Dramático récord en Asturias. La región acumuló el viernes, en solo una jornada, 793 nuevos casos positivos por coronavirus, la cifra más alta en solo 24 horas (129 más que el día anterior, el jueves). Un incremento diario similar se había registrado el pasado mes de septiembre, con 133 casos y relacionado con varios brotes, como el que se produjo entre jóvenes en el concejo de Laviana. La gran diferencia es que entonces la cifra total de contagios desde el inicio de la pandemia ascendía a 4.567, y ahora ya se acerca rápidamente a los 18.000 positivos. Hay 954 personas ingresadas.

Pero esta no es la única mala noticia. Entre el jueves y el viernes se produjeron 23 fallecimientos (el pasado día 5 se contabilizaron 22). De ellos, nueve correspondieron a residentes en geriátricos.

La tasa de positividad se ha disparado al 11,45 por ciento, frente al 5 establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como límite para considerar que la transmisión vírica está controlada.

Las autoridades sanitarias advirtieron el pasado viernes de que las cifras de contagios seguirán subiendo. También las de hospitalizaciones y fallecimientos. E incidieron en que, si se mantenían las cifras en niveles superiores a los 500 y 600 casos diarios, la situación será crítica en pocos días y habrá que habilitar en los hospitales lugares hasta ahora impensables para alojar a los pacientes, sobre todo a los que necesitan cuidados intensivos.

Aspecto parcial de la nueva UCI montada en el espacio que ocupaba el gimnasio de Rehabilitación del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), que hoy entrará en servicio.

La Consejería de Salud comunicó ayer que el viernes ingresaron 113 personas más en planta y 17 en las unidades de cuidados intensivos (UCI), donde la ocupación ya es un 175 por ciento superior a la capacidad inicial de estas áreas al inicio de la pandemia.

Según los datos facilitados por Salud, el viernes había 814 pacientes ingresados con confirmación o sospecha de covid-19, además de otras 140 en UCI. La única buena noticia es que las altas hospitalarias aumentaron hasta 135 en un solo día.

En cuanto a las 23 víctimas mortales comunicadas ayer, diez de ellas eran mujeres, con edades comprendidas entre los 76 y los 94 años. De los 13 varones fallecidos, el más joven tenía 67 años y los demás eran personas octogenarias y nonagenarias. La situación por municipios también ha variado en los últimos siete días, según los datos facilitados por el Observatorio de Salud en Asturias. Gijón, que estuvo en el punto de mira durante varias semanas con una ola de contagios que parecía no tener fin, ya ha empezado a mejorar sus datos.

No ocurre lo mismo con Oviedo, donde las cifras siguen al alza. Según las autoridades sanitarias, posiblemente vinculadas a brotes, como ocurrió en Gijón. En la última semana también aumentaron los contagios en Soto del Barco, Sobrescobio y Laviana.

El Servicio de Salud realizó el pasado viernes un total de 6.922 pruebas PCR. Las autoridades sanitarias explicaron el viernes que en ocasiones aumentan las cifras de manera abrupta de un día para otro porque se realizan test masivos. Y pusieron como ejemplo el protocolo que se sigue en los centros geriátricos, donde al detectar un positivo se realizan las PCR a la totalidad de personas del centro, y pasados unos días aumentan los positivos.

El HUCA toca a rebato y pide apoyo urgente a todos los médicos especialistas

La situación en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es de tal calibre que se ha hecho una petición formal a los médicos especialistas de distintas áreas y a los MIR de los dos últimos años para que se incorporen de manera voluntaria a los equipos de atención a enfermos por coronavirus.

Según las fuentes consultadas, el viernes había 314 pacientes covid ocupando ocho plantas del centro hospitalario de referencia en Asturias, además de 90 pacientes en cuidados intensivos (UCI), a los que hay que añadir los críticos que no padecen covid.

Pero la previsión es que continúen aumentando los ingresos a lo largo de la próxima semana, e incluso que se pueda llegar a los 350 ingresados por covid el próximo lunes. Eso obligaría a ocupar una planta más, y sería la novena destinada a estos pacientes.

Además de los facultativos de Medicina Interna y de Neumología que se están haciendo cargo de estos enfermos, hay médicos de otras especialidades y residentes mayores que se han incorporado a estos equipos. Pero aun así, los recursos humanos son insuficientes.

Los cálculos que manejan en el HUCA es que los pacientes con covid-19 suponen aproximadamente el 40 por ciento de los ingresados, y el 30 de los ingresos que se realizan desde urgencias.

Las necesidades son perentorias. De hecho, sería necesario que mañana mismo se incorporasen al menos media docena de facultativos especialistas a primera hora de la mañana, además de residentes. También se solicita personal voluntario para realizar guardias en los turnos de tarde.

El 90 por ciento de las personas hospitalizadas por covid-19 supera los 50 años. Y en el caso de los ingresados en UCI, el 92 por ciento también supera esa edad.

Los expertos explican que la evolución de la enfermedad en los casos agudos y graves sigue una secuencia temporal que permite prever si se va a producir un incremento de ingresos hospitalarios. En líneas generales, la infección se incuba entre dos y cinco días, y es en un plazo aproximado de entre seis y diez días cuando se empiezan a producir los ingresos hospitalarios. Lo más habitual es que se ingrese por urgencias a la planta de agudos y desde ahí se derive al paciente a la UCI en función de su situación clínica. Son pocos casos los que ingresan directamente en cuidados intensivos, aunque también se producen.

La estancia media de un paciente de covid-19 en la UCI supera el mes, de ahí el riesgo de colapso que temen las autoridades sanitarias a tenor del incremento desmesurado de positivos y hospitalizaciones que se ha registrado en los últimos 14 días y, sobre todo, en esta última semana. El gran temor se focaliza en las personas mayores de 65 años. Las más sensibles.

Estas previsiones son las que han llevado al Servicio de Salud del Principado ha optar por convertir en UCI incluso los quirófanos y las salas de reanimación si fuera necesario.