Mientras crece la presión de la hostelería para reanudar cuanto antes la actividad, especialmente de cara al próximo puente del 6 de diciembre, Salud sostiene que la desescalada en las actuales restricciones habrá de ser gradual y advierte de que abrir antes de tiempo anticipará la llegada de la tercera ola del coronavirus al Principado.

A las 16.00 horas está prevista una reunión de los representantes de la patronal de la hostelería, Otea, con el consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz, y la consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo, Berta Piñán. La patronal demandará que de forma inmediata se proceda a autorizar la apertura de bares y restaurantes antes del puente, pero Salud no es proclive a esa decisión, según anticipó esta mañana en la Junta General el director general de Salud Pública, Rafael Cofiño.

Cofiño aseguró que una eliminación “brusca” de las medidas restrictivas (cierre de hostelería, de la actividad cultural y cierres perimetrales en la comunidad autónoma y seis concejos), podría hacer llegar “demasiado pronto” la tercera ola de la pandemia. No obstante, el director general de Salud Pública recalcó que el Gobierno regional está trabajando en la adopción de nuevas medidas aperturistas como la que permitió la reapertura del pequeño comercio pese a que "en puridad" no se deberían adoptar mientras Asturias continúe en el nivel de alerta 4 en el que todavía se sitúa.

Cofiño ha comparecido en el parlamento asturiano a petición del PP para exponer los informes en los que el Gobierno se basó para avalar el cierre de las actividades no esenciales. El PP ha denunciado ante el TSJA esas medidas al considerar que no estaban científicamente justificadas.

“Me preocupa que se genere incertidumbre sobre si las decisiones se toman con base científica y se dé una imagen de improvisación cuando detrás hay un trabajo técnico”, ha subrayado tras defender el trabajo y el esfuerzo de su departamento ante una situación muy complicada y emplazar a los parlamentarios a reflexionar sobre qué se ha hecho con Salud Pública en los últimos 30 años dado que dispone de menos recursos que otros ámbitos sanitarios.

“Me preocupa que se genere incertidumbre sobre si las decisiones se toman con base científica y se dé una imagen de improvisación cuando detrás hay un trabajo técnico”,

Rafael Cofiño - Director general de Salud Pública de Asturias

A su juicio, tanto el combate contra la primera como contra la segunda ola ha sido “una derrota” dada la cifra de contagios y de muertes pero, ha recordado, cuando a mediados de octubre se lanzaba un mensaje de contención basado en recomendaciones por la negativa evolución de los datos, aún había quien preguntaba “por qué no se podían celebrar comuniones”.

Pese al descenso de la incidencia en las últimas semanas, Asturias sigue en ese nivel de alerta 4 (transmisión comunitaria no controlada ni contenida que excede las capacidades de respuesta del sistema sanitario), ha incidido antes de recordar que el ascenso más tardío que tuvo Asturias respecto a otras comunidades hará que también el descenso se produzca más tarde.

Así, ha advertido de que autonomías donde comenzó a frenarse antes la segunda ola, han tenido repuntes que, en caso de darse en Asturias, podrían generar una situación "crítica" para el sistema sanitario datos que todos los indicadores constatan que la coyuntura sigue siendo de muy alto riesgo para la región y que la transmisión del virus es muy alta y con gran incidencia entre los mayores de 65 años, muchos de los cuales aún no han pasado la enfermedad.

Cofiño ha puesto como ejemplo un estudio realizado en la región británica de las Midlands, con una evolución de la pandemia similar a la de Asturias, que realiza proyecciones sobre las consecuencias de no adoptar medidas como las aplicadas en el Principado y que refleja que, en ese caso, la mortalidad -que ha provocado más de 500 muertes en un mes- se habría “disparado”.

El director general ha insistido además en que el cierre de toda actividad no esencial aplicado el 4 de noviembre buscaba reducir la interacción social y la movilidad tras constatar que no se había logrado con las recomendaciones de mediados de octubre, un objetivo que, ha admitido, no se ha conseguido tampoco esta vez en la medida en que buscaban las autoridades sanitarias.

De ahí, ha apuntado, que no se permitiese la actividad en sectores como el comercio donde, a priori, existe poco riesgo de contagio si se toman las medidas de seguridad necesarias, pero ha reiterado que la medida que mejor funciona es "el confinamiento estricto" que el Principado planteó al Gobierno central y que no fue aceptado por el Ministerio de Sanidad.

“Ir al teatro tiene poco riesgo, pero que se mantenga supone interacción y movilidad que puede generar riesgo por lo que se optó por paralizar la actividad unos días para conseguir, al menos, la situación que tenemos actualmente”, ha apuntado Cofiño.