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“Cerrar a las ocho mata la hostelería”

Los dueños de bares, cafeterías y restaurantes aplican el adelanto del horario con resignación y enfado: “Nos destrozan la mitad del negocio”

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Terrazas vacías y comercios cerrados a las 20.00: así queda Asturias en la primera jornada de adelanto del toque de queda LUISMA MURIAS, ÁNGEL GONZÁLEZ

El sonido metálico de las persianas de las sidrerías rompe la rutina de la tarde en la calle Gascona, de Oviedo. Los locales han cerrado sus puertas tras el servicio de comidas. Seguir abiertos como tope hasta las 20.00 horas, como les ha limitado el Gobierno del Principado desde ayer, les genera más gasto. “Es una medida estúpida”, lamenta Marco Rodríguez de la sidrería Pigüeña. “Cualquiera que conozca un poco nuestro negocio sabe que hay dos horarios, comidas y cenas. El servicio de la tarde no empieza hasta las ocho y no tiene sentido permanecer abiertos después de limpiar y recoger”.

Es la misma conclusión que plantea otro hostelero unos metros más allá. “Desde las comidas y hasta las ocho hay un tiempo muerto en el que estar abiertos nos genera más gasto”, lamenta Alfonso Menéndez, de La Manzana.

Los horarios para la hostelería y el comercio que ayer entraron en vigor en Asturias adelantan el cierre de los locales a las 20.00 horas, a excepción de los que reparten comida a domicilio, que tendrán de margen hasta las 23.30 para hacer sus envíos tras una modificación en el BOPA. Según Marco Rodríguez, “si estás cerrado, por lo menos sabes el dinero que pierdes; si no estás cerrado, no”. El toque de queda a las 23.00 horas ya había reducido de forma sensible la venta de cenas, pero el nuevo horario resta más de la mitad de la recaudación. “Suprimir la noche nos perjudica mucho, no nos quieren cerrar para no hacerse cargo del personal, pero no quieren que tengamos clientes”, asevera Alfonso Menéndez. “Como nos sigan apretando, no hay futuro”, declara Agustín Corte, desde un bar de la Ruta de los Vinos de Oviedo.

Los hosteleros, indignados por los nuevos horarios: "Para estar abiertos en estas condiciones vale más estar cerrados" Amor Domínguez

René Álvarez cierra su negocio de la calle Begoña, en Gijón, a las 20.00 horas en punto. “Hay que comprender la situación sanitaria, pero esto mata al sector, ya que el gran flujo de clientes es de ocho a diez de la noche”, argumenta resignado, con los últimos clientes aún en la terraza. “Tenemos que seguir trabajando y reinventarnos para, al menos, poder cubrir los gastos fijos mientras esto dure”, agrega.

El colectivo SOS Hostelería de Avilés se concentró anoche en el plaza del Parche, donde celebró una asamblea para decidir si el próximo martes acuden o no a un cierre patronal, tal como se planteó desde otros colectivos del gremio en Asturias. “Esta es una operación de cara a la galería para quedar bien a coste cero. Cerrando a las ocho a mí me destrozan la mitad del negocio”, apunta Manolo Tíscar, hostelero de Avilés.

José Luis Fernández echa la persiana de su negocio en Langreo a la misma hora de siempre: ocho de la tarde. Pero el adelanto del toque de queda y del cierre generalizado de las tiendas también le afecta, porque “la gente está desanimada, con esta situación es complicado salir a comprar y la gente se queda en casa, salvo para compras básicas”.

El horario para la prestación del servicio en los establecimientos de hostelería, restauración y terrazas queda como sigue:

  • Cierre al público de estos negocios: a las 20.00 horas
  • Hora tope para admitir nuevos clientes en bares, restaurantes y terrazas: 19.30 horas
  • Se podrán hacer entregas de comida a domicilio hasta las 23.30 horas
  • La recogida de comida en el local, previo pedido, no podrá realizarse más allá de las 22.00 horas.
  • El horario de apertura de estos establecimientos podrá iniciarse a las 6.00 horas

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