está haciendo el Gobierno del Principado para garantizar la supervivencia de una empresa emblemática? ¿Es la de Blas Herrero una opción valorable?

El Gobierno de Asturias está siendo extremadamente cauteloso en sus declaraciones públicas, que ya es mucho. En una situación como la de esta empresa, que tiene dificultades, todo lo que sea hacer ruido contribuye a debilitar la imagen de Duro y su propia viabilidad. Así que nosotros queremos hacer todo lo contrario, un trabajo discreto con el ministerio de Industria, con el Gobierno de España en su conjunto y con la SEPI. ¿Cuál va a ser la solución? No lo puedo decir porque no está decidido. Habría que ver la valoración de los inversores. Del que usted habla tendrá que valorarlo la SEPI y el Ministerio de Industria.

Usted anunció que, bien es cierto que antes de que estallara la pandemia, que la racionalización de la administración pública sería objetivo principal de este mandato. ¿Qué se ha hecho hasta ahora o se da por aparcado ese propósito?

No es solo reformar la administración, sino también los procedimientos de la administración. Tenemos una administración que se diseñó en los ochenta, magistralmente diseñada en aquel momento por el mejor cerebro jurídico que ha tenido la administración asturiana, Bernardo Fernández, que hizo un diseño de primer nivel pero que hoy ha quedado desfasado por el crecimiento de la administración. Tenemos que revaluar aquello que nos sobra y ver dónde nos falta. Tenemos que revaluar los nuevos servicios que hay que prestar. Tenemos que detectar las carencias y tenemos que detectar dónde los procedimientos administrativos están ralentizando, esa burocracia que tanto critican los ciudadanos y que yo comparto, y que hacen excesivamente tedioso aplicar determinadas políticas. Estamos chequeando medidas a corto, a medio y a largo plazo. Estamos trabajando en ello y no la vamos a olvidar. El vicepresidente está volcado en esa cuestión y yo estoy convencido que si conseguimos una administración más dinámica, que responda a la realidad del momento y que además reduzca la tramitación administrativa y la desburocatrice sería, como diría mi güela, “to xunto gloria”.

"A título personal me gustaría no tener que pactar con Bildu, pero que hagan política supone el triunfo del Estado sobre ETA"

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Si usted tuviera la opción de pactar con un partido como Ciudadanos y con otro como Bildu, ¿por cuál optaría? 

Esta pregunta está relacionada con los Presupuestos Generales del Estado. Digo dos cosas. La primera, si el PP tuviera la responsabilidad que tuviera que tener, este problema no se planteaba, pero no solo con Bildu, con multipartidos. Al final, el bloqueo permanente al que el PP está sometiendo al Gobierno de España, pensando que así va a acceder antes al Gobierno, lo que está provocando es que haya que ir a multipactos con fuerzas muy diferentes. Es más, yo le pediría al PP que en una situación crítica como la que estamos viviendo que se deje de tacticismos, que ahora es tiempo de permitir que haya Presupuestos para luchar contra esta pandemia. Yo no me imagino estar Asturias sin presupuestos en 2021. No podríamos hacer frente a la situación que nos está planteando la pandemia. Esa es la primera reflexión.

¿Y la segunda?

La segunda, sobre Bildu. Cuando se habla del terrorismo, yo tengo gente que conocía bien que falleció asesinada  por ETA. Los primeros recuerdos que tengo como militante de Juventudes Socialistas es ir con mi madre en autobús a hacer de apoderados con los compañeros de Euskadi porque no tenían gente suficiente para vigilar las mesas electorales. Me acuerdo perfectamente de la sensación que nos causaba, ver a los compañeros vascos venir acompañados de dos escoltas. Qué pedían los compañeros de Euskadi? Que ETA abandonara las armas y que su mundo político pudiera hacer política. Lo que hay que valorar es el triunfo del Estado sobre ETA y Bildu no es sólo la parte que procede de Herri Batasuna sino una cosa más compleja, hay una escisión de Izquierda Unida, Eusko Alkartasuna, que es una escisión del PNV… Queríamos que hicieran política y ahora la están haciendo. Usted me pregunta, usted le gustaría poder no pactar con Bildu, pues a título personal por supuesto. Pero lo que creo que el análisis que hay que hacer es a la inversa: ¿Por qué el Gobierno de España tiene que pactar con tantos partidos, no solo con Bildu, con grupos políticos que apenas tienen un par de diputados cuando la cosa sería mucho más sencilla si el PP fuera más responsable? Ese es análisis que hay que hacer. 

