Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La revolución del pedal ya está aquí: las bicicletas se agotan en el año de la pandemia

Las bicis se imponen como el vehículo predilecto, sus ventas crecen un 35 por ciento y las ciudades le dan prioridad en la reordenación de sus espacios públicos

Para ver este vídeo suscríbete a La Nueva España o inicia sesión si ya eres suscriptor.

El mayor quebradero de cabeza que han tenido este año sus majestades los Reyes Magos ha sido el aprovisionamiento de bicicletas, componentes y ropa ciclista. La rotura generalizada de stocks en la industria de las dos ruedas ha sido tan sonada como la que se produjo en primavera con las

“No hay bicis para 2021, al menos en las gamas por debajo de 3.000 euros. Gomas y muchos otros recambios, tampoco. Los almacenes están arrasados y las fábricas que siguen abiertas no dan abasto”, asegura el comercial multimarca Alberto Morán, que atiende el mercado de la zona norte peninsular. Una visita a la nave de la empresa avilesina Sport Lifestyle –fabricante de bicicletas desde hace 12 años– confirma las palabras del comercial: cientos de metros de estanterías que deberían estar llenos de cajas con bicicletas acabadas se hallan vacías. “El fundador de la empresa, Daniel Alonso Villarón, dice que nunca había visto el almacén tan vacío desde el día que se abrieron las instalaciones”, comenta el director general de Sport Lifestyle (distribuidor nacional de Cube Bikes y fabricante de la marca MMR), Alberto San Martín.

¿Qué ha pasado en España en los últimos meses para que se haya producido tal auge del consumo y utilización de bicicletas? Fundamentalmente, una pandemia que ha puesto patas arriba el mundo tal y como lo conocíamos. Las bicicletas son el medio de transporte ganador por goleada de la crisis sanitaria causada por el covid. “La población las considera más seguras, saludables y una alternativa más rápida al transporte público”, afirma Joaquín Rodríguez, vicepresidente de “Asturies con bici”, un colectivo que lleva más de una década fomentando el uso de la bicicleta y peleando porque las diferentes administraciones adapten las ciudades a su uso.

Las búsquedas de información relacionada con la bicicleta aumentaron un 138% en Google España desde el inicio del estado de alarma

decoration

“No solo se han vendido muchas más bicis que ningún año que recordemos, sino que se ha disparado tanto o más la venta de piezas y repuestos porque miles de personas han desempolvado la bici que tenían guardada en el trastero o la casa de campo. Personalmente, yo solía vender un millar de pedales al año... Este 2020 he llegado a vender esa cifra en solo un mes”, asegura el comercial Alberto Morán.

Alberto Morán.

San Martín, el director de la firma Sport Lifestyle, estima que su empresa cerrará 2020 con una facturación de 20 millones, fruto del incremento de las ventas en un 15 por ciento: “Ha sido un año muy atípico: los meses de marzo, abril y mayo –con España y los países a lo que exportamos confinados– no vendimos nada, y a partir de junio hubo meses de registrar incrementos de pedidos del 70 por ciento. Ha sido una locura”. El buscador de internet Google avala el inusitado interés por las bicis: en España, la búsqueda de temas relacionados con el sector del pedal se disparó un 138% desde el inicio del estado de alarma.

La cifra de negocio del sector mundial de la bici aumentó en 2020 un 35%

decoration

La compañía estadounidense de asesoría financiera y tratamiento de datos Bloomberg estima que el mercado mundial de las bicicletas supone unos 49.500 millones de euros y que creció un 6,9% entre 2018 y 2019. Pero es que en 2020 ese aumento de la cifra de negocio se ha disparado al 35%. Las bicicletas eléctricas también han registrado un fuerte crecimiento de la demanda, según los fabricantes, muchos de los cuales han batido sus récords de facturación durante la pandemia. “Produce cierto sonrojo admitir que nos han ido bien las cosas este año cuando tantos sectores están gravemente heridos por el covid”, comenta Alberto San Martín, el fabricante de bicicletas de Avilés.

Otros datos que avalan la “revolución de las dos ruedas” que ha puesto en marcha la pandemia son la multiplicación por siete del uso de la bicicleta en algunos municipios de marcado carácter urbano, con el doble objetivo según manifestaron los propios ciclistas de evitar contagios en el transporte público y “tomar el aire”, o el incremento en un 300 por ciento de la utilización de los carriles-bici de ciudades como Madrid en los primeros días de desconfinamiento.

