El Principado ha dado un paso más una vez ha analizado la situación tras el elevado incremento de contagios, con 319 casos de coronavirus contabilizados en un día, lo que devuelve a Asturias a cifras de octubre. Es decir, cuando la región estaba a las puertas del peor pico de covid-19 de lo que va de pandemia, el de su segunda ola.

Así, y como ya hiciera entonces, el Gobierno autonómico de Adrián Barbón ha reclamado al estatal de su correligionario Pedro Sánchez que faculte a la autonomía para que pueda decretar el confinamiento domiciliario de su población. Para ello, el Estado debiera modificar el decreto de estado de alarma que rige actualmente. 

En la anterior ocasión, el Ejecutivo de Sánchez no aceptó la propuesta asturiana y no estuvo dispuesto a repetir un segundo confinamiento domiciliario tras el de la primera ola, con las graves consecuencias económicas que ello conlleva. Y esta vez el Gobierno central no ha cambiado de opinión: el ministro Salvador Illa no quiere ni oír hablar de volver a meter a la población en casa.

El movimiento del Principado lo ha explicado el Consejero de Salud, Pablo Fernández, tras una reunión con sus homólogos de otras comunidades y el Ministerio de Salvador Illa. “Desde Asturias hemos pedido que se valore capacitarnos a las comunidades autónomas para poder determinar un confinamiento domiciliario si, a pesar de las medidas que estamos tomando, muy restrictivas, pudiera hacer falta en algún momento. Lo ha pedido también alguna otra comunidad autónoma”, recalcó Fernández.

Así pues, el Principado quiere tener a mano la posibilidad de decretar el confinamiento domiciliario total para evitar una nueva gran explosión de covid como la de octubre, que desencadenó un "noviembre negro" alcanzando la pandemia sus cifras de mortalidad más altas en la región.