"No me llevo mal con Ana González y la diferencia política no tiene que ser personal con Canteli"

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Ya ha iniciado la primera ronda de negociación de los presupuestos regionales. ¿Cómo van a ser las cuentas del próximo año; cuál es su previsión en fechas y grandes cifras?

-Queremos que se aprueben como el año pasado, en torno al 29 y el 30 de diciembre. Van a ser unos presupuestos expansivos, se eleva el techo de gasto porque tenemos que incorporar una situación pandémica. Cuando discutíamos con los grupos los presupuestos de 2020, Wuham nos sonaba a chino, nos parecía algo muy lejano. Fue básico tenerlos porque nos permitió hacer frente a la pandemia porque nos permitió movilizar partidas, pero no estaban diseñados para actuar en una pandemia. Por ejemplo, el plan de ayudas que acabamos de poner en marcha, más de 33 millones de euros de ayudas extraordinarias por lo cierres que ha habido en los meses de octubre y noviembre. El plus que van a tener los presupuestos del 21 es que sí se van a diseñar para la pandemia y son presupuestos muy realistas en el sentido de que tenemos que cumplir el objetivo de déficit que nos marcan, del dos con dos; un uno con uno lo va a aportar el Estado, otro uno con uno lo tenemos que buscar vía endeudamiento, tenemos que saber que nuestras entregas a cuenta van a bajar respecto a 2020 pero aún así los cálculos, si incorporamos los fondos europeos que puedan estar preasignados y puedan ser finalistas, creemos que tendremos un presupuesto expansivo. Y un presupuesto que tiene que recoger varias líneas. La primera, que no creo que nadie se vaya a atrever a decir, como el año pasado, que el gasto social es excesivo. Gastar en sanidad, educación y políticas sociales, esto que la letanía y la cofradía de la crítica permanente abunda todos los años. A quien se manifestara así creo que los ciudadanos lo correrían a gorrazos, cuando vemos que el gasto sanitario lo tenemos que atender, cuando en el gasto educativo hemos hecho un esfuerzo importante, el mayor de todas las comunidades autónomas porque vamos a invertir más que lo que recibimos del fondo y en materia de política social, para acompañar a las personas que lo están pasando mal. Pero es que además vamos a incluir inversión productiva para reanimar al sector de la obra pública y tiene que tener un fondo de rescate a esos sectores que cuando la situación epidemiológica evolucione tengamos que cerrar o abrir. Ese fondo de rescate que vamos a crear no es para dar ayudas al tuntún sino que va ser un fondo de activación rápida para que en el momento que por la situación epidemiológica tengamos que tomar la decisión de que hay que parar la actividad de determinados sectores, ese fondo actúe, suplemente y permita ayudas inmediatas a esos sectores para compensar la pérdida. Porque mientras no controlemos la salud pública vamos a tener que estar como un acordeón, abriendo y cerrando. Esta es una de las lecciones de humildad que nos ha dado no ya la primera ola sino sobre todo la segunda.

En un escenario de grave crisis, con un gasto sanitario disparado y restricciones, será difícil cuadrar las partidas de ingresos y gastos. ¿se plantea para el próximo ejercicio una subida de impuestos?

Si queremos un presupuesto que salga y que además que nazca con vocación social, si queremos sumar apoyos para que salga adelante la mejor manera de buscar la transversalidad entre los que piden bajar impuestos y los que prefieren subir, lo mejor es equilibrar y mantener la presión fiscal que tenemos en este momento. Donde hay que reformar los impuestos, donde tiene que haber una reforma fiscal en profundidad es a nivel nacional porque tiene que haber una armonización de mínimos entre las comunidades autónomas. Eso solo lo puede hacer el Estado para que no haya un “dumping” discal entre regiones. Esto no sólo lo planteo yo sino presidentes de todos los signos políticos.

