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Asturias perdió de enero a octubre una media de un habitante cada hora

La diferencia entre nacidos y muertos resta en 10 meses casi tantos residentes como en todo 2019

Aun antes de computar noviembre, el mes más duro para la mortalidad de la pandemia, la muy mermada demografía asturiana está sufriendo el mayor castigo que recuerda. El recuento actualizado a octubre adelanta que 2020 será el ejercicio más pobre para una realidad que ya viene muy deteriorada y dice que Asturias ha perdido en diez meses casi tantos habitantes por la diferencia entre nacimientos y defunciones como en todo el año pasado. De acuerdo con los datos actualizados ayer por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), la cifra de alumbramientos más baja de la serie en este periodo (4.170) se añade al récord de muertes (11.463) y configura una caída por motivos vegetativos de 7.293 habitantes, a razón de una media desalentadora de 24 al día, uno cada hora, que a estas alturas ya se aproxima peligrosamente al recuento total de todo 2019, cuando la resta fue la más amplia de la serie histórica anual y llegó a 7.742.

Los catorce nacimientos de promedio diario en el periodo considerado no pueden compensar ni de lejos las 38 defunciones, que en este año de castigo por la pandemia salen hasta octubre a una media aproximada de una cada cuarenta minutos y ya casi triplican a los alumbramientos. La resta resultante ya es superior en esos diez meses a la de todos los años completos que preceden a 2017. Con respecto al mismo periodo de un año malo, como el pasado, 2020 ha registrado 222 nacidos menos y 764 fallecidos más para generar el desequilibrio más amplio del que hay constancia. Mientras las defunciones crecían en torno a un siete por ciento, los nacimientos se desplomaban más de un cinco respecto al mismo lapso de 2019 y todos los datos van apuntando al cierre de ejercicio más negro de la pobre historia de la demografía asturiana.

Tomando la referencia de los diez primeros meses del año, nunca la pérdida de habitantes por motivos vegetativos había superado los 7.000 y nunca se habían registrado ni tantas defunciones ni tan pocos alumbramientos. El impacto de la pandemia se deja sentir en el alza de las defunciones, pero sigue siendo muy significativo el efecto adicional de la rebaja en la natalidad. Si se busca el punto de la comparación en el año pasado, el repunte del número de muertes (764 más) sobrepasa ampliamente el medio centenar aproximado de fallecidos confirmados por covid en este periodo, el inmediatamente anterior al “noviembre negro” en el que Asturias registró más de la mitad de sus muertos totales por la pandemia.

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