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El salto “mágico” de un investigador ovetense

Andrés Díez Carlón logra entrar en uno de los grupos más potentes del grafeno tras despuntar en la carrera y en el máster

Andrés Díez Carlón, delante del Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona. | LNE

Andrés Díez Carlón, delante del Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona. | LNE

La concesión de tres becas ha dado al ovetense Andrés Díez Carlón “alas” para dedicarse a lo que más le gusta: la investigación. Sin los apoyos de la Fundación Cristina Masaveu primero, de La Caixa después y de una fundación filantrópica catalana (Cellex) ahora, este joven, de 24 años, es consciente de que no hubiera podido –o al menos el camino hubiera sido mucho más difícil– estudiar un máster en el extranjero y fichar hace tan solo tres meses en Cataluña por uno de los grupos de investigación más prestigiosos en el campo del grafeno: el del profesor Dmitri Efetov. En 2019, el investigador del Instituto de Ciencias Fotónicas publicó en la revista “Nature” el descubrimiento de nuevas y sorprendentes propiedades del grafeno, que abrieron el camino hacia una física “más rica”.

El asturiano, que sacó en la Universidad de Oviedo el doble grado de Física y Matemáticas con excelentes notas –una media de 9,1 y 8,6, respectivamente–, trabaja en el equipo de Efetov volcado en el grafeno de ángulo mágico. Su nombre hace referencia a que simplemente girando dos capas de este material una encima de la otra con un ángulo de 1,1 grados (el ángulo mágico), el grafeno se comporta como un superconductor en el que fluyen las corrientes eléctricas sin resistencia. “Si el grafeno es un campo muy interesante y exótico en estos momentos, el de ángulo mágico lo es todavía más. El objetivo de mi doctorado es explorar la superconductividad para así lograr entender mejor los superconductores de alta temperatura, con los que se ha descubierto que guarda muchas similitudes y que tendrían numerosas aplicaciones en el futuro”, explica Díez.

Antes de llegar al Instituto de Ciencias Fotónicas, el ovetense realizó cursos en Francia, Holanda y Alemania, gracias a la beca de la Fundación Cristina Masaveu, y terminó, siendo el primero de su promoción, un máster en la Universidad de Grenoble (Francia), con ayuda de una beca de La Caixa. Precisamente la pandemia obligó este año a cancelar un acto organizado por la entidad bancaria en la que el asturiano iba a conocer a los Reyes. Y de Francia volvió a España, más concretamente a Cataluña, donde continúa con éxito su incipiente carrera investigadora. Recientemente ha obtenido una beca de la Fundación Cellex para realizar su doctorado durante cuatro años y medio en el grupo de investigación de “Low-Dimensional Quantum Materials”, dirigido por Dmitri Efetov.

¿Y después? “Soy de esos asturianos que siempre van a querer volver. Sobre todo, para dar algo a cambio después de la formación que he recibido. Aunque sé que es difícil encontrar un futuro en la Universidad de Oviedo. Es un reto que me gustaría afrontar. Si no puedo volver una vez acabado el doctorado, al menos retornar después de una estancia en el extranjero”, cuenta Andrés Díez. Su referente en Asturias es el físico Pablo Alonso, que también investiga sobre el grafeno y que tiene una de las becas más prestigiosas: una “Starting Grant” del Consejo Europeo de Ciencia (ERC).

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