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El “Black Friday” alivia al pequeño comercio

Los negocios familiares tiran de ingenio para competir con las grandes multinacionales: unen sus fuerzas, operan por internet y utilizan repartidores propios, a veces compartidos

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El “Black Friday” alivia al pequeño comercio

Esta información ha sido elaborada por: A. ILLESCAS (Siero), M. A. G., (Langreo),  I. GARCÍA (Avilés) y C. LAMUÑO (Oviedo).

El pequeño comercio, muy tocado por los cierres decretados desde marzo por el Gobierno, confía en que el “Black Friday” sea un “balón de oxígeno” que alivie sus menguadas arcas. El sector se está enfrentando a las grandes multinacionales tirando de ingenio: además de los habituales descuentos, este año quizá mayores, está más unido que nunca, opera más y mejor por internet, amplía el período de rebajas y utiliza repartidores propios, en ocasiones compartidos, para entregar los pedidos. Todo vale con tal de resistir la dentellada del coronavirus.

La unión hace la fuerza. Repartidores propios para competir con los gigantes y pequeños descuentos que “duelen, pero ayudan”. Las tiendas del casco antiguo de la ciudad, amparadas por la iniciativa “Recadea Oviedo”, quieren hacer la competencia a las grandes superficies y al comercio por internet. Todo porque el “Black Friday” no llegue a ser colofón de un mes, de por sí, demasiado oscuro.

Tania Parajón, ayer, en su tienda de Siero. Andrés Illescas

En su tienda en la calle Rosal, Carlota Álvarez, cuelga un cartel que anuncia un 20 por ciento de descuento en todos sus productos, “un incentivo” para que el cliente vuelva a entrar, a consumir y a disfrutar del comercio local. El descuento, las redes sociales y los envíos a domicilio están sirviendo para relanzar el negocio.

Muy cerca, junto al mercado del Fontán, la comerciante Soledad Morté muestra la otra faz. También participa de la cita, pero con “menos ilusión” que otros años. Los mazazos han sido muchos y muy seguidos, y así cuesta levantar cabeza. Confía en que el “Viernes Negro” propicie que las cosas “empiecen a cambiar”.

La empresaria langreana Graciela Redondo, en uno de sus locales. M. A. G.

Víctor Gómez regenta una tienda de ropa en la céntrica calle de La Fruta, en Avilés. Defiende que en este “Black Friday” está vendiendo “la mitad del año pasado”. Pero se consuela: “Teniendo en cuenta como está todo, por lo menos estamos abiertos”. Entiende que el pequeño comercio sufre “cada vez más el daño causado por las plataformas digitales”. “No es verdad que haya más conciencia por el pequeño comercio”, añadió.

En la misma calle, Dori Díaz despacha en una tienda de productos textiles. También hace ofertas con motivo del “Black Friday” y percibe que sus ventas son mejores que las del año pasado. “Estoy contenta, este año decidimos adelantar un día y plantear tres días de precios rebajados, estoy de subidón y claro, mucho mejor que estar en casa”, señaló la comerciante que sí confía en los apoyos recibidos “para seguir aumentando las ventas.”.

Graciela Redondo es una empresaria langreana con tiendas de moda en La Felguera, Mieres y Pola de Laviana. “Este año el ‘Black Friday’ ha sido un balón de oxígeno después de tantos días cerrados. Otras veces lo hacíamos solo el viernes, pero en esta ocasión lo hemos alargado toda la semana porque tampoco sabíamos si podríamos abrir o no, y la venta online va un poco más lenta”.

El comerciante avilesino Víctor Gómez, ayer. Mara Villamuza

Esta comerciante expone que el sector ha notado que las ventas por internet han aumentado “y la mayor parte de los pedidos son de aquí, de la zona. Eso nos ha ayudado a resistir y a ir pagando las facturas”, añade. El problema de este último cierre es que fue “un nuevo golpe cuando ya empezabas a ver la luz después de todo lo que venía de atrás. Y el colchón que tenías se lo comió. Esperemos que la situación ya se estabilice a partir de ahora”, expresa.

Los pedidos a domicilio están dando un respiro al pequeño comercio de Siero. Ajetreada entre vídeos para las redes sociales y preparación de paquetes, Vanessa Merlo pasaba la mañana en su tienda de ropa, Vía Roma. “Reparto yo misma por la Pola y recibo muchos pedidos por internet para fuera. Llevo ya unos cuantos años con ello y lo que intento es acercarme más al cliente, con un trato personalizado, aunque sea en la distancia”.

Los descuentos también atraen clientela a la zapatería infantil Kekos, que regenta Tania Parajón. El aforo limitado obligaba ayer a un buen número de personas a esperar fuera, señal también de que la vuelta ha sido “muy positiva”. Ayudan, según ella, los descuentos del “Black Friday”. “Animan mucho a la gente y es positivo para todos”, coincide con Merlo, con la que comparte el carácter pionero de llevar la venta online al pequeño comercio.

Sonia Paniagua y José Luis Riera, ayer, en Gijón. Juan Plaza

El descuento más solidario

Un negocio gijonés lanza una campaña de rebajas que persigue recaudar dinero para la Cocina Económica.

Luján PALACIOS

El “Black Friday” llega hasta la Cocina Económica de Gijón. No solo porque hagan descuentos, sino porque el matrimonio formado por Sonia Paniagua y José Luis Riera, propietario de una conocida zapatería del barrio de La Arena, ha decidido aplicar una rebaja a sus beneficios a lo largo del día de hoy para regalar ese dinero a la Asociación Gijonesa de Caridad.

“Nunca habíamos hecho descuentos, y este año hemos pensado que debíamos hacer algo para ayudar a los demás. Queríamos demostrar que el pequeño comercio está para ayudar a la gente, para aportar cercanía y estar a las duras y las maduras”, recalca Riera, que representa a la segunda generación de un negocio, Calzados Luis, que abrió sus puertas en 1977.

El “Black Friday” solidario funciona de la siguiente manera: el cliente compra un producto a su precio habitual, sin descuento, pero de ese precio, el 10 por ciento se regala a la Cocina Económica para la compra de alimentos. Además, “nosotros aportamos otro 10 por ciento adicional, con lo que al final el 20 por ciento del precio de venta se dona; es una forma de ayudar casi sin darse cuenta”, explica el comerciante. Los clientes se llevarán además un pequeño detalle con sus compras “para agradecerles la colaboración”, un kit sanitario acorde con los tiempos actuales, un regalo para que el día siga siendo especial.

La idea nació de “todas estas semanas en las que estuvimos confinados, con el negocio cerrado y pensando de qué manera se puede colaborar, porque muchas veces no sabe uno cómo”, relata el matrimonio. Y “qué mejor que un día como el de mañana (por hoy) para acordarse de los demás”.

Con ello esperan “perder algo para que otros ganen mucho”, y de paso, animar a otros comercios a que se sumen a este tipo de iniciativas, porque “hace más falta que nunca” y porque “La Arena siempre ha sido un barrio muy solidario”. De ahí que para el año que viene esperen que otros comercios decidan cambiar los descuentos por una aportación solidaria, porque “todos necesitamos de todos”.

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