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El pacto de Sánchez y Esquerra enciende el debate de la competencia fiscal entre autonomías

Llamedo (FSA) ve “positiva” la armonización de impuestos | Gázquez (PP) juzga “una vergüenza” que los independentistas decidan esa política

Pedro Sánchez en el Congreso.

Pedro Sánchez en el Congreso. EFE

El pacto entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Esquerra (ERC) para abordar la armonización de impuestos como el de patrimonio, un compromiso incluido en el acuerdo para que los independentistas catalanes apoyen los Presupuestos del Estado para 2021, ha encendido el debate sobre la competencia fiscal entre autonomías. El cerco al “dumping” fiscal fue uno de los mensajes fuerza del PSOE en la campaña electoral y varios dirigentes autonómicos, entre ellos Adrián Barbón, lo llegaron a exigir en las conferencias de presidentes de los últimos meses. En cambio, la diputada Paloma Gázquez sumó su voz a las críticas del PP a un pacto con el independentismo en materia impositiva.

Adrián Barbón dijo meses atrás, antes de que estallase la pandemia del coronavirus, que Madrid se estaba convirtiendo “en un agujero negro, que absorbe todo y pone en peligro el propio estado autonómico”, un mensaje que tenía como destinataria a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que había anunciado su intención de bajar impuestos. La secretaria de Organización de la Federación Socialista Asturiana (FSA), Gimena Llamedo, no vaciló ayer al calificar de “noticia positiva para Asturias” el compromiso de abordar la armonización fiscal en el corto plazo. “Es fundamental tomar medidas contra el dumping fiscal y la competencia desleal, que favorece las competiciones tributarias y acaba debilitando el estado de bienestar”, valoró Llamedo, quien defendió que la armonización tributaria “permitirá robustecer los servicios públicos, algo especialmente importante en la actual situación”.

Adrián Barbón ahora, como antes Javier Fernández antes, entiende que Madrid aprovecha la capacidad económica que le confiere ser la capital del Estado para eliminar impuestos, una estrategia que beneficia a las grandes fortunas y provoca un “efecto llamada” que perjudica a otras autonomías con tipos más altos, en tributos como el de patrimonio. En su día, Fernández, llegó a plantear que Madrid tuviera la condición de distrito federal, una propuesta que conllevaba la supresión de esa comunidad autónoma y la reforma de la Constitución.

El Principado volvió a enarbolar la bandera de una cierta homologación tributaria durante las conferencias de presidentes celebradas en el estado de alarma, en las que propuso que en el reparto de fondos se tuviera en cuenta el esfuerzo tributario de las autonomías y el impacto que tiene la rebaja de impuestos en el sostenimiento de servicios básicos como la sanidad y la educación. La Comunidad de Madrid ya respondió entonces que seguiría bajando impuestos y ahora han sido su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, y el líder del PP nacional, Pablo Casado, los primeros y más enérgicos en la réplica a los planes del Gobierno y ERC. El PP “dará batalla”, avanzó Casado, para “seguir bajando impuestos” donde gobierna. El líder popular dejó claro que no tolerará que el Ejecutivo de Pedro Sánchez le obligue a subir los tributos y defendió el modelo fiscal de Madrid, comunidad convertida en ariete de esta polémica. Ayuso, por su parte, lamentó que el Gobierno quiera “enfrentar a territorios” mediante un mensaje que califica de “pernicioso e injusto”, por tratar a Madrid “como si fuera un paraíso fiscal que se queda con las fuerzas y las energías de todos los españoles”.

La diputada del PP por Asturias Paloma Gázquez quiso manifestar su apoyo expreso a la presidenta madrileña: “Es una vergüenza que los independentistas, que no quieren estar en España, nos digan a los españoles qué impuestos debemos tener y de qué cuantía. Y es increíble que un presidente como Barbón no se rebele contra eso y contra el hecho de que a Cataluña se vaya el 20% de la inversión estatal”. Gázquez reprochó asimismo que el PSOE “haya tumbado la treintena de enmiendas que elevaban la inversión pública en Asturias”.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, matizó que la armonización fiscal “no es mala” para precisar que “tampoco es mala la armonización a la baja de los impuestos” pero advirtió que el objetivo del pacto entre el Gobierno y ERA “en realidad no es armonizar sino subir los impuestos”.

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