Un grupo de ciclistas, a punto de iniciar una ruta urbana. Ricardo Solís

Alberto Morán, buen conocedor de la idiosincrasia del ciclismo, añade a lo anterior que la bici resulta un medio de locomoción atractivo para el común de las personas “porque el pedaleo no tiene connotaciones lesivas para el cuerpo, porque ir en bici tiene un componente de esparcimiento y libertad y porque es una actividad socializante y antidepresiva, y esto último no lo digo yo sino que son conclusiones de estudios científicos”. El portavoz de la plataforma pro uso de bicicletas en Asturias, Joaquín Rodríguez, destaca que el uso generalizado de la bici “contribuye a reducir la contaminación de las ciudades y ahorra dinero a quien la utiliza; a veces, también bastante tiempo si el transporte urbano de la ciudad de residencia es ineficiente”.

El stock de bicicletas, repuestos y complementos de ciclismo se ha roto generando escasez

decoration

Únase a todo lo anterior que el Gobierno de España, en sintonía con la directriz ambiental europea, quiere fomentar el uso de la bicicleta y en tal sentido muchas ciudades están inmersas en procesos de reconversión de su red vial para darle a la bici el espacio seguro que Europa reclama, lo que se traduce en la generalización de zonas de velocidad máxima a 30 kilómetros por hora, más calles de un único sentido de circulación, instalación de resaltos en el pavimento para disuadir a los automovilistas de ir a alta velocidad, delimitación de núcleos peatonales o semipeatonales restringidos a los vehículos motorizados y otras novedades que benefician a los usuarios de la bicicleta.

Joaquín Rodríguez. Ricardo Solís

La duda que queda en el aire es si el auge de la bici será una moda pasajera o un fenómeno que llega para quedarse. Según Joaquín Rodríguez, “el futuro de la bici dependerá en buena medida de lo que los respectivos poderes municipales se impliquen en su promoción; no obstante Europa lo ha dejado claro: hay que ir ese camino, quien no lo haga navegará contracorriente”. Alberto San Martín está seguro de que el crecimiento del uso de la bici “es una tendencia que perdurará en el futuro, como otros hábitos que nos ha cambiado la pandemia –los pocos que nos ha cambiado para bien– dándonos ocasión de descubrir las ventajas de hacer las cosas de otro modo; la bici engancha y el que se inicia, insiste”. El comercial Alberto

Morán también tiene fe en el futuro de la bici: “Por algo es, junto con el balón y la muñeca, el regalo por excelencia que traen a los niños y niñas los Reyes Magos”.

“Pacificar” el tráfico para darle a la bici su espacio, la asignatura pendiente de las ciudades

Avilés, una ciudad de 80.000 habitantes castigada durante décadas por la contaminación fabril, contenida en un área de menos de ocho kilómetros cuadrados y sin cuestas empinadas, es un laboratorio aparentemente perfecto para ensayar la movilidad del siglo XXI: menos coches y más medios de locomoción no contaminante. En ese sentido, el gobierno local ultima la aprobación de un plan de movilidad urbana llamado a revolucionar el tráfico y los hábitos de uso de los diferentes vehículos.

“Nuestra pretensión, en línea con la Ley de Cambio Climático y las directrices europeas de movilidad es generar una ‘almendra’ en el centro urbano donde el protagonismo de la movilidad lo tendrá el peatón y, en segundo lugar, la bicicleta. Esto lo esperamos lograr implantando peatonalizaciones, calles de ‘zona 30’ y elementos disuasorios del uso del coche. En paralelo, haremos campañas de divulgación del uso de la bicicleta y reordenaremos el transporte público para que esté acorde a la nueva realidad”, explica el concejal de Movilidad de Avilés, Pelayo García (PSOE).

El documento base de futuro plan de movilidad avilesino, en fase de borrador, está lleno de alusiones a la “pacificación” del tráfico, eufemismo que debe entenderse como penalización del coche en beneficio de los vehículos no contaminantes, y de estos últimos la gran estrella es la bicicleta. “En Avilés sabemos bien, porque nos castigó duramente durante años, lo que significa vivir en una ciudad de atmósfera contaminada. Solo por la mejora de la calidad del aire que lleva asociado el uso de la bicicleta merece la pena emprender el cambio hacia una movilidad sostenible”, defiende Joaquín Rodríguez, vicepresidente de “Asturies con bici”.

