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El virus propaga la solidaridad médica

La atención a los enfermos de covid impulsa como nunca antes la colaboración entre distintas especialidades: “Hay que dejar los egos”

De izquierda a derecha, Guadalupe Martín, Pablo Herrero y Cristina Iglesias, ayer, en la UCI 9 del HUCA. | Irma Collín

De izquierda a derecha, Guadalupe Martín, Pablo Herrero y Cristina Iglesias, ayer, en la UCI 9 del HUCA. | Irma Collín

–Llegamos a la UCI por la mañana y nos distribuimos el trabajo por unidades. Estamos los intensivistas, que somos los que trabajamos aquí, y nos apoyan anestesistas, compañeros de la UCI pediátrica, residentes de otras especialidades... La pandemia está suponiendo una experiencia muy positiva desde el punto de vista de la colaboración entre servicios.

Lo explica Guadalupe Martín, médico de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Atesora 24 años de experiencia como intensivista, primero en una UVI móvil y más tarde en el complejo sanitario de Oviedo. En efecto, la pandemia de coronavirus ha tensado las estructuras hospitalarias como nunca antes y una de las consecuencias más positivas ha sido el desarrollo de lazos de cooperación entre disciplinas muy diversas.

Y es que el covid ha obligado a concentrar los esfuerzos en algunas áreas de los hospitales y a reducir en gran medida el trabajo de otras. Cuando la situación comenzó a ser más acuciante, los responsables sanitarios procedieron a reorganizar los recursos humanos y a crear “cuadrillas” de especialistas de distintos servicios para actuar en las zonas más críticas.

“Esta pandemia ha sacado lo mejor de los profesionales de la sanidad, y una de las facetas que más está destacando es la solidaridad entre colegas de perfiles distintos”, explica Cristina Iglesias, jefa de la sección de Reanimación del HUCA. Llevada por anestesistas, esta unidad tiene como función acoger a los pacientes que son operados en los momentos inmediatamente posteriores a la intervención quirúrgica. Sin embargo, la actividad de los quirófanos se ha visto muy mermada porque, debido a la presión del coronavirus, escasean las camas en planta y en unidades de críticos. Y un grupo de anestesiólogos ha pasado a reforzar la atención a los enfermos de las UCI, tanto infectados como no infectados. “Convertimos una de nuestras unidades de críticos, llamada ‘Reanimación 2’, en una unidad destinada exclusivamente a enfermos médicos covid con 10 boxes de críticos”, señala la doctora Iglesias.

En un hospital, las historias de muchos pacientes se inician en el servicio de Urgencias. Pablo Herrero, urgenciólogo del HUCA, ha vivido la pandemia muy en primera línea. “En esta segunda ola, al ser mayor que la primera, la colaboración fue mucho más necesaria. Lo primero es pensar en lo mejor para el paciente y para todos, dejar de lado los egos y las superespecializaciones, y remar todos en la misma dirección. Se ha conseguido y eso es muy reconfortante”, indica el doctor Herrero.

Guadalupe Martín recuerda que los primeros médicos que se ofrecieron a echar una mano en la UCI del HUCA fueron los especialistas de cuidados intensivos pediátricos, tanto los seniors como los residentes que estaban rotando con ellos. Luego se abrió la UCI 8, instalada en un vestuario cercano al helipuerto del recinto sanitario, “y empezamos a trabajar con los anestesistas”. Más tarde se incorporaron residentes de distintos servicios... “En momentos así, esta predisposición se agradece mucho”, señala la intensivista, quien resalta “el magnífico trabajo de nuestros residentes de intensivos”.

El servicio de Urgencias del HUCA experimentó la cooperación en una doble dirección: colaboración de los urgenciólogos con otros servicios y de otros servicios hospitalarios con ellos. “Nos encargamos de hacer los ingresos de los pacientes de dos de las cuatro áreas que tenemos para atender a pacientes con patología respiratoria e infecciosa y que son covid positivos”, indica Pablo Herrero. Por otro lado, el exceso de trabajo para atender a los infectados ha requerido que el servicio de Urgencias pidiera ayuda a otros servicios para que colaborasen en la atención a pacientes con patologías concretas. “Todos lo hicieron. Quizá los que más se implicaron fueron Traumatología, que puso personal propio en la zona de traumatología de urgencias, y Oftalmología, y ambos se hicieron cargo de toda su patología sin el filtro previo del médico de urgencias”, destaca el doctor Herrero.

Cristina Iglesias hace hincapié en “la suerte de trabajar en un gran hospital, como es el HUCA, y de contar con una estructura de ocho áreas sanitarias que están dando lo mejor de sí mismas”. En esta línea de apoyo, “estamos trasladando anestesiólogos con perfil de críticos a otros hospitales de Asturias para apoyar a las UCI con menos personal, sobre todo al Hospital Valle del Nalón”. La responsable de Reanimación pone el foco en que este respaldo ha sido compatible con “mantener la actividad quirúrgica centrada en procesos tumorales y otros no demorables”. Un dato: “Entre el 23 de octubre y el 27 de noviembre el HUCA se han podido realizar unas 1.000 intervenciones quirúrgicas con ingreso, entre urgencias y programadas”, subraya la doctora Iglesias.

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