Si 2020 fuera un año normal, este fin de semana hubiera sido un festín de consumo en las calles asturianas. Los escaparates de los comercios hubieran anunciado suculentos descuentos fruto del conocido como “viernes negro” y los interiores de los locales hubieran estado a reventar. Pero, el sector del pequeño comercio, cerrado desde hace dos semanas para tratar de frenar la expansión de la segunda ola coronavirus, da por perdida la que desde hace unos años se había convertido en una importante semana de ventas. Ni siquiera tiene previsto poner mucho énfasis en potenciar las ventas por internet porque aseguran que “no tienen nada que hacer frente a los gigantes del comercio online”.

“El problema es que la campaña de Navidad (el momento en el que el comercio suele hacer un tercio de su caja anual) cada vez se va reduciendo más, cada vez tenemos menos tiempo”, señala la secretaria general de la Federación Asturiana de Comercio (FAC). El inconveniente, asegura, vendrá después. Los comerciantes aseguran que entre los consumidores hay ciertas ganas por consumir y por ir comprando los regalos de las fiestas y eso, advierten, puede ser contraproducente para la lucha contra el coronavirus. “Cuanto más se tarde en abrir más aglomeraciones habrá en los comercios”, asegura Huelga.

La Unión de Comerciantes de Asturias sí que está haciendo algo de énfasis para tratar de aprovechar esta campaña online de descuentos del viernes negro. Está enviando un correo a los clientes –que previamente lo habían autorizado– informándoles de cuáles son los negocios que tienen descuentos o promociones en sus páginas webs. Aunque, la propia asociación no percibe mucho interés ni siquiera entre los grandes comercios, según apunta la secretaria general de la asociación, Carmen Moreno.

Además, vistas las últimas cifras de la evolución de la pandemia el sector no tiene muchas esperanzas de que el Principado flexibilice la semana que viene el cierre del comercio asturiano.