¿En algún momento se ha planteado, a la vista de la nueva realidad, una crisis de gobierno?

Hice una remodelación después de la primera ola -el primer gobierno autonómico que lo hizo- y lo analicé desde esta perspectiva: elementos que habíamos visto en la primera ola que nos obligaban a actuar, el tema de la reforma de la administración autonómica; y dos, la importancia del medio rural. Por eso hicimos cohesionar las infraestructuras con el medio rural. En este momento no está en mi mente ningún cambio de gobierno.

Adrián Barbón en presidencia

¿Qué opina de la controvertida ley Celaá, que propugna que el castellano sea lengua vehicular y que trae a los docentes de cabeza?

Como en todos los debates en materia educativa, lo que lamento es que no seamos capaces de buscar una legislación que permanezca en el tiempo. Estuvo a punto de salir en la época de Gabilondo y no salió porque a última hora se descolgó el Partido Popular. Hago una reflexión más allá de la ley Celaá. Hay un clima en la política nacional que no me gusta en absoluto. Un clima de tensión irrespirable. Yo estuve en la investidura de Pedro Sánchez y escuché en el Parlamento discursos que recordaban a discursos de la última etapa de la República, antes del golpe de estado. Era un ambiente de tensión insostenible. La política no se puede construir desde esa tensión. Uno puede defender sus posiciones políticas sin necesidad de insultar, descalificar ni instalarse en la bronca permanente. Si yo fuera oposición creo que lo que demandan los ciudadanos no es estar en el desgaste del Gobierno a ver si cae, sino en presentar mejor proyecto que el del Gobierno para ver si convence y gana votos.

En términos de estrategia política, al PP le vino bien la irrupción de Podemos. ¿Le viene tan bien al PSOE la aparición de Vox?

La presencia de Vox no viene bien a la democracia española en ningún caso. Y no lo digo por las personas sino por lo que Vox representa como idea de la antipolítica. La antipolítica me parece una amenaza muy preocupante y lo cierto es que está creciendo. Tenemos el ejemplo de Trump, que si no ha ganado ha sido como consecuencia de la movilización ciudadana pero aun así ha conseguido 71 millones de votos. La antipolítica está avanzando a toda velocidad y a mí me preocupa. Uno puede discrepar, porque el eje izquierda-derecha sigue existiendo, pero por encima de eso el problema es que está generando tanta frustración en la incapacidad de la política en ser útil que le estamos regalando el espacio a la extrema derecha. Lo que representa Vox es una amenaza para el sistema democrático. Yo prefiero un PP fuerte con el que combatir ideológicamente que una extrema derecha fuerte.

"Vox es una amenaza para el sistema, prefiero un PP fuerte con el que combatir ideológicamente que el triunfo de la extrema derecha"

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¿No ve un país excesivamente polarizado? Parece España los Estados Unidos de Europa…

La polarización me parece uno de los fenómenos más preocupantes en política. Habrá gente que cree que es un error decirlo, pero yo no entiendo la política como confrontación personal. Uno puede defender sus posiciones sin tensar tanto que haga que el ambiente se haga irrespirable. Esa es la política que beneficia a quienes cabalgan a lomos de la antipolítica. Estados Unidos es el mejor ejemplo, es un país roto. Está en un punto de ruptura en el que el inquilino de la Casa Blanca se niega a aceptar los resultados electorales, poniendo en peligro una tradición democrática de siglos. Por eso me gustó el discurso de Casado en la moción de censura, aunque la pena es que está volviendo a cambiar. El PP tiene un problema que tal vez le pasó al PSOE en la primera etapa de Podemos, que no sabe reaccionar a los fenómenos políticos que surgen en su espacio electoral y que les deterioran. Fue un discurso valiente, de reivindicación de sus ideas, de las que yo discrepo radicalmente, pero hizo una reivindicación de la política frente a la antipolítica y ahí ganó enteros.

Adrián Barbón. JULIÁN RUS

El alcalde de Oviedo, del PP, dice que Adrián Barbón es “su amigo”. Al contrario, parece que su “feeling” con la alcaldesa de Gijón, de sus mismas siglas, ha ido decayendo. ¿Cómo es su relación con ambos?