La gran conquista pendiente de la bicicleta, ahora que ha colonizado los espacios públicos, es la de la opinión pública, dejar de ser vista como un esnobismo o un estorbo. “Campañas de concienciación como ‘Ponle freno’ han tenido un efecto positivo en la percepción que la gente tiene de los ciclistas, ahora hay más respeto por la bici que hace cinco años si bien queda mucho camino por andar”, apunta el comercial Alberto Morán

No obstante, perduran actitudes desalentadoras. Un caso que vivió recientemente en sus propias carnes Joaquín Rodríguez en una calle de Avilés ilustra a la perfección la percepción bipolar que se tiene del ciclista. “Iba en bici por una calle céntrica de sentido único circulando, como suelo hacer, por el centro del carril, porque es lo más seguro. Un coche empezó a pitarme y su conductora, a pegarme voces para que me echara a un lado. Yo seguí por donde iba porque estoy en mi derecho y en un momento dado, la mujer aceleró y golpeó su coche contra la parte trasera de la bici. No llegué a caer, pero me bajé para pedirle explicaciones por su comportamiento. Como sólo se dedicó a lanzarme improperios, desistí de convencerla de que un ciclista es un usuario de la vía con tanto derecho a circular como un automovilista y volviendo a por la bici le dije que si no la denunciaba era porque iba sin prisa. Y entonces, una mujer que había observado la escena me dijo: no te preocupes, que ya la denuncio yo. Las palabras de esa testigo me dan esperanza: perdura la barbarie de algunos, pero empieza a haber gente que empatiza con la causa ciclista. Hay esperanza”.

Javier Morán en su tienda de Oviedo

Las dos ruedas, al alza en Oviedo

Lucas Blanco

Oviedo avanza hacia un mayor protagonismo de la bicicleta en sus calles, pero a marchas forzadas. Al menos eso aseguran los vendedores locales de bicicletas, los cuales aplauden iniciativas como el proyecto del Ayuntamiento de desarrollar una red de cien kilómetros de carriles bici para conectar los principales barrios de la capital asturiana, pero consideran que los pasos dados hasta la fecha “avanzan muy lento”.

Si bien los proveedores consideran que la creciente apuesta de las administraciones públicas por fomentar la movilidad sostenible va haciendo mella en la población, creen que la compra de bicicletas para su uso como medio de transporte diario es todavía residual respecto a otro tipo de demandas como es la de los deportistas aficionados o los “riders”.

A juicio de los expertos del sector, el caso de Oviedo es particular, pues su red de carriles bici es casi inexistente actualmente y la orografía de la ciudad no ayuda a fomentar la utilización de la bici para realizar desplazamientos. “Somos una ciudad con muchas cuestas, en la que suele llover mucho y el hecho de tener que compartir la carretera con los coches echa a mucha gente para atrás”, indica el vendedor Javier Morán.

Que queda mucho por hacer en la materia es algo de lo que son conscientes en la concejalía de Urbanismo y Movilidad dirigida por el concejal de Ciudadanos, Nacho Cuesta. El área se ha fijado como uno de sus objetivos de mandato el comenzar a desarrollar un amplio trazado de carriles bici que se empezaría a tejer desde los barrios de La Florida y La Corredoria hacia el centro de la ciudad, estableciendo así una conexión entre los dos extremos del casco urbano.

El Consistorio se ha fijado en ambos barrios como germen de su apuesta de la movilidad sostenible por tratarse de dos de las zonas más populosas y con una población más joven y, en principio, más abierta a asumir un nuevo concepto de movilidad en el que tanto la bicicleta como los vehículos de movilidad personal –patinetes eléctricos y similares– vayan ganando progresivamente terreno al vehículo particular en alianza con el transporte público.

También figura entre los planes del ejecutivo municipal extender la limitación de los carriles 30 por todo el casco urbano. Si muchos ovetenses utilizan hoy la bici para acudir al trabajo o hacer recados es en gran medida gracias a la creación iniciada hace aproximadamente una década de una amplia red de calles por las que los coches no pueden circular a más de 30 kilómetros por hora. Ahora el plan de movilidad contempla extender el modelo a más barrios para ganar ciclistas.

