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¿Quién mató a Javier Ardines?: el momento decisivo de un caso que conmocionó Asturias

Las grandes preguntas que siguen pendientes de solventar y que tendrá que afrontar un jurado popular en las próximas semanas

Javier Ardines.

Javier Ardines.

El 16 de agosto de 2018 varias personas, al lo menos dos, abordaron al concejal de Llanes Javier Ardines cuando salía de su casa de madrugada y le tendieron una trampa. Colocaron tres vallas de obra para que el edil de Izquierda Unida tuviera que bajarse del coche. En cuanto lo hizo, varios hombres le asaltaron armados con varios objetos contundentes y un spray de pimienta. Le golpearon varias veces hasta causarle la muerte y huyeron del lugar dando comienzo así a una de las investigaciones más mediáticas que se recuerdan en los últimos años en Asturias. ¿Quién mató a Javier Ardines? Durante semanas esa fue la pregunta que circulaba por Llanes, Asturias y casi por los platós de todo el país. La Guardia Civil tardó meses en detener a los supuestos responsables del suceso: cuatro hombres que en unas semanas se sentarán en el banquillo de los acusados. El juicio, no exento tampoco de polémica, tratará de responder a la gran pregunta. La responsabilidad recaerá sobre un jurado al que las partes implicadas deben convencer tratando de resolver los interrogantes que aún están sobre la mesa. ¿Estuvo presente el inductor del crimen en el momento en el que los sicaros supuestamente ejecutaron su orden? ¿Cobraron los argelinos por "darle un susto" al concejal o realmente querían acabar con él? ¿Fue el extranjero fugado durante meses a Suiza el que acabó estrangulando al edil?

Hasta hace unos días todo parecía claro: la Guardia Civil tenía indicios suficientes y los agentes de la Policía Judicial de Gijón que habían investigado el caso contaban además con la confesión de uno de los detenidos. Pero a principios de este mes ese segundo apoyo de la investigación se vino abajo. Djilali Benatia, uno de los supuestos sicarios que acabaron con la vida del concejal, niega ahora que participase en los hechos y denuncia “presiones” por parte de la Benemérita, que le habrían empujado, según él, a confesar un crimen que en realidad no cometió. Su letrado, Adrián Fernández, ha pedido (tal y como avanzó LA NUEVA ESPAÑA) la nulidad de auto de incomunicación que se dictó contra Benatia, y que condujo a su declaración admitiendo los hechos. Todo se verá en el juicio.

Caso Ardines: Los implicados comparecen en el Juzgado L. Á. Vega / Á. González

Pero ¿qué hizo especial este caso desde un primer momento? Los expertos en criminología aseguran que en el asesinato de Ardines se juntaron varios aspectos que llamaron la atención del público. Se trataba, al mismo tiempo, de un caso que podía ser pasional, ideológico o empresarial. Ardines tenía varios frentes abiertos en su vida personal y profesional y es por esto que la Guardia Civil tuvo que atar demasiados cabos para llegar a una conclusión.

Las peticiones de cárcel

La Fiscalía califica de asesinato la muerte del concejal de Llanes Javier Ardines. El ministerio público atribuye el móvil del crimen a la relación que el edil llanisco mantenía con la prima de su mujer y que provocó los celos del marido, Pedro Luis Nieva. El Fiscal solicita una condena de 25 años de cárcel para cada uno de los cuatro acusados.

El escrito de la Fiscalía relata que el acusado Pedro Luis Nieva está casado con la prima de la esposa del fallecido. Desde la adolescencia, ella y Ardines mantenían una relación, que duraba ya más de 30 años cuando se cometieron los hechos, y que se desarrollaba en Llanes, a donde ella se desplazaba sobre todo en periodos vacacionales (vivía junto a su familia en el País Vasco). Pedro Luis Nieva descubrió el idilio en diciembre de 2017, tras grabar con su móvil una conversación entre su esposa y Ardines, y así se lo hizo saber a ella, aunque ambos siguieron conviviendo como pareja. Tras la grabación, el acusado, con el fin de controlar a su mujer y ante el temor de que esta tuviera algún otro encuentro sexual con Ardines, visitó tiendas online de venta de objetos de videovigilancia encubierta, micrófonos, dispositivos de vigilancia y seguimiento para vehículos, y otras destinadas a la realización de pruebas de ADN para determinar la paternidad.