Me sorprende esa impresión porque con Ana González tengo una gran relación personal. Fue una de las primeras personas que me apoyó para ser secretario general de la FSA y de las primeras que hablé para incorporar a la ejecutiva regional como secretaria de Igualdad. La conocí siendo yo un chaval y ella jefa de servicio del Instituto de la Mujer, cuando vine a negociar un asunto con la que era concejala en Laviana Maricusa Argüelles. Luego estuvo en el Ministerio de Igualdad con Bibiana Aido, y organizó un acto en Laviana siendo yo alcalde. Hay mucha tendencia natural a pensar que las diferencias políticas tienen que conllevar diferencias personales. Yo no soy así. Igual que voy a ser siempre un político cercano porque no sé ni quiero ser de otra manera, tampoco puedo hacer política dese la falta de respeto a las personas. Si algo dejé de la etapa política en Laviana es que algunos de los miembros de la oposición son amigos míos y todavía me llaman y hablamos, con opciones totalmente contrarias a las mías.

Cuando la vacuna llegue, ¿qué planes tiene para su distribución en Asturias? En este momento, es una de las principales preocupaciones de la población…

La gente tiene razón, la vacuna es la única solución. Uno de los errores que cometimos todos es hablar de la nueva normalidad. La nueva normalidad no existe. No hay normalidad mientras no exista vacuna o tratamiento eficaz. Las vacunas suelen tardar y algunas sigue sin haberlas, como la del VIH. Es verdad que hay noticias esperanzadoras, que se habla de algunas con inmunidad del noventa por ciento, eso es mucho. La gente tiene que estar tranquila. Por fin la Unión Europea ha actuado como tiene que hacerse, como un bloque político, ha anunciado una compra masiva de vacunas. Empezará por los colectivos vulnerables, que es a los que hay que humanizar. No solo por criterios de edad sino también por patologías previas. El SOMA ha hecho una propuesta interesante, al ofrecer las minas como almacenaje estratégico. Habrá un canal de distribución, será gratuita. Es el único camino para recuperar la normalidad perdida. Me gustaba mucho lo que dijo el gobernador de Nueva York en la primera ola, los abrazos que hoy renunciamos a darnos son garantía de que nos los podremos dar en el futuro. La vacuna es ese futuro.

¿Pesa mucho la púrpura?

Recibí un consejo de una persona que ocupó una presidencia en una comida: el poder es temporal, tiene un principio y un final. Cuanto menos cambies, más fácil será tu salida y la reincorporación a la vida normal. Yo estoy aquí para gobernar, para tomar decisiones, para dejar una mejor Asturias de la que encontramos, incluso en esta pandemia la gente puede pensar que uno es duro y aguanta todos los golpes pero hay momentos que uno se viene abajo. Me propuse a mí mismo variar lo menos posible mi vida, el trato con mis amigos, con mi familia, la relación con Laviana. La satisfacción con la que quiero salir es la misma con la que entré. Es decir, ser fiel a mí mismo, porque el poder aísla.

"Necesitamos una administración dinámica y desburocratizada, así sería "to xunto gloria", como diría mi güela"

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Usted se tuvo que confinar por contacto estrecho con una contagiada, su compañera de partido Gimena Llamedo. ¿Qué leyó esos días?

Me apasiona la historia. Y uno de los fenómenos políticos que más me llamó siempre la atención es la ascensión del nazismo y la consiguiente destrucción del estado de Alemania como consecuencia del nazismo. He leído un libro que se titula “Los últimos días de Hitler”, de Hugh Trevor-Roper, que tiene como peculiaridad que se trata de un análisis hecho en la época, en torno a 1946-47. El día del debate sobre el estado de la región fui a la biblioteca de la Junta y saqué otro libro, que se titula “El partido de la Transición. Ascenso y caída de la UCD”. Adolfo Suárez es una figura política muy interesante, como Churchill, Azaña o Besteiro (en la mesa del despacho del Presidente de Asturias descansa un busto de este último político de la República, regalo del actual secretario general de UGT, Pepe Álvarez).

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