Desde el sector de la bicicleta cruzan los dedos para que estos proyectos se aceleren y no terminen en un cajón como lleva ocurriendo bastantes años. “Se nota que hay una tendencia a impulsar la movilidad sostenible, pero de momento va muy lenta y hacen falta más hechos”, coinciden en indicar algunos de los vendedores de bicis más veteranos de la capital asturiana.

Entre las buenas noticias está que el Gobierno de España, en sintonía con la directriz ambiental europea, quiere fomentar el uso de la bicicleta y en tal sentido muchas ciudades están inmersas en procesos de reconversión de su red vial para darle a la bici el espacio seguro que Europa reclama, lo que se traduce en la generalización de zonas de velocidad máxima a 30 kilómetros por hora, más calles de un único sentido de circulación, instalación de resaltos en el pavimento para disuadir a los automovilistas de ir a alta velocidad, delimitación de núcleos peatonales o semipeatonales restringidos a los vehículos motorizados y otras novedades que benefician a los usuarios de la bicicleta.

Un grupo de ciclistas, en una salida por la carretera de San Isidro, cerca de Cabañaquinta.

“Pasión” por las cimas y “fiebre” del ciclocross en las Cuencas

C. M. Basteiro

El final del confinamiento llegó sobre dos ruedas. Ciclistas de las Cuencas aseguran que hay un “boom” del deporte desde que comenzó la crisis sanitaria del covid-19 y que los hábitos de los deportistas han cambiado. En el Caudal, llama la atención la “pasión” por los puertos. En el Nalón, hay “fiebre” de cross.

“La imagen que vi dos días después del final del confinamiento no la había visto en la vida. Es un ‘boom’”, afirma Vicente Merino, director de la Vuelta Ciclista Valles Mineros y entrenador de jóvenes ciclistas en el club Cyclea, que preside. Según explica, “en el entorno del circuito de ciclocross había muchísimas personas en bici, sobre todo en el paseo fluvial”.

El circuito de ciclocross de San Vicente de El Entrego es uno de los recursos para los deportistas en la comarca del Nalón. Otro es el circuito urbano de Laviana. En el mismo municipio, hay 156 rutas de bicicletas de montaña. Son el escenario del proyecto “Senderos del carbón”. “Necesitamos apoyo de las administraciones, especialmente de la Dirección General de Tráfico, para garantizar la seguridad de nuestros ciclistas. Muy especialmente para los más jóvenes que empiezan a competir”, destacó Merino.

La seguridad también preocupa en el Caudal. Roberto Menéndez, uno de los portavoces del Club Ciclista “Puerta de Asturias” afirma que “aún queda mucho por concienciar a los conductores, aunque hemos mejorado mucho”. Llega en buen momento la mejoría, porque el concejo ha recibido un “aluvión” de turistas sobre dos ruedas en los últimos meses.

“Llama la atención que, ahora, muchos vienen solo para subir los puertos”, señaló Menéndez. Son el mayor atractivo de la comarca: de la Cubilla a la Cobertoria, pasando por el Gamoniteiru. Sin olvidar al rey de los escenarios para los que dan pedales: el alto del Angliru, en Riosa. “Antes los puertos formaban parte del recorrido, ahora son los recorridos”, matizó Menéndez. Quizás esta “pasión” por los puertos esté ligada a los finales de la Vuelta Ciclista a España en la comarca: “Suponen un verdadero escaparate para el turismo relacionado con el ciclismo”, señaló Menéndez.

Si bien la naturaleza triunfa, el mayor proyecto sobre dos ruedas para la Montaña Central ha fracasado. Se trata del “Anillo ciclista”, acondicionado hace una década y actualmente casi olvidado. “Nunca apostamos por esta iniciativa, porque está pensada para ‘mountain bike” cuando aquí hay tradición de bicicleta de carretera. No funcionaría”, destacó el portavoz de “Puerta de Asturias”.

En los últimos años, los ayuntamientos han hecho esfuerzos por mejorar la movilidad de los ciclistas. Es el caso del carril bici en Mieres, aún sin completar, y la peatonalización de calles en las que sí se permite el paso a las bicicletas. También el Langreo hay espacio para los que van sobre dos ruedas. En Lena, a través de fondos europeos, está previsto el acondicionamiento de un carril bici por la Pola y el extrarradio. 

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats