El drama de los hosteleros y comerciantes sin negocio ha tomado en Asturias las calles, las iglesias y ayer el debate político en la Junta. Después del desfile de representantes de todos los grupos de oposición por los encierros, tras las manifestaciones y la presentación del recurso judicial contra los cierres que ha formalizado el PP, el presidente del Principado invitó a la cámara en Pleno a la “responsabilidad” y a una “reflexión” orientada por su convicción de que “si alguien quiere apostar por los hosteleros y al sector comercial”, solo tiene una vía y es a través de “los presupuestos de 2021”. A su amparo viene el fondo de rescate que se negocia con la oposición para el próximo año. “Todo lo demás es bonita literatura y excursiones”, desafió al resto de los grupos en referencia a los viajes de unos y a los recursos de otros para invitar “a que nadie se oponga y trate de bloquear la aprobación de este presupuesto”.

Era la sesión de preguntas al presidente en la Junta y Adrián Barbón respondía a una de IU sobre las ayudas a los más castigados por la pandemia, también a las convicciones de la portavoz de la coalición, Ángela Vallina, respecto a que el fondo de rescate debería haber sido diseñado durante el verano” y “deberíamos haber empezado antes”. El debate, en el que Barbón defendió sus ayudas de compensación por comparación con las del resto de las comunidades autónomas –repasó el mapa sin encontrar nada mejor–, el Presidente cifró lo ya tramitado en 14.000 solicitudes que valen ya por 28 de los 33,3 millones de la dotación total del fondo.

Adrián Barbón: "Tomaré las decisiones que sean necesarias por impopulares que sean"

Pero al espinoso caso de los hosteleros, los comerciantes y los cierres de actividad le faltaba la intervención del PP en otro punto del orden del día en el que a iniciativa de Vox se pedía la reapertura inmediata. La iniciativa decayó, con el solo respaldo del PP, la mitad de Foro y el grupo proponente, pero no sin antes hacer oír un duro alegato de la derecha contra la gestión de Barbón.

“Nos ha tocado en desgracia un presidente que está preocupado sobre todo por su imagen, por caer bien, por la empatía y por los votos”, dijo el diputado del PP Pablo González, en cuyo imaginario el Presidente “se ha creado un personaje, ‘padre Adrián’ o ‘papá Barbón’, que lleva desde el principio de la pandemia tratando como menores de edad, o como idiotas, a todos los asturianos”. Así ha llegado “a un callejón sin salida en el que no tiene ni puñetera idea de lo que tiene que hacer”, indicó antes de proclamar mirando a los socialistas que están “liderados por un loco aferrado a su papel de proyección pública”.

González subió tanto el tono que el diputado socialista Luis Ramón Fernández Huerga lamentó haber escuchado “la intervención más lamentable y la mayor falta de respeto al Presidente” que ha escuchado en la cámara. El diputado popular había reincidido, por lo demás, en una teoría sobre la falta de asiento científico de las medidas que ayer también abonó en el Pleno el portavoz de Foro, Adrián Pumares, que habló de la “nula efectividad” de los cierres perimetrales y cargó contra la clausura del pequeño comercio aludiendo a certezas científicas que dicen que “no es un lugar de riesgo y no debería haber sido cerrado. Su apertura llega tarde”.

El Presidente tiró en su respuesta de los gráficos de la curva epidémica y tras repetir varias veces que sus decisiones tienen el respaldo de la ciencia y de sus expertos epidemiólogos, quiso resaltar como éstos “tenían razón” cuando dijeron que las medidas tendrían efectos “entre catorce y 21 días después de adoptadas”. Reclamó una vez más para Asturias la vitola de la región con más pruebas realizadas y a la pregunta de protocolos de reapertura de establecimientos se preguntó a su vez de nuevo “cómo vamos a hablar de una desescalada con una tasa de incidencia de 480 casos por 100.000 habitantes”.