En julio de 2018, Nieva, ante la proximidad de la época estival y sabedor de que su mujer pasaría el verano en una casa familiar próxima a la de Ardines y su esposa, tomó la decisión de acabar con la vida del edil según relata en su escrito la Fiscalía. Para ello, contactó con su amigo Jesús Muguruza, a quien pidió que buscase a personas que pudieran ejecutar los hechos. Así, el supuesto nexo entre el acusado y los sicarios argelinos planteó el encargo a uno de estos extranjeros, quien, tras una reunión en la que se llegó a un acuerdo sobre el precio a pagar, decidió actuar conjuntamente con el cuarto y último acusado.

El 27 de julio, los acusados viajaron a Belmonte para que Pedro Luis Nieva y su enlace dieran a uno de los argelinos las indicaciones necesarias para acabar con el concejal llanisco. Nieva tenía un conocimiento exhaustivo tanto de la zona donde se llevarían a cabo los hechos como de las costumbres de la víctima. Así, junto con el acusado de encargar el crimen propusieron a uno de los argelinos hacer al edil una emboscada, para asegurarse el resultado, siempre según el relato de la Fiscalía.

En la madrugada del 1 de agosto de 2018, los acusados de origen argelino, Djilali Benatia y Maamar Kelii, se desplazaron nuevamente a Belmonte con el único propósito de matar a Javier Ardines y, una vez allí, colocaron una valla metálica de obra en un camino por donde previsiblemente pasaría la víctima. "El lugar era el propicio para cometer los hechos por ser una zona rural aislada y boscosa, rodeada de prados y monte bajo". Sobre las seis de la mañana, la víctima salió de su domicilio y se topó con la valla, aunque la sorteó y se alejó del lugar en su vehículo. A raíz de este suceso, uno de los argelinos mostró su reticencia a ejecutar los hechos, por lo que Pedro Nieva le ofreció más dinero y le informó, en una reunión, que no debía matar a Ardines hasta pasado el 10 de agosto, fecha en la que terminaban las fiestas locales, ya que antes de ese día habría mucha gente.

Crimen de Llanes: Uno de los sicarios confiesa el asesinato de Javier Ardines Agencia ATLAS

Fue en la madrugada del día 16 de agosto, sobre las cuatro y media de la mañana, "con tiempo suficiente para preparar una emboscada mejor", cuando los dos sicarios llegaron a Belmonte y colocaron en el mismo camino, transversalmente, dos vallas más (la primera, del día 1, continuaba allí). Lo hicieron de forma que impedían el paso de cualquier vehículo, para asegurarse de no fallar e incrementar el tiempo disponible para abordar a Ardines. Además, "para tener más garantías de acierto y anular la posibilidad de defensa de la víctima", cada uno de ellos llevaba un bote de spray de pimienta; uno de ellos portaba un palo y el otro un bate de baseball. A continuación, se escondieron junto a un muro y esperaron.

Sobre las seis de la mañana, Ardines salió de su casa en su furgoneta y, al llegar al punto donde estaban colocadas las vallas, detuvo la marcha y se bajó del vehículo para apartarlas. Dejó el motor en marcha, las luces encendidas y la puerta del conductor abierta.

En ese momento, los sicarios salieron de su escondite súbitamente y le rociaron con el spray de pimienta. La víctima echó a correr, le persiguieron y fue alcanzado al ser golpeado en la cabeza bien con el palo o con el bate. Cayó al suelo de rodillas y seguidamente, boca abajo. También fue estrangulado por detrás por alguno de los dos acusados, en cualquier caso, puestos de común acuerdo. La víctima no pudo defenderse.

Una compleja investigación

Escuchas telefónicas, registros, interrogatorios y hasta persecuciones. Así fue la investigación que tuvo que llevar a cabo la Guardia Civil para dar con los presuntos asesinos de Javier Ardines. Lo que más sorprendió en todo caso a los agentes fue la frialdad con la que llegó a actuar el presunto asesino. Pedro Luis Nieva mantuvo contacto con la víctima hasta unas horas antes del crimen que le costaría la vida al político de Izquierda Unida en agosto de 2018. Al menos, así se desprende de la investigación llevada a cabo por la Guardia Civil .

