Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Grado, que suma ya 140 casos, clama por un cribado masivo: “La cosa está mal, muy mal”

La Guardia Civil investiga los orígenes de los brotes moscones | Los vecinos de Yernes y Tameza, aislados por el cierre del concejo vecino, se lo toman con filosofía: “De fame no morimos”

Grado, concejo fantasma por el brote que ha obligado a su cierre perimetral Miki López

El silencio vuelve a tomar las calles de Grado al igual que en la primera ola. El cierre perimetral del concejo debido a, al menos, cinco brotes de coronavirus, que suman ya alrededor de 140 casos positivos y 330 contactos en cuarentena, ha vaciado por completo las calles de la villa moscona. Y la preocupación crece. Los vecinos temen que en los próximos días se eleven los contagios y puedan afectar más a la población más sensible ya que, hasta ahora, la mayoría de afectados son jóvenes. Por ello, exigen un cribado masivo. Mientras, los comercios reducen su horario a las mañanas y la hostelería echa la persiana por decreto.

“La cosa está mal, muy mal y la gente tiene miedo a salir por muchas razones, es lógico porque hay un brote muy gordo y estamos, sobre todo, preocupados por lo que vaya a pasar a finales de semana porque todo parece indicar que puedan subir los casos positivos”, comenta Ana Busto, comerciante de la villa moscona. Y donde se nota sobremanera la subida de contagios es en las farmacias. Nicolás de las Heras señala que llevan días recibiendo “muchísimos” casos sospechosos de covid-19 y otros tantos “psicológicos”. El miedo se apodera de los moscones y el estrés genera hasta dolores de cabeza que se confunden con el coronavirus.

Al margen, el farmacéutico pone el foco de atención en la necesidad de un cribado masivo en la localidad: “Se tardó en detectar los primeros casos y eso se tradujo en que haya tanta gente contagiada, pero estamos a tiempo de hacer un cribado masivo para identificar a los asintomáticos”, señala. Y advierte del riesgo actual, por lo que recomienda mucha precaución y cumplir con las medidas anticovid-19 “porque todos tenemos familia”.

José Manuel Patallo Suárez espera a que le descarguen pienso en Yernes.

También la auxiliar de la farmacia, Rosana Fernández, estima necesario el cribado masivo “porque la gente mayor está en casa perdiendo de vivir y quizás lo que deberían hacer es cambiar de rango y confinar a la gente joven”, apunta. El cribado masivo fue la conversación general de los moscones ayer, sin olvidar la triste “lista negra” con nombres de personas de Grado como presuntos positivos que circula por Whatsapp y que investiga la Guardia Civil. De hecho, uno de los jóvenes que aparece en ella, David Fernández, ha puesto el asunto en manos de una abogada para presentar la denuncia pertinente. “No tengo ni tuve nada, ni salí en Navidades a ninguna parte, ni si quiera por el día”, explica. Además, temió que le perjudicase al entrar a trabajar la pasada semana en una empresa: “Estaba la duda ahí, me hicieron una prueba y di negativo”.

Asimismo, la Delegación del Gobierno en Asturias informó ayer de que la Benemérita mantiene abierta una investigación sobre el origen de los brotes, vinculados parcialmente a incumplimientos navideños en locales y encuentros sociales. También que han propuesto para sanción a 16 personas de Grado por incumplir el toque de queda y a dos negocios hosteleros por no respetar el horario de cierre. Unos brotes que han obligado al cierre perimetral del concejo y a la suspensión de la actividad hostelera hasta el próximo 25 de enero.

Rosana Fernández y Nicolás de las Heras observan el escaso ambiente en la plaza General Ponte de Grado.

Precisamente el cierre de bares, cafeterías y restaurantes ha causado mucho resquemor entre los propietarios de negocios de la villa, quienes no entienden que el Principado pare la actividad de la hostelería moscona cuando en otros casos de cierres perimetrales, como en Oviedo o Laviana, los establecimientos siguieron con su actividad. “La gente está rabiada porque la mayoría lo hacemos bien y cumplimos y resulta que, porque hay gente que no, ahora lo pagamos todos”, lamenta Carolina Fernández, de la confitería Pastur.

Una sensación que tienen casi todos los hosteleros. Y también cala entre los vecinos. “Esto es un solar, donde ya estaba jodida la cosa esto es la puntilla. Habrá bares que no puedan volver a abrir pero hay que pensar que de todo vamos a salir y deberíamos aprender de ello, aunque será difícil”, comenta el vecino José Antonio Fernández “Pipo”, uno de los pocos que ayer transitaban por la plaza General Ponte para hacer unos recados.

José Manuel Patallo Calo, junto a un cerdo sacrificado. | M. López

Yernes y Tameza, daño colateral

Los moscones están metidos en casa aguardando la evolución de los brotes. Igual que se quedan los vecinos del pequeño concejo vecino, Yernes y Tameza, sin un solo contagio pero aislados por el cierre perimetral de Grado y el temporal, que mantiene el puerto de Marabio cerrado por la nieve y, por lo tanto, les deja sin salida hacia Teverga. Si bien, el Ayuntamiento tevergano trabaja para abrir el paso, muy complicado por el hielo a la altura de Hedrada.

“No pasa nada, tenemos el congelador lleno porque estos días estamos de matanza, podemos estar tranquilos que aquí de fame no morimos”, dice José Manuel Patallo Suárez mientras carga unos sacos de pienso para el ganado. En el concejo, el de menos población de Asturias, no hay ni una tienda de comestibles. Pero lo cierto es que la disposición del Principado para el cierre perimetral de Grado les permite bajar a comprar productos de primera necesidad. Eso sí, solo podrán hacer un único desplazamiento al día y por tiempo indispensable. “Bajo solo una vez a la semana porque aquí no hay tienda de comestibles pero ahora a pasear por Grado no voy”, señala José Manuel Fernández mientras disfruta de un café en el único bar del concejo. En la misma situación está Mario Fernández Rivera, quien echará de menos “echar por allí el día cuando bajo a la Caja de Ahorros, pero ahora no podemos, habrá que acostumbrarse”.

También podrán desplazarse por motivos de trabajo. Es el caso de los empleados municipales del Consistorio o de los ganaderos, como José Manuel Patallo Calo, con una explotación de más de 200 vacas. “Subo y bajo todos los días y llevo la carta de saneamiento ganadero por si me paran”, explica mientras se afana con la carne de un cerdo de más de 200 kilos.

Así, los vecinos de Yernes y Tameza acompañarán en el confinamiento, de rebote, a los de Grado. Una villa donde crece la incertidumbre por la evolución de los brotes declarados y donde se teme lo peor de cara a final de semana. De ahí, el clamor popular por un cribado masivo que permita confinar los casos positivos y controlar los brotes.

Compartir el artículo

stats