De hecho los investigadores creen que antes de tomar la decisión de acabar con la vida del amante de su mujer, Pedro Nieva intenta que la familia vea "lo que está sufriendo". El 5 de agosto el supuesto inductor del asesinato intenta por última vez que todo estalle. Envía a la familia de Javier Ardines la conversación grabada en la que se revela la infidelidad. "Lo siento, pensé que podría superarlo y que no quería hacer sufrir a nadie más, pero no puedo", relata. "Lo peor de todo es que llevan muchos años, he escuchado ese audio 1.000 veces, con cascos y en silencio. Y buff?", confiesa. Los investigadores señalan que la decisión de su mujer de volver a veranear en Llanes es el detonante que hace que todo se precipite. El acusado llega a hablar con el concejal. El día 6 de agosto -diez días antes del crimen-, víctima y verdugo hablan dos veces por teléfono.

En total, 35 minutos que no están recogidos en ninguna grabación, pero que se presumen más que tensos. Días después, el 12 de agosto, Nieva le envía tres mensajes por Whatsapp a Ardines, que luego el edil borra. Y el 14 el concejal llanisco bloquea a Pedro Luis Nieva y a su mujer en Whatsapp. El día 15, apenas unas horas antes del crimen que acabó con la vida del político, el supuesto inductor del asesinato le manda un último mensaje. Un punto. Nada más. No es la primera vez que hace algo tan extraño, en julio de 2018 había enviado el mismo signo de puntuación, probablemente para ver si estaba bloqueado en la aplicación de mensajería instantánea.

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Cuatro detenidos por el asesinato del concejal de Llanes Javier Ardines La Nueva España

De la investigación se desprende que todo se precipitó el día antes del suceso. Pedro Luis Nieva llega a contar en redes sociales la infidelidad. Su mujer se entera y le llama hasta en 28 ocasiones en un intervalo de apenas 14 minutos.

Llamadas cruzadas

Días después del asesinato, el intermediario del crimen llama a Pedro Nieva. Quedan en un bar de Bilbao. Y se prometen no volver a hablar. Después solo hay un encuentro casual en un semáforo que se salda con un saludo al aire. Pero hay cabos que unen a los cuatro implicados en el suceso. Además del hecho de que la Guardia Civil localizara en casa de uno de los argelinos el spray de defensa personal con el que fue rociado Ardines -le pusieron en su camino tres vallas para que se bajara del coche y le asaltaron con el irritante y un bate por el que pagaron 8 euros en una tienda de Bilbao-, uno de los sicarios se puso nervioso al ver el resultado de lo que habían hecho y llamó hasta cien veces al intermediario del delito horas después del crimen: entre las 14.46 y las 23.08 del 16 de agosto. Ninguna de las llamadas obtuvo respuesta alguna.

Ahora los dos sicarios permanecen en la cárcel de Asturias, donde ingresó hace días Maamar Kelii, que se encontraba cumpliendo condena en Suiza por otro delito. Este argelino se encuentra aislado por el protocolo de coronavirus al venir del extranjero, pero se espera que pueda ser conducido a una celda en días. Eso sí, se va a vigilar muy de cerca que no tenga comunicación alguna con su compatriota también implicado en el crimen.

Otra gran pregunta

¿Acudió Benatia con Kelii a Llanes, o lo hizo con Pedro Luis Nieva? La pregunta es legítima a la luz del atestado de la Guardia Civil. La última interacción del teléfono móvil de Nieva en la madrugada del 16 de agosto de 2018 fue a las 2:15, concretamente el envío a su mujer del enlace de una canción a través de Whatsapp. Hay otro registro a las 2:25, una búsqueda en el diario "Deia", que no se sabe si es una apertura de la página o una notificación emergente. Desde esa hora, ningún movimiento hasta las 8:54 de la mañana, en que envía un mensaje a su cuñado por Whatsapp. No deja de ser raro en una persona como Nieva, que se pasaba colgado del móvil hasta altas horas de la madrugada, a veces en páginas de alto contenido erótico. Su móvil no se movió de la zona de Amorebieta entre las tres y veinte de la tarde del 15 de agosto y las doce menos cuarto del mediodía del día 16. Pero eso no quiere decir que no se desplazase hasta Asturias junto a Benatia y Kelii. Para la Guardia Civil, permanece "en todo caso, abierta la ventana de oportunidad necesaria para haber cometido incluso materialmente los hechos que nos ocupan, toda vez que dicho día habría acaecido un detonante emocional lo suficientemente fuerte como para haberle llevado a cometer (los actos) junto al resto de